Mexicanos gobernados por la “estructura partidista” | El Imparcial de Oaxaca
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Es mi opinión

Mexicanos gobernados por la “estructura partidista”

 


Si agudizamos la mirada, veremos que los partidos políticos son pilares de la política ficción, pues en realidad, los mexicanos estamos gobernados por la “estructura partidista”. Porque lo que empodera a los políticos no son sus ideas ni el arrastre de los candidatos, se empoderan a través de la estructura de sus partidos.

Es incómodo expresarse con palabras compuestas sobre las rodillas: “estructura partidista”, pero son necesarias para entender la realidad de los mecanismos que la oligarquía gobernante utiliza para sostenerse en el poder en los puestos de elección.
Observemos que los políticos empoderados no son mandones por voluntad del pueblo, son privilegiados por la estructura de sus partidos. Esa estructura, no solo empodera a cualquier ciudadano obediente, también sirve para hacer fraudes electorales en completa impunidad.

Viene al caso este comentario sobre la “estructura partidista” de poder, porque nos anticipa que los independientes que buscan mandar desde Los Pinos, están haciendo sus intimas necesidades afuera de la nica. La realidad es que ninguno de ellos o de ellas, tiene la estructura territorial para ganar.

Si esta apreciación personal no está equivocada, el PRI seguirá mandando desde Los Pinos, porque tiene la estructura más sólida y coherente, mientras sus adversarios manotean en el aire. La excepción podría ser MORENA, pero puede sucumbir por escollos como los que descarrilaron a Colosio. Esperamos que esto no suceda, pero la posibilidad está viva y activa.
La única forma de hacerle contrapeso a la “estructura partidista” es tomar conciencia cívica de que el voto ciudadano no es para empoderar a rateros. Así, si las estructuras partidistas ganan elecciones, que ganen, pero no con candidatos delincuentes.

En los partidos según Jesús Reyes Heroles -el bueno- nadie es indispensable, eso lo confirman los escándalos de ex gobernadores del PRI y de Margarita Zavala del PAN, los dos partidos que han gobernado desde Los Pinos. Los primeros fueron corridos a pesar de que fueron gobernadores de ese instituto político. Esos ex gobernadores, no son, ni fueron indispensables en el partido que les dio todo y en donde entregaron malas cuentas.
Con elecciones federales a vuelta de la esquina, el tema toma mayor relevancia porque el tricolor ha decidido seguir en la silla presidencial a pesar de todo y de todos sus detractores; externos y en sus propias entrañas. Es justo subrayar que Margarita Zavala con razón o sin razón, renunció al PAN para buscar la candidatura independiente a la presidencia de la república.

En este espacio mencioné que con la salida de Dolores Padierna del PRD puso a temblar a los priistas, que ven en la senadora un posible traslado de muchos perredistas a MORENA. Pero también mencioné que el Frente Amplio Democrático, carecía de ideología propia, no tiene un programa de gobierno congruente y lo peor, no tiene candidato al cuarto para las doce de los comicios federales.

Debo reiterar, que no es ninguna novedad que la partidocracia sea nicho de caciques y de políticos prepotentes que no aportan gran cosa a la democracia, a la libertad de expresión ni a los derechos humanos. Es común que en las dirigencias de los partidos hallemos a sujetos déspotas e engreídos, con menos de dos gramos de cerebro.

Sin embargo, pensadores sesudos y otros que no lo son tanto, coinciden en que la corrupción se hace invencible cuando el poder político y financiero se concentra en unas cuantas personas como sucede en México.

En un régimen presidencialista como el mexicano, la corrupción florece sin límites porque no hay división de poderes; el presidente y su gabinete, los legisladores y los ministros del poder judicial, se cubren con la misma cobija dando lugar a la impunidad.

Montesquieu, defensor de la división de poderes, sabía desde hace mucho tiempo que cuando un gobierno dura mucho tiempo se corrompe hasta la tiranía, generando una clase política corrupta e impune que después nadie puede someter al imperio de la ley.

Es mi opinión. Y nada más…
raulcampa@hotmail.com