AMH: Cierre en puerta - El Imparcial de Oaxaca
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Opinión

De Paradojas y Utopías

AMH: Cierre en puerta

 


 

 

1).- Mal fario versus resultados

Cuando aún no se extinguen del todo los efectos y daños de siniestros recientes como “Agatha”, sin una rehabilitación plena en comunidades de Costa y la Sierra Sur, el gobernador Alejandro Murat se encamina hacia el fin de su gestión. Desde el inicio, aquellos buenos propósitos del joven gobernante echado para adelante y con grandes expectativas, hechos talco. Recibió de su antecesor una administración pública colapsada, desde el punto de vista económico. Un boquete financiero de al menos 28 mil millones de pesos. Empero, el saqueo parece ser algo congénito en nuestra decadente clase política. Robar al pobre, que es afrenta de lesa humanidad.

Desde el inicio de la 4T, AMH prácticamente se sometió al canto embaucador del presidente López Obrador. Sus adversarios afirman que entregó la plaza a Morena. Contrario sensu, de las 29 visitas presidenciales, sólo hubo discursos y demagogia. Una campaña perpetua. Los oaxaqueños seguimos igual. Ninguna de sus promesas, como las carreteras a la Costa y al Istmo se han terminado. La primera ya estaba apalabrada. Pero no. Ahora brincó el conflicto agrario e irreconciliable entre una comunidad beligerante e históricamente dedicada a cosas ilícitas: San Vicente Coatlán, con su vecina Sola de Vega.

2).- Sólo buenos propósitos

Los coletazos de los últimos huracanes fueron sólo el corolario de una retahíla de tragedias, sismos y afectaciones. Desde 2017 —ya lo hemos dicho— Murat inició su gestión con el Santo de espaldas. Fue imposible cuajar un gobierno de resultados con un destino adverso. Además, accidentes mortales —caso de Jamiltepec en 2018 y 14 muertos—. Milagrosamente salvó la vida. En los hechos, la tragedia marcó su ruta. Sólo en septiembre de 2017, al menos tres sismos demolieron patrimonios y acabaron con vidas en el Istmo. En 2020, justo cuando se veía en el horizonte el “gobierno de resultados” otra contingencia lo hizo trizas: la pandemia de Covid-19.

El crecimiento económico, la relativa disminución de la pobreza y la confianza en las calificadoras crediticias, han sido parte del discurso oficial. Nada que concretara el llamado “Modelo Oaxaca”. Para la ciudadanía han sido ficciones. El sobado mensaje de la entidad segura chocó de frente con una percepción popular diametralmente opuesta. La gobernabilidad y la paz social asemejaron artificios, frente a una escalada de organizaciones sociales, maestros, normalistas, transportistas y sindicatos empecinados en cobrar su cuota.

Una bolsa millonaria para paliar la voracidad de dirigentes y franquiciatarios. Diálogo, diálogo y más diálogo. ¿Y la ley? Nomás una ficción. De principio a fin una epidemia: la indolencia y mendacidad de organizaciones y membretes que se han ensañado contra el pueblo inerme. Un ente pernicioso, el Cártel 22 que arrió banderas de beligerancia durante al menos cuatro años, ha vuelto a sacar las uñas. Y su engendro, los normalistas, tienen ya una bandera perpetua para el vandalismo y caminar al filo de la ley: el affaire Ayotzinapa.

3).- Escándalos: el corolario

Murat cerrará su gestión con varios lastres a cuestas. 1) La deslealtad y la corrupción se enquistaron en ciertas áreas de su gobierno. Se presume que hay nuevos ricos que defraudaron la confianza gubernamental; 2) La voracidad de algunos a quienes tendió la mano, se volvió un boomerang. Devinieron sus peores enemigos y detractores; 3) Los responsables de la seguridad pública abusaron de su buena fe. Más de 500 homicidios en lo que va del 2022 —y fines de semana hasta con 12 ejecuciones— no concuerdan con el sobado discurso de que somos de las nueve entidades más seguras del país. El balconeo en las mañaneras ha sido brutal. 4) No hay obras emblemáticas que distingan a su régimen.

Y el último. 5) El escándalo del llamado “Cártel del Despojo”, sin que se haya movido un solo dedo para ir a fondo. La dilación en aplicar la ley por parte de la Fiscalía General del Estado (FGEO) ha hecho crecer las descalificaciones, los roces y campañas mediáticas, entre los propios grupos, colegios y notarios, que han puesto por los suelos la fe pública. 

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

— El mensaje del senador Germán Martínez, expanista y hoy en el Grupo Plural en la Cámara Alta, dirigido de frente al titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval, a quien no llamó general, sino “señor”, sin duda alguna forma un hito en la historia política del país. No sólo por la valentía a enfrentar a un poder fáctico ya en la República, sino por los conceptos que manejó en estos tiempos de tlatoanis y reyezuelos. “Aunque pensemos diferente, somos mexicanos y nos arropa la misma bandera”.

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