Alicia en el país de las desmaravillas | El Imparcial de Oaxaca
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Opinión

Alicia en el país de las desmaravillas

 


Por Ivonne Melgar

Alicia Bárcena Ibarra es la destacada pensadora mexicana que conduce la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) desde hace 13 años. Bióloga formada en la UNAM en los años 70 y activista del movimiento estudiantil entonces, con una maestría en administración en la Universidad de Harvard, es también una gran política.
Al asumir en 2008 la Secretaría Ejecutiva de la Cepal se convirtió en una interlocutora relevante para el gobierno de Felipe Calderón, quien nunca ocultó su admiración por la claridad con la que la funcionaria daba cuenta de los desafíos de la región.
Jefa adjunta de Gabinete en la gestión de Kofi Annan en la ONU, Alicia Bárcena cuenta ahora también con el aprecio del presidente López Obrador, con quien ella comparte la reivindicación del Estado de bienestar y la premisa de que, por el bien de todos, primero los pobres.
A juzgar por su participación este 18 de septiembre en la VI Cumbre de la Celac en Palacio Nacional, la secretaria ejecutiva igualmente tiene una magnífica relación con el líder de la Cuarta Transformación y con su canciller Marcelo Ebrard. Pero eso no significa que México se tome en serio las recomendaciones de Alicia Bárcena, cuyo documento debería ser lectura obligada para el gabinete, gobernadores, diputados, senadores, autoridades universitarias y para la rijosa directora del Conacyt, María Álvarez-Buylla, y el subsecretario Hugo López-Gatell.
Lineamientos y propuestas para un plan de autosuficiencia sanitaria para América Latina y el Caribe tendría ahora mismo que ser una guía en la Cámara de Diputados para sortear el manejo centralizado y opaco que la inmunización tiene en México.
La Cepal recomienda que es fundamental que los presupuestos de la vacunación fluyan a través de los diferentes niveles del gobierno y a través del sistema de salud para gastarse en diferentes proveedores de primer nivel, bajo la premisa de que “una mayor flexibilidad presupuestaria generalmente se asocia con una mayor transparencia, ya que los responsables del presupuesto son responsables también de los resultados”.
La propuesta incluye un plan de autosuficiencia sanitaria que los mandatarios hicieron suya hace dos semanas: desarrollo, expansión y fortalecimiento competitivo de las capacidades de investigación, desarrollo y producción de vacunas y medicamentos a nivel regional. Y para ello se proponen tres objetivos: asegurar un mercado estable que dé señales claras y seguridad a las empresas para invertir; incentivar y facilitar la investigación y el desarrollo de proyectos innovadores, y apoyar la producción local y la integración en cadenas regionales de producción.
El documento de la Cepal comparte un inventario de posibilidades de cada país: “México cuenta con seis proyectos de vacunas en distintas etapas de desarrollo. La más avanzada es la vacuna Patria, desarrollada en conjunto con la Icahn School of Medicine, de Mount Sinai y basada en el virus de la enfermedad de Newcastle, que actualmente se encuentra en fase I. La vacuna también está siendo investigada, bajo otros nombres, en Brasil y Tailandia”. Aquí participan los laboratorios Avi-Mex, Conacyt, UNAM, IMSS E INER. Se encuentra en fase 1, se indica en el reporte.
El resto de los proyectos mexicanos están en fase preclínica: Vacuna Livion.vac, a cargo de Instituto Gould-Stephano, recientemente formado por biotecnólogos mexicanos y que trabajan en laboratorios de la Unidad de Desarrollo e Investigación en Bioprocesos del IPN.
Otra futura vacuna es la UNAM/AP-rP9, a cargo de la UNAM y de los Laboratorios Alpharma, que cuentan con tres centros de investigación.
Y la NG19M, del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, destacado por sus líneas de investigación en biología celular, biomedicina molecular, bioquímica y biotecnología.
En vez de perseguir científicos, nuestro gobierno debería poner en práctica las alertas de la Cepal para remontar las insuficiencias que tenemos en financiamiento, regulación sanitaria e impulso de cadenas productivas en el sector farmacéutico para crear nuestros propios biológicos.
“Tenemos que transitar hacia Estados de bienestar. Necesitamos reestructurar los servicios de salud y educación y avanzar hacia una sociedad del cuidado”, sostiene Alicia Bárcena.
Y frente a los rezagos profundizados por la pandemia, la secretaria ejecutiva de la Cepal propone mantener las transferencias de emergencia a la población más vulnerable, una medida que el gobierno ya realiza. También plantea acciones soslayadas por López Obrador: apoyar a las pequeñas y medianas empresas y un nuevo contrato social y fiscal que estimule la inversión, el empleo, la igualdad y la acción climática.
Pero el gobierno de la 4T, que podría darse el lujo de concretar las maravillosas ideas de Alicia Bárcena, prefiere abrir frentes en el país de las desmaravillas retóricas.