La importancia de las Ferias del Libro | El Imparcial de Oaxaca
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La importancia de las Ferias del Libro

 


Por Jesús Emilio de Leo

Sin lugar a dudas el libro es un objeto determinante en la evolución del ser humano, después de la escritura, marca la transición entre la prehistoria y la historia. Es considerado una mercancía ya que está sujeto a los procesos del mercado, producción, distribución y comercialización. Y es, bajo esta consideración, que surgen las Ferias del Libro y que de acuerdo al Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLACC), su origen se ubica en el siglo XV con el propósito de reunir a editores, impresores y libreros, quienes trataron de generar mejores estrategias de distribución.
No es casual que, en Alemania, país en el que nació Martín Lutero, promotor de la Reforma Protestante al interior de la Iglesia Católica, surgieran las primeras ferias del libro, en Leipzig y Frankfurt. Fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial que los miembros de la Asociación de Libreros y Editores Alemanes se organizaron para conformar una empresa dedicada a las exposiciones y ferias, la cual contó con el apoyo del gobierno local y con un recinto ferial como infraestructura para su realización.
Para la producción y distribución de libros, el idioma es un factor determinante, por ello, en el mundo de habla hispana surgieron ferias del libro en Madrid y Barcelona, España desde 1926 y posteriormente en Buenos Aires, Argentina; La Habana, Cuba; San Paulo y Río de Janeiro, Brasil; Santiago de Chile, Chile y Bogotá, Colombia. Un caso particular es LéaLA, Festival Literario y de las Ideas en español que se realiza en un contexto anglosajón porque se lleva a cabo en Los Ángeles, California, hogar de millones de latinos que emigraron a Estados Unidos, el cual está próximo a llevarse a cabo del 8 al 10 de octubre de este año.
En nuestro país, en 1987, la Universidad de Guadalajara creó la Feria Internacional del Libro (FIL) de esa ciudad y actualmente constituye el mayor mercado de libros en habla hispana y la segunda feria más importante del mundo, después de la de Frankfurt.
En la actualidad, las ferias del libro no sólo tienen como propósito atender el ámbito comercial del libro, también desarrollan estrategias para promoverlo como bien cultural, razón por la cual reúnen a distribuidores, escritores, promotores, activadores, mediadores de lectura y a representantes del sector oficial. También fungen como mecanismos para la integración de políticas públicas, ejemplo de ello, fue lo que hizo Consuelo Sáizar, Presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) en la administración de Felipe Calderón, al importar la modalidad de reuniones bilaterales que se hacían en la Feria del Libro en Frankfurt para llevar a cabo encuentros entre las y los integrantes del sector cultural oficial mexicano en el marco de las Reuniones Nacionales de Cultura y que en coordinación con la Conferencia Nacional de Gobernadores estructuraron una agenda temática en la que se analizó la pertinencia de dotar a México de una Ley General de Cultura y de una secretaría en el ramo.
En nuestro estado, el pasado jueves 23 de septiembre, se informó que la Feria Internacional de Libro de Oaxaca (FILO) en su emisión 2021 si se llevará a cabo. En un contexto de incertidumbre ocasionado por la presencia de la pandemia originada por la COVID-19, dos anuncios causaron sorpresa, la Feria se llevará a cabo en formato híbrido y su desarrollo tiene como eje temático volver a los orígenes, que implica regresar al centro de la ciudad, a lugares abiertos, valorar la tradición oral y acudir a comunidades de Oaxaca, entre ellas, Atzompa, Teotitlán del Valle, Juchitán, San Agustín Etla, Zaachila y San Pedro y San Pablo Ayutla.
Lo anterior, no es extraño si se considera que la única certeza con la que por el momento cuenta la humanidad es la ciencia, pero la ciencia ha sido nutrida por la imaginación y la creatividad que radica en las letras, ejemplo de ello fue la posibilidad de viajar al espacio y de navegar en las profundidades del océano que surgieron en la literatura y que posteriormente, la ciencia y la tecnología hicieron posible.