Paseo Juárez El Llano (Parte III, última) | El Imparcial de Oaxaca
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Paseo Juárez El Llano (Parte III, última)

 


La semana anterior les contaba que entre 1940 y 1960 hubo dos parques deportivos y continuando. . .

En los andadores había bancas de granito. En el andador oriente en la parte central rentaban velocípedos —triciclos—, bicicletas para niños y pequeños biciclos jalados por chivos. 

 

En 1940 – 42 en la parte norte existió un laberinto de 1.80 mts. de alto, hecho de trueno, que era muy atractivo para los niños, por el misterio que representaba perderse sin poder encontrar la salida. 

En estos años, las golosinas que se podían comprar en el Llano, eran trompadas, botellitas y gallinitas de dulce rellenas de licor con anís, piedrazos, cucuruchos con pinole, caballitos de panela, gendarmes —caramelo con tamarindo—, toronja o membrillo con sal de gusanito y aguas frescas. 

De 1964 a 1972, en la parte noreste, existió un zoológico. En 1972 el gobernador, Lic. Fernando Gómez Sandoval, remodeló El Llano, quitó el zoológico, la cancha de básquetbol y mandó a construir las dos fuentes.

El Paseo Juárez, El Llano, lugar favorito para las preparadas de los estudiantes universitarios de este tiempo; el mes de octubre era un mes en el que no había clases; era dedicado exclusivamente a preparar exámenes; en el día buscabas lugares tranquilos y en las noches lugares públicos bien iluminados para estudiar, machetear; a este periodo lo llamábamos: las preparadas, que se prolongaban durante el periodo de exámenes que duraba, generalmente, de noviembre a enero.

En las mañanas el perímetro del Llano se convierte en una pista donde caminan, trotan y corren, para mantenerse en forma, los oaxaqueños. Punto de partida del desfile del 16 de septiembre de cada año.

El inicio de su historia se remonta al año de 1638 en que fue electo Obispo de Antequera Dn. Bartolomé de la Cerda Benavente y Benavides quien edificó, a sus expensas, el convento de Belén, el templo de Guadalupe y el llano (Gay, José Antonio. Historia de 

El 21 de julio de 1732 los betlemitas venden El Llano al municipio de Antequera Oaxaca (libro 2, fojas 432 – r v. Archivo Histórico del Municipio de la Ciudad de Oaxaca de Juárez).

En 1785, alguien trajo de Veracruz un globo aerostático que se elevaba, se supone sin tripulantes, en El Llano, en medio de gran expectación (Gay, op. cit. p. 428.). 

En 1865, llegaba a Oaxaca procedente de Chiapas, Sabido Escarreola que hacía una gira presentando la novedad del momento: el ascenso en globo aerostático, espectáculo nunca visto por nuestros paisanos que, según Gay 1982, se dieron al placer de los globos todo el año de 1865 (p.428). 

En 1865, llegaba a Oaxaca procedente de Chiapas, Sabido Escarreola que hacía una gira presentando la novedad del momento: el ascenso en globo aerostático, espectáculo nunca visto por nuestros paisanos que, según Gay 1982, se dieron al placer de los globos todo el año de 1865 (p.428). 

Mi amigo chiapaneco Eraclio Zepeda me contó cómo se hacía este espectáculo en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas y pienso que, por tratarse de la misma proeza y el mismo personaje, en Oaxaca debió hacerse de manera similar: “El espectáculo se realizaba durante las fiestas de Guadalupe y lo anunciaba un heraldo ¡El valiente Escarreola ya está en nuestras tierras!

“Desde ayer estudia los accidentes geográficos para vencerlos en su vuelo prodigioso.

“Esa noche no se habló de otra cosa.

“El ascenso en globo… estimulaba la imaginación de la gente. El 12 de diciembre de 1865, según Zepeda, a las cinco de la mañana, puntualidad confiada al gallo, se notaron los primeros movimientos a las puertas del mesón. Una media docena de mozos cargó la impedimenta. Dos ayudantes personales de Escarreola disponían la colocación de los objetos.” 

En los primeros años de 1900, en las fiestas nacionales, generalmente era indispensable la ascensión en globo por don Sabino Escarreola, tipo alto, delgado y resuelto. Escarreola sujetaba su globo, para inflarlo, de dos enormes estacas. Todo el pueblo se trasladaba a este lugar, precisamente llamado “El Llano,” porque no existían los árboles, que hoy nos cobijan. Era un verdadero llano con una gran fuente donde hoy está la estatua del Benemérito, Escarreola subía al espacio en medio de la expectación del público, y cuando ya estaba a regular altura comenzaba por soltar a un perro con paracaídas y después se soltaba él con paracaídas también, haciendo, mientras venía a tierra, algunas suertes. Iba a caer por Tepeaca o por el Panteón y siempre lo traían victorioso en hombros. Esta diversión la vimos todavía hace veinte años con el circo Esqueda, cuando en el Mesón del Pobre instalaba sus viejas carpas (Vásquez, Genaro V. Descripción de tipos y muertos célebres oaxaqueños. Ed. Gob. del Estado de Oaxaca. México. 1928. p.8)

Fin

castilan.gerardo.castellanos@gmail.com