La basura, otra medida de presión | El Imparcial de Oaxaca
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La basura, otra medida de presión

 


Desde hace más de una semana, habitantes de diferentes puntos de la capital del Estado de Oaxaca y 26 municipios aledaños, han sentido la presión de grupos sociales que utilizan el chantaje social, bloqueando nuevamente los rellenos sanitarios, para conseguir sus obscuros intereses, logrando que cada uno de nosotros comencemos a pelear y a sacar nuestras peores artimañas, para deshacernos de nuestra basura, sí, de la basura que producimos y no sabemos qué hacer con ella.

Las últimas lluvias que nos cayeron en Oaxaca nos han demostrado, que no sabemos o no podemos lidiar con problemas sociales, ya que varios individuos, sin escrúpulos y sin conocimiento de causa, han estado sacando su basura en las esquinas de sus colonias, deshaciéndose de ella, sin el menor gesto de preocupación por los demás, sólo por el hecho de ya no tenerla y cuyo problema sea de alguien más.

Bastaba con darse una vuelta en céntricas calles de la ciudad para observar, los cerros de bolsas repletas de basura y los desechos orgánicos e inorgánicos mezclados cuya clasificación sólo es por aquello que cae en el cesto, desde luego para no verse tan inconsciente con su respectivo amarre de bolsa; ahí se podían observar que la cultura de reciclado es nula, que varios de los habitantes de esas colonias, no tienen respeto por sus vecinos, que la salud pública es problema de las autoridades y que mientras la basura no esté en mi casa, que otro(s) vean por ella.

Los oaxaqueños en los últimos años, hemos visto y sentido cómo las formas de vida de los grupos más violentos del Estado y los que no son originarios de Oaxaca traídos para estos fines, han minado nuestra aparente calma, si no son bloqueos de calles, son tomas de edificios gubernamentales, son tomas de empresas particulares en donde compramos víveres, son marchas que afectan el libre tránsito, es la toma de depósitos de basura, todo con la intención de crear caos y descomposición social, tal parece que estos grupos ya no les interesa que el gobierno atienda sus problemas, buscan afectar a más población para que nos quejemos y apoyemos de forma indirecta sus demandas y efectivamente les ha estado saliendo sus trucos, por ello, no nos asombre que el día de mañana, tomen las oficinas en donde se suministre agua, se distribuya la energía eléctrica, se bloqueen señales de telefonía, se bloquee los medios de comunicación conocidos y tantas otras cosas más que están dispuestos a hacer estas personas que no les importa más que hacer presencia por el poder.

Se requiere de buscar alternativas para solucionar los problemas que nos aquejan, todos los días, por ejemplo con los bloqueos, hemos encontrado rutas alternas para llegar (tarde, pero llegar) a nuestros destinos, con las imágenes que los grupos revoltosos han mandado a la internet, se han enviado otras muchas más de la máxima fiesta de nuestro pueblo de colores y algarabía, que con las tomas de los centros comerciales “foráneos”, la compra en los mercados y tiendas “locales”, que la toma de la única terminal de autobuses “de primera”, la bajada de pasaje en lugares alternos, que el bloqueo carretero en Nochixtlán, las rutas alternas entre el cerro y los anuncios que nadie cree sobre el apoyo de los camiones al movimiento de la sección 22.

Ya está demostrado que, a lo largo de los años, no han podido las autoridades y la ciudadanía con el puñado de gente enferma de poder, para conseguir dinero y favores que les genera beneficios directos y sin trabajar las más de 10 horas que muchos Oaxaqueños hacen y reciben monedas que no representan el esfuerzo de su jornada.

El oaxaqueño (lo digo por género), ya no es el mismo de hace unos años, hoy justificamos nuestros actos de agandalle, porque los demás lo hacen, porque así es la forma en que se actúa en Oaxaca o porque hace años, esperamos que una solución caiga del cielo y nos devuelva al Oaxaca apacible que se añora, pero eso y no va a regresar, no mientras, se siga consintiendo a las diferentes formas de corrupción y no solo de las autoridades del Estado, se siga solapando a los vicios de la ciudadanía, como el hecho de sacar sin ninguna aparente responsabilidad la basura a las calles, sin tomar consciencia que ya es tiempo de reciclar la basura y aprovechar los beneficios directos que nos genera, si usted no quiere porque ya está instalado en su zona de confort, pues pague para que alguien lo haga, ¿no sabe cómo hacerlo?, pues tome su celular y busque un videotutorial que le enseñe a llevarlo a cabo, el ingenio de los que entramos a redes sociales es ilimitado.

Lo peor es quedarse cruzado de brazos y esperar a que papá gobierno resuelva los problemas, que, aunque le paguemos a través de nuestros impuestos, estos no van a lograr componer las cosas, no pueden ni con la organización de sus burócratas, menos van a poder convencer a gentes cuya forma de vivir es fregando a la ciudadanía.

Sería muy benéfico para todos comenzar a desarrollar hábitos sociales, olvidarse de los propósitos que si bien llevan una connotación de beneficio en la mente del individuo, no deja de ser la antesala del abismo entre hacer y pensar en hacer, habrá que quitarse las ataduras y cuerdas invisibles, para escapar de esos hábitos poco saludables que afectan nuestro entorno y dejan muy poco para la sana convivencia, porque no retarnos a trabajar los hábitos sociales, aquellos considerados como costumbres que podamos compartir por nuestra cultura, si tanto pregonamos en la Guelaguetza el apoyo de unos con otros, porque no hacerlo al pensar con una consciencia social, que nuestros actos afectaran a otros, pero de manera correcta con las consecuencias de una sociedad que busca renovarse para bien de todos.

Hace falta gente con hábitos intelectuales qua alimenten al intelecto, al entendimiento, ¿quién comienza primero?

twitter@g_vasquez