Apegarse a nuevas reglas
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Editorial

Apegarse a nuevas reglas

 


Hace un par de semanas, de manera oficial, inició el curso escolar 2020/2021. Es de todos conocida la emergencia sanitaria que hemos vivido en el mundo, el país y en Oaxaca, derivado de la pandemia de Covid-19, lo que obligó a las autoridades educativas a instrumentar mecanismos que conlleven, en primer lugar, la protección de la salud de maestros y alumnos y, en segundo lugar, para evitar que la educación continúe siendo afectada. Para ello se dispuso el programa “Aprender en casa”, a través de medios electrónicos como la televisión y el internet. Sin embargo, es evidente que las condiciones de rezago en materia de comunicaciones, teléfono, luz eléctrica, agua potable y otros, no son las mismas en nuestra entidad que en el resto del país, el ciclo escolar inició de manera generalizada, además del torpedeo de la dirigencia de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) que, insiste en seguir adelante con su Plan para la Transformación de la Educación en Oaxaca (PTEO) que, obviamente, no contempla situaciones de emergencia como las que vivimos.

Amén del rechazo generalizado del magisterio llamado “democrático”, a todo lo que se refiere a plataformas digitales, situación que comparten sus colegas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), la dirigencia seccional llamó a sus correligionarios de todo el estado a realizar “un análisis crítico” de la realidad educativa, para “proponer estrategias educativas”, en sus respectivos lugares de trabajo. E instruyó como inicio de cursos el día de hoy. ¿Cuáles serán las innovaciones y estrategias propuestas para este nuevo ciclo escolar y evitar que más de un millón de educandos no sigan abonándole al rezago educativo que sigue arrastrando la educación pública oaxaqueña, desde hace 40 años? Esperamos que luego de dos semanas de diferir el inicio del curso escolar, sean instrumentos pedagógicos adecuados y eficaces.

Sin ánimo de desacreditar al gremio magisterial que sigue a pue juntillas las instrucciones de sus líderes, es importante subrayar que la niñez y la juventud oaxaqueñas requieren de acciones no demagogia. Si bien, como ya se ha dicho, inicia el ciclo escolar según el nuevo calendario que impuso el llamado Cártel 22, que sea con estrategias adecuadas a nuestra realidad político y social, y no más argumentos, rollos, verborrea y excusas como las que hemos escuchado desde hace mucho tiempo, para seguir cobrando sin trabajar que, eso sí, es corrupción.

Racionamiento inexplicable

Se entiende que durante el estiaje haya racionamiento de agua potable. No hay lluvias y la resequedad del suelo hace que se agoten los mantos freáticos que permiten que fluya el vital líquido para el consumo humano, al igual que los pozos que se han perforado para surtir a la población. Sin embargo, lo que es difícil de entender es la razón por la que nuestra ciudad capital y colonias conurbadas han estado sometidas a un racionamiento brutal de parte del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de la Ciudad de Oaxaca (SAPAO), desde hace meses. Lo anterior, en efecto, pone en tela de juicio la aplicación de las medidas sanitarias que han dispuesto las autoridades. ¿Cómo hacer frecuente el lavado de manos sino no hay agua para hacerlo? Es pues, una contradicción.   

Se escucha a menudo que se repararon tales o cuales vías de suministro o se procedió a la rehabilitación de canales o pozos. Sin embargo, es algo inédito que zonas densamente pobladas como la Colonia Reforma u otras del norte de la capital tengan que padecer la falta de suministro por diez o más días. Sin hacer comparaciones ociosas, durante el gobierno de Gabino Cué, aún en sus peores momentos, jamás se padeció tal racionamiento que, a los únicos que beneficia, es a las empresas que venden agua para consumo humano, a través de carros cisterna. Sólo hay que imaginar que, si ello ocurre hoy en día, cuando hemos tenido lluvias abundantes y generosas, producto de depresiones o tormentas tropicales, cómo la pasaremos en los meses de abril o mayo, con calores extremos y falta total de lluvias, además del agotamiento de pozos y mantos freáticos. ¿Se trata de una mala planeación o una pésima administración en el manejo de los recursos hídricos para la capital y sus colonias?

A menudo se habla de inversiones cuantiosas para determinadas obras. Empero, poco se dice de las que están encaminadas a asegurar el suministro del vital líquido a la ciudad capital, en donde tal parece que ya nos hemos acostumbrado a que, de un día para otro, nos corten el flujo por días, semanas o meses, en casos extremos. Se dice, asimismo, que son los usuarios morosos los que han descapitalizado a la dependencia. Hay que añadir que los incrementos en los recibos de pago, salvo que sean considerados un robo, han sido más o menos asimilados por la ciudadanía. Hay consciencia de que el agua es indispensable para la vida y el costo que se paga por su servicio, es menor a los que cuesta todo su manejo. 


 

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