Pontificar y descalificar
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Opinión

De Paradojas y Utopías

Pontificar y descalificar

 

A la familia Allier Campuzano,

por el fallecimiento de Memo

1.- De juicios a juicios

“¿Qué significa tener buen juicio en política?”, se pregunta Isaiah Berlin. “Quizá una manera de buscar la respuesta –afirma- sea considerando lo que decimos cuando censuramos o compadecemos a los gobernantes por no poseer cualidades. Decimos que no entienden el tiempo en el que viven, o que se oponen a algo que llamamos la lógica de los hechos o están tratando de retrasar el reloj de la historia…” (El sentido de la realidad, Taurus, Madrid, 2000, p. 79). Lo cierto es que, en estos tiempos de la llamada 4T –y eso no es un secreto- nos hemos topado con ignorantes e incapaces de aprender, o bien idealistas poco prácticos, falsos visionarios, utópicos, hipnotizados por la pesadilla de un pasado ominoso o de algún futuro irrealizable.

Por supuesto que no se refiere a la amenaza permanente en el sistema político mexicano, de poner al enemigo del régimen en turno en el banquillo de los acusados y dejarlo con la soga al cuello. Sino de cómo les funciona el cerebro a quienes tienen que tomar grandes decisiones y llevar el timón de un este barco llamado México, averiado en su línea de flotación y bogando en un mar encrespado de división y desconfianza; futuro incierto y cerrazón. A aquellos que, de momento, parecen haber perdido el sano juicio, con descalificaciones torpes y desafortunadas.

2.- El maniqueísmo oficial

Uno de los elementos más abominables en el discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador, es insistir en un maniqueísmo perverso. “Nuestros valores –dice el autor antes citado-, lo que creemos que es bueno o malo, importante o trivial, que está bien o está mal, noble o despreciable, están condicionados por el lugar que ocupamos y la ley que rige la historia, subidos en el peldaño de una escalera. Alabamos o culpamos, veneramos o condenamos…” (Sobre la libertad, Alianza Ensayo, Madrid, 2009, p. 139). Condenar el pasado es absurdo. Políticamente incorrecto. Cada quien cumplió en su momento, con su tiempo y su circunstancia. Es lo que el autor llama la “inevitabilidad histórica” (Ibídem). Lo importante es revertir las cosas, con inteligencia, mesura y sin desbocarse.

La sabiduría política y el buen juicio han sido, ante todo –dice el ya citado autor- “cuestión de pericia, de habilidad, del método apropiado para adquirir y aplicar la información pertinente”. En el pasado, algo tenia de sabio, “el hombre que sabía y podía… y si sus opiniones eran verdaderas, entonces las de sus adversarios eran falsas, en nada menos que en lo que más importa, y merecían ser exterminadas por cualquier medio posible”. (Las ideas políticas en la era romántica, FCE, México, 2014, p. 31). Pero nada que ver pues, con nuestra política rastacuero, tan prosaica y vulgar; tan torpe y veleidosa. Hay que chutarse nada más en las sofocantes “mañaneras” la descalificación de aquellos que no comulgan con las ideas de moda, medios críticos, empresarios, analistas y periodistas, cuando lo que urgen son consensos, unidad, conciliación. ¿De dónde sacó el ejecutivo federal la idea de manejar a su arbitrio el Presupuesto 2020?

3.- La paranoia de la deuda

Hay pues una insistencia en legitimar el derecho a gobernar y exigir disciplina. Pero el mayor riesgo contra nuestra incipiente democracia es –como reconoce Zygmunt Bauman- “la manifiesta placidez con que la mayoría de nosotros acepta la limitación gradual de las libertades que tanto nos costó conseguir…” (Daños colaterales, FCE, México, 2015, pp. 31-32). Sorprende la fijación sobre el “sector empresarial”, tasado como amigo o enemigo. Hay obsesión sobre el pago de impuestos y el petróleo, como la panacea para curar todos los males que conlleva la pobreza.

Un presidente desfasado de la realidad y del movimiento de la economía mundial, que a diario gesticula, maldice, pontifica e injuria, en contra de sus enemigos reales o imaginarios. En contra de sus propios fantasmas. Hasta convenios entre entes privados se cuestionan con calificativos vulgares: “el modito”. Ergo: BID, Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y Consejo de Hombres de Negocios. No tengo duda que nos encaminamos a un callejón sin salida. México atisba escenarios nunca vistos.

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

Es tal la voracidad en Morena, que hasta las delegaciones federales son consideradas botín político. Cayó Heliodoro Díaz Escárraga, pero omitieron que aquí todos tienen su historia. Y el remedio resultó peor que la enfermedad. Al “Yoyo” le faltó comunicarse con el operador político ex oficio de moda: Hugo López-Gatell.

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