Mezcal: De nuevo en el escaparate | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

Mezcal: De nuevo en el escaparate

 


Aunque en su momento pareció una postura importante, cuando un nutrido grupo de productores de mezcal y agave, encabezados por el gobernador Alejandro Murat, se dieron cita en la Ciudad de México para protestar en contra del otorgamiento de la Denominación de Origen (DOM) a estados como Aguascalientes, Estado de México y Morelos, tal parece que dicha operación resultó contraproducente. El pasado miércoles, los medios impresos y electrónicos dieron a conocer que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) había desechado la controversia constitucional que los inconformes pusieron en contra de la decisión del Instituto Mexicano de la Protección Industrial (IMPI), dependiente de la Secretaría de Economía federal, para ampliar el reconocimiento de la DOM. Sin embargo, existe un elemento adicional: los productores del destilado en Oaxaca, están ya divididos. Y es que quien lideraba la protesta es el dirigente del Consejo Regulador de la Calidad del Mezcal (Comercam), que es un organismo certificador, no un bloque de productores. La descalificación de quien preside dicho órgano está ya en la mesa y se presume que uno de los factores será la operación de organismos certificadores en cada estado.

Como escribimos aquí hace al menos un mes, la defensa de nuestra bebida más tradicional fue tardía. Se dio justamente, cuando el mezcal estaba en el radar de las grandes empresas trasnacionales del vino y el alcohol. Los pequeños productores, que lo hacen de manera artesanal, nunca han sido tomados en cuenta. Aquellos que tienen el dominio del mercado y la comercialización han sido en su mayoría inversionistas que no tienen arraigo en Oaxaca, sino que han adquirido cientos de marcas, las cuales han llevado a los mercados de Estados Unidos, Europa y Asia, hasta convertir al mezcal en una bebida de alto costo. En efecto, pese a que más del 90 por ciento del destilado se produce en nuestro estado, ello no obsta para que nuestras comunidades productoras de mezcal tengan mejores estándares de vida. Seguimos tal cual o peor que antes, con una salvedad: otros se han hecho ricos con una bebida ancestral con la que siempre se nos ha ligado. Hoy, como se ven las cosas, tal parece que vamos en caída libre, dejando sólo al gobierno estatal que defienda nuestro mezcal, por la vía jurídica. No más protestas y movilizaciones que sólo nos han exhibido como ignorantes y conflictivos.

Burda manipulación

El pasado dos de octubre fue una efeméride más, para darnos cuenta de que la protesta se convierte en vandalismo y que jóvenes ignorantes, que jamás supieron qué se celebraba, hicieran lo único que saben hacer: pintar paredes y fachadas de casas y edificios públicos. Sin embargo, no fue eso lo que más preocupó, sino que se hicieron virales videos de niños de primaria recitando el interior del salón de clases, frases de odio alusivas a la represión gubernamental del movimiento estudiantil de 1968. Si bien es cierto que en esta ocasión el aniversario revistió una importancia singular, habida cuenta de que se celebraron 50 años y que, incluso en la plancha del zócalo de la Ciudad de México se izó la bandera a media asta, ello no significa que a niños y niñas sólo se les enseñe una parte de la historia y repitan consignas que sus maestros les han inculcado de manera irresponsable. Se trata, sin duda alguna, de una brutal manipulación, lavado de cerebro o como se le quiera llamar, que va en contra de todo principio educativo y violenta los derechos humanos de los educandos. Otro de los videos muestra a un adulto dictando a una menor una consigna, para que la niña escriba en la pared.

Las redes sociales mostraron los videos tal cual fueron tomados, sin editarlos ni mucho menos. Y a los oaxaqueños nos hizo recordar los aciagos momentos que vivimos en el 2006, cuando los maestros de la Sección 22 hacían participar a sus alumnos discursos de odio al gobierno, a quien llamaban “represor”. Se trata de una forma ruin de desviar la mentalidad de los niños (as), que nada tiene que ver con la formación de una consciencia crítica y constructiva. Por lo visto, a doce años de distancia nuestro magisterio sigue en las mismas. Anclado en viejas ideologías sin aportar nada a la formación en sus alumnos de la pertenencia histórica y el conocimiento objetivo, no la subjetividad con la que se ha visto nuestra deteriorada educación pública. Nada hay tan pernicioso como desviar la mente sana de los menores hacia escenarios para ellos desconocidos, pero inculcarles el odio y resentimiento. ¿No sería más prudente desde el plano de la psicología educativa, la didáctica y la pedagogía, que cada alumno (a) valore los acontecimientos históricos del México o Oaxaca contemporáneos, pero darles la oportunidad que razonen por sí mismos? ¿Qué clase de fanáticos pretende seguir formando el Cártel 22?