Chantaje e impunidad | El Imparcial de Oaxaca
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Opinión

Editorial

Chantaje e impunidad

 


El pasado lunes, taxistas y militantes de algunas organizaciones sociales como COMUNA, franquicia de Flavio Sosa Villavicencio; de la Unión de Artesanos y Comerciantes Oaxaqueños en Lucha (UACOL), del ex presidiario Adán Mejía y del Frente Popular Revolucionario (FPR), que maneja a placer Macario Otalo Padilla, testaferro del maestro Germán Mendoza Nube, entre otros, bloquearon algunos puntos clave de acceso a la capital, como fue el crucero del Aeropuerto, además de otros puntos en toda la entidad. Ayer, desde primera hora, taxistas y transportistas del Frente Estatal de Sindicatos de Oaxaca (FESO), que lidera el ex presidiario Gilberto Luis, paralizaron la ciudad. Se trata del clásico mecanismo de presión que utilizan los falsos redentores sociales, maestros, sindicatos del transporte y cualquier hijo de vecino que quiere algo del gobierno, el cual se ha convertido en una afrenta permanente a los derechos civiles de la ciudadanía. Resulta una bofetada para cualquier oaxaqueño la pasividad, el temor y la connivencia de algunos segmentos del gobierno de Alejandro Murat, con este tipo de acciones y sus protagonistas. Tal parece que existiera una tendencia a propiciar este tipo de infiernitos para apagarlos después y venderle la idea al ejecutivo de que existe una gran capacidad de negociación.

Hoy se entiende con meridiana claridad la podredumbre que se anida en el sector del transporte público, en el que no solamente los sindicatos afiliados a la CTM, CNP. FESO o Libertad, están coludidos, sino diversas organizaciones parasitarias que viven -y muy bien- de las dádivas que les otorga el gobierno, a quien mantienen con un pie en el cuello, con amenazas y chantajes, para que siempre esté abierta el arca de los recursos públicos. Los abusos, los atropellos y las agresiones al ciudadano común, al empresario, al profesionista, al trabajador de servicios, etc., están a la orden del día, en una entidad en la que tal parece que los privilegios de estos grupos ante la ley, no son más que gratuitas concesiones, mismas que se les niegan al resto de ciudadanos. ¿Por qué se permite este tipo de abusos y amenazas a la paz social? ?Por qué no existe la intención siquiera de utilizar la fuerza pública para restablecer el orden, cuando éste se ha trastocado y hay amenazas al clima de libertades que nos otorga nuestra Carta Magna? Debe ser el gobierno quien responda. La ciudadanía ha dicho basta, desde los aciagos y penosos días de la administración de Gabino Cué y no pretende repetir ese numerito, sino que este nuevo gobierno no sea un mal remedo del anterior en lo que se refiere a la aplicación simple y llana de la ley.

Periodismo: Filas diezmadas

 

El pasado lunes, la Procuraduría de Justicia del estado de Michoacán confirmó que el cadáver en descomposición hallado el pasado 14 de junio, pertenece al compañero periodista, Salvador Adame Pardo, quien desapareció desde 18 de mayo. Si bien es cierto que según las autoridades el móvil del crimen habría sido personal, se trata de una pérdida lamentable para las filas de los comunicadores en México, en donde parecen haberse incubado los odios y el crimen. Es evidente que a la inseguridad que prevalece en el país, en donde el periodismo se ubica como uno de los oficios de más riesgo, hay que agregar ahora el ejercicio de un periodismo acotado por las espías y los nuevo censores. Adame Pardo, de 45 años de edad, fue fundador y director general de el portal de noticias, Canal 6 media TV, en el municipio de Francisco J. Mújica, Michoacán, en donde era ampliamente conocido por sus críticas hacia el presidente municipal. Este crimen, haya sido por los móviles que sean, es uno más que sigue diezmando las filas del periodismo mexicano y que representa un duro revés a todo principio democrático. Las luces amarillas se han encendido en todo el país y México está en la mira de diversos organismos internacionales, justamente por los ataques que se ha cometido en contra de la libre expresión.

Lo que podemos decir en casos como el de Salvador Adame es exigirle a las autoridades del estado de Michoacán la investigación de los hechos por los cuales perdió la vida y el castigo a los responsables. Es preocupante la cadena criminal que ha diezmado al periodismo mexicano y la forma tan ruin en la que nuestras autoridades se han lavado las manos para seguir sin hacer ni formular estrategias para salvaguardar la libre expresión y el derecho a la información, que está garantizado por nuestra Carta Magna. Al respecto, el periodismo oaxaqueño está a la espera de la creación de una Fiscalía Especial como lo mencionó el gobernador Alejandro Murat el pasado 7 de junio, en ocasión del llamado “Día de la Libertad de Expresión”. Es evidente que dicha Fiscalía no será la panacea que cure todos los males que existen en nuestro oficio, tampoco la inseguridad que lacera al país hoy en día. Estamos convencidos de que el oficio periodístico seguirá siendo uno de los oficios más hermosos y apasionantes, pero en México, ciertamente uno de los más mortales y peligrosos.