Ciudadanos de primera o de quinta | El Imparcial de Oaxaca
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Debates y Deslindes

Ciudadanos de primera o de quinta

 


Dicen los que conocen de la vida que no hay que hablar de política y de religión porque se acaban las amistades. Puede que sea cierto y puede que no, pero en esta contienda electoral donde se han dado tantos cambios de posiciones y personajes de todos tamaños y sabores donde los llamados políticos brincan de un partido a otro constantemente me encuentro que personas que conozco desde hace muchos años militan en una trinchera diferente.

Muchos tratan de polemizar e imponer sus puntos de vista, predecir e imponer el futuro. Vaga ociosidad porque es poco lo que podemos resolver e influir en una discusión de cantina. Veo con profunda preocupación que algunos de mis amigos más queridos estábamos en posiciones donde podíamos opinar, decidir y participar en la construcción y diseño de las políticas públicas. Ahora es poco lo que puede uno hacer, porque las políticas parece que se dictan al otro lado del Potomac, en Washington y aquí llegan muy estructuradas, nada más para aplicarse.

El caso es que como nunca en la vida política del país nos estamos jugando el pellejo los mexicanos en unas campañas políticas que parecen batallas campales de la lucha libre, sin límite de tiempo y todos contra todos. El común denominador es la confusión y la incertidumbre. Todo parece indicar que estamos ante un nuevo estadio de desarrollo democrático del país.

El escenario si no fuera trágico, seria cómico. Encontramos “frentes” que postulan candidatos a la presidencia, a gubernaturas, presidencias municipales, una mezcla poco clara de orígenes ideológicos, puro oportunismo y chambismo. El Partido tradicional de la derecha histórica PAN, junto a una vertiente más centrista oportunista y corrupta de lo que era la izquierda, el PRD, sumando a una agrupación denominada Movimiento Ciudadano, que dio un campanazo con su spot de utilizar a un niño cantador. El PRI postula hoy a un hombre bueno, honrado, pero que lo mismo está con melón que con sandía, funcionario de los dos anteriores gobiernos panistas y del priismo actual. Un hombre que dicen que no levanta, pero ahí va como la tortuguita a paso firme y con dificultades, pero avanza. Hay candidatos independientes de rupturas del PAN, Margarita Zavala, del PRI, Jaime Rodríguez y del PRD, Ríos Piter. Una nueva modalidad de la democracia mexicana y por otra parte están una serie de personajes siniestros, tenebrosos, sin ética ni principios, como Gabriela Cuevas y Javier Lozano, que sin una gota de vergüenza brincan de un espacio a otro.

Sólo hay dos modelos de desarrollo: el que presenta AMLO y el que presentan todos los otros partidos juntos, que es más de lo mismo. La impresión que tengo y veo con claridad es como en otras ocasiones que se están alineando las fuerzas contra Andrés Manuel López Obrador y al final van a ser dos contendientes PRI Y PAN con todos sus satélites contra el famosísimo y popular “Peje”, que a pesar de que va arriba en las encuestas no las tiene todas consigo, ya en dos ocasiones le han robado la elección.

Los ciudadanos mexicanos a fuerza de estar manipulados por los partidos, burlados por los funcionarios, desencantados de la clase política hemos olvidado que la democracia tiene como causa principal a los ciudadanos, ellos son los que hacen la democracia. El ciudadano es el que participa y decide la elección. Su forma de gobierno, los programas públicos que le convienen. El ciudadano y su voto es la razón de ser del modelo democrático que existe en el mundo y que quizás no es el mejor, pero es el menos malo, como decía Winston Churchill. Tenemos una democracia llena de vicios, un órgano electoral secuestrado por los partidos y la clase política, un gobierno parcial, una ciudadanía de tercera que no vota. Sin embargo la actual contienda electoral nos abre una posibilidad real de participar, de no vender nuestro voto, porque no sabemos a dónde va a ir a parar, de retomar nuestro papel de electores, de decidir nuestro futuro.

Estamos en una crisis de valores tan grande que solo nosotros podemos salvarnos. Seamos ciudadanos de primera, saquemos como en el fútbol fuerza de flaqueza. No temamos al futuro. Fin