Oaxaca no sólo carece de un censo oficial de personas que requieren diálisis o hemodiálisis por insuficiencia renal, sino también de infraestructura, equipo y especialistas para poder atenderlas.
Apenas en 2025, el IMSS Bienestar del Gobierno federal anunció la puesta en marcha del programa de hemodiálisis en varios estados del país, pero a la fecha no hay clínica u hospital que ofrezca este servicio a personas sin seguridad social de la entidad oaxaqueña.
Acceder al tratamiento de hemodiálisis en hospitales públicos de Oaxaca aún no es una realidad, a diferencia de los derechohabientes del IMSS o ISSSTE que sí pueden acudir a una sala de hemodiálisis sin costo alguno.
El caso de Josué, un joven de 28 años de edad con enfermedad renal crónica, en etapa 5, volvió a recordar la falta del servicio de hemodiálisis en un estado donde se estiman más de 4 mil personas con insuficiencia renal, de las cuales, “más del 10% requiere de hemodiálisis y el resto de diálisis”, de acuerdo a la asociación “Resguardando Alas”.
El tratamiento
La hemodiálisis es un tratamiento de sustitución de la función renal, que consiste en filtrar la sangre de manera periódica y que se inicia cuando el proceso de diálisis dejó de funcionar al paciente. En el servicio particular, su costo anual es superior al millón de pesos.
Luego de recibir el diagnóstico de insuficiencia renal crónica en 2024, a partir de ese año el joven requirió de varios internamientos y múltiples intervenciones quirúrgicas en el Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca (HRAEO), donde estuvo hospitalizado durante dos meses de manera reciente.
Pese a la falta de una sala de hemodiálisis en el nosocomio desde su creación, personal del HRAEO admitía al joven cuando presentaba nuevamente complicaciones, presuntamente por un desapego que este tuvo a su tratamiento.
Después de cuatro años en constantes ingresos al Hospital Regional, el 3 de octubre fue referido al Hospital General “Dr. Aurelio Valdivieso”, donde tampoco hay sala de hemodiálisis y no cuentan con nefrólogos.
Personal del HRAEO que prefirió omitir su nombre por no estar autorizado a dar información, aseguraron que en ningún momento se le negó la atención al paciente, a quien se le hacían constantes drenajes por la acumulación de líquido cuando así se requería.
Alguien miente
Por separado, el IMSS Bienestar federal aseguró, por medio de un comunicado, que Josué permaneció hospitalizado del 7 de agosto al 2 de octubre en el HRAEO, donde no se le negó el servicio y fue referido al Hospital General “Dr. Aurelio Valdivieso”.
De este caso, el Centro de Derechos Indígenas Flor y Canto, A.C., señaló que el Hospital Civil le negó la atención, pese a presentar saturación de oxígeno de 66 y frecuencia cardiaca de 117, obligándolo a regresar al Hospital regional, donde presuntamente tampoco quisieron admitirlo.
Por esta situación, la asociación civil acudió ante el Juzgado Quinto de Distrito para ordenar al IMSS Bienestar su ingreso al Hospital Civil, donde hasta ayer permanecía hospitalizado.
Sin embargo, la ausencia de salas de hemodiálisis en este y otros hospitales públicos del IMSS Bienestar dejarían nuevamente en la indefensión a Josué, que de por vida requeriría de al menos tres sesiones de hemodiálisis a la semana, pero que a la fecha no garantiza el IMSS Bienestar.
Subrogación, un sueño
Desde hace más de 12 de años, por falta de recursos, el HRAEO no ha podido subrogar el servicio de hemodiálisis a la Unidad Oaxaca de Hemodiálisis, donde solo se reciben a pacientes del IMSS Ordinario.
La Unidad Oaxaca de Hemodiálisis es la única certificada por el Consejo de salubridad general, donde más del 85% de sus pacientes tenía como antecedente la diabetes mellitus, como enfermedad inicial.
Con la puesta en marcha de Ciudad Salud, sobre todo del nuevo nosocomio que sustituirá al Hospital Civil, las autoridades del IMSS Bienestar aseguraron que Oaxaca contaría con salas de hemodiálisis y diálisis para la atención renal.







































