Las principales calles del Centro de la Ciudad de Oaxaca lucen saturadas. Decenas de madres y padres de familia caminan con rapidez hacia las escuelas minutos antes de las 8:00 horas, mientras se escucha el constante sonido de los motores y el claxon de aquellos que avanzan a vuelta de rueda, por las dobles filas y el congestionamiento que no puede evitarse.
El ciclo escolar 2025-2026 inicia en la mayoría de escuelas públicas de educación básica, pese al calendario alternativo de la Sección 22 del magisterio oaxaqueño, que pedía iniciar las clases una semana antes.
Las niñas y niños se despiden de sus padres para iniciar un nuevo ciclo escolar, con mochila en los hombros, loncheras y botes de agua en las manos, para una jornada que durará de cinco a seis horas en las aulas.
Frente a las rejas que dejan ver parte del interior de las escuelas, algunas madres de familia de nuevo ingreso deciden esperar y observar de lejos a sus hijos, mientras dura el homenaje y la bienvenida de un nuevo ciclo.
Al mismo tiempo, elementos de vialidad buscan agilizar el paso vehicular y evitar más dobles filas de quienes ya no alcanzaron a entrar en el primer día de clases.
En medio del caos, se deja escuchar la voz de una pequeña que intenta seguir el paso de su madre en punto de las 8:00 horas, al igual que otras familias metros adelante y atrás.
– “Se me olvidó la lonchera”-es el grito de la niña de aproximadamente siete años, mientras la madre disminuye el paso y la observa con dureza, recordándole que era lo primero que tenía que agarrar al salir de casa.
– “Al rato mando a alguien para que te traiga el desayuno; no se puede contigo”, expresa la mujer mientras retoma nuevamente el paso apresurado.
En el acceso principal de la escuela primaria Francisco J. Múgica, una profesora pide a las madres y padres levantarse más temprano. “Mañana que no vuelva a ocurrir”, dice, mientras permite la entrada de aquellos que llegan tarde.






































