Con 23 carpetas de investigación por tortura en los primeros tres meses de 2026, Oaxaca se posiciona en el séptimo lugar en el país por mayor número de casos, la mayoría reportados apenas en marzo.
En la reciente actualización del informe mensual del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Oaxaca mostró 13 casos de tortura en marzo, cinco en febrero e igual número en enero.
El total lo ubica en el séptimo lugar de los estados, apenas por debajo del Estado de México con 161, Puebla con 91, Quintana Roo con 67, Tabasco con 49, Veracruz con 40 y Chihuahua con 34.
En la prevención de la tortura en Oaxaca, apenas en marzo la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) creó un mecanismo estatal, alineado a los estándares del Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura.
De acuerdo al organismo estatal, este instrumento internacional establece la obligación de los Estados de desarrollar mecanismos independientes para prevenir la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.
“El Mecanismo Estatal permitirá realizar visitas periódicas a los lugares donde se encuentran personas privadas de libertad, con el objetivo de observar las condiciones de detención, identificar riesgos estructurales y emitir recomendaciones que fortalezcan la protección de la dignidad humana”, explicó.
La Defensoría subrayó que la creación de este mecanismo responde a la necesidad de avanzar hacia un modelo preventivo, capaz de intervenir antes de que ocurran violaciones a derechos humanos, mediante observación directa, análisis técnico y diálogo institucional.
“El acuerdo establece una ruta clara de implementación que incluye el desarrollo del instrumento normativo del mecanismo, el diseño de su modelo metodológico de monitoreo preventivo, la elaboración de reglas de operación y la definición de un plan de trabajo basado en criterios objetivos de priorización y análisis de riesgo”.
También se contempla la articulación con el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura y la incorporación de acompañamiento técnico especializado para fortalecer la solidez metodológica del proceso.






































