Con un llamado a la unidad nacional desde el federalismo, la división de poderes y el reconocimiento de México como nación soberana y afirmada en la historia de su constitucionalismo, la presidenta del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Oaxaca (TSJEO), Erika María Rodríguez Rodríguez encabezó este jueves la ceremonia cívica de izamiento de bandera en la Alameda de León.
“Reiteramos que la impartición de justicia sigue su marcha enriquecida con una visión más humana y hundiendo sus raíces en el pluralismo jurídico y el reconocimiento pleno de México como una nación intercultural”, destacó.
Al recordar la gran deuda que se tenía con las personas indígenas, la magistrada presidenta expuso que “hoy tienen en Hugo Aguilar, al primero y más ferviente defensor de sus derechos desde la Suprema Corte de Justicia de la Nación”.
“Claro está que no puede haber independencia ni soberanía sin justicia. Por eso los poderes judiciales también construimos independencia desde la imparcialidad y el profesionalismo de nuestros miembros. Por eso hoy estamos aquí, orgullosos de poder decirle al pueblo de Oaxaca que trabajamos sin descanso para que nuestras sentencias no solo pongan punto final a las controversias, sino materialicen los anhelos de justicia, especialmente de los que menos tienen y de los que menos pueden”.
Ante magistradas y magistrados, Rodríguez Rodríguez recordó que mujeres, niñas, niños, adolescentes, personas de la comunidad LGTBQ+, personas adultas mayores, personas con discapacidad, personas, pueblos,
comunidades indígenas y el pueblo afromexicano,van primero.
“La justicia es ciega, pero no insensible.
Y toca a nosotros, a esta nueva generación de juezas, jueces, magistradas y magistrados, tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales, porque ese es el verdadero espíritu de la justicia”, destacó, luego de señalar que la historia de México está marcada por mujeres y hombres que lucharon por libertad y dignidad.
“Estamos aquí reunidos para recordar nuestra independencia cobra importancia hoy mas que nunca. Porque nunca como hoy en el México contemporáneo, habíamos visto despiertas las tentaciones del entreguismo y el intervencionismo extranjero”.






































