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Dejó de ser “potable” el agua de lluvia; se “ensucia” en el aire

El problema no es la precipitación, sino la contaminación, de acuerdo con un estudio de la UNAM


Dejó de ser “potable” el agua de lluvia; se “ensucia” en el aire | El Imparcial de Oaxaca

Un estudio del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM revela que además de microorganismos, elementos como aluminio, plomo, zinc, mercurio, arsénico y níquel, entre otros, están presentes en la lluvia, lo cual no la hace apta para el consumo humano.

Un estudio reciente advierte que el líquido presenta ciertas sustancias tóxicas que se propagan en la atmósfera y pueden llegar a provocar graves daños en la salud de quien la bebe.

Por lo cual, investigadores de la Universidad de Estocolmo en Suecia y de la ETH Zurich en Suiza detectaron la presencia de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) producidas por la actividad humana y que se esparcen por la atmósfera.

No obstante, lo más alarmante es que estas sustancias nocivas pueden provocar daños en la salud de los seres humanos, como cáncer, infertilidad y aumento del colesterol, añade el reporte difundido.

El equipo realizó trabajos de laboratorio y campo durante la última década y notaron que los niveles de algunos PFAS, sustancia químicas que se pueden encontrar en el agua de lluvia y nieve de toda la tierra, se propagan globalmente en la atmósfera sin estar disminuyendo notablemente.

La investigación detalla que el agua de lluvia de todo el mundo se considera insegura para beber y abastecer fuentes de agua potable.

Anota que los PFAS son muy persistentes, y su presencia continuada en la atmósfera se debe también a sus propiedades y procesos naturales que devuelven estas sustancias a la atmósfera desde el medio ambiente de la superficie.

Además la UNAM en un estudio propio expone que las precipitaciones remueven partículas y gases, por lo que debe evitarse su ingesta, dado que  podría contener microorganismos y metales pesados como aluminio, cadmio y plomo.

Explica que en las grandes urbes, la industrialización y la alta densidad poblacional tienen efectos adversos en la química de las precipitaciones pluviales, que remueven de la atmósfera partículas y gases emitidos por fuentes naturales como la actividad volcánica, y antropogénicas, como emisiones vehiculares e industriales.

Los contaminantes son depositados en la superficie terrestre tras un aguacero, con un impacto negativo en la calidad de los suelos.

El problema no son las lluvias, sino las condiciones atmosféricas”.

Una de las conclusiones fue que debido a los contenidos, el agua de lluvia sólo puede ser utilizada para tareas como lavar automóviles, algunos tipos de ropa o para riego, pero no para consumo humano; para ello se requiere de procesos complejos de filtración y someterla a lámparas de ozono para eliminar microorganismos.

Las primeras lluvias de la temporada son importantes porque limpian la atmósfera, pero si tenemos dos días de precipitaciones, y tres o cuatro no, el aire estará de nuevo contaminado con humo y metales pesados”, anota.

Relata que tras un aguacero, comúnmente la gente enferma, pero no sólo por la empapada, sino también porque en ese líquido hay bacterias y elementos químicos dañinos para la salud, que ingresan a nuestro organismo de manera dérmica o por ingesta.

Y las enfermedades más comunes son las de tipo respiratorio, causadas por los cambios de clima y la proliferación de microorganismos.

En cuanto a los elementos químicos, las precipitaciones pluviales contienen óxidos de nitrógeno y óxidos de azufre, que al reaccionar con el agua forman ácido nítrico y ácido sulfúrico, que dan origen a la llamada lluvia ácida.


 

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