La difícil tarea de pagar salarios en tiempos de pandemia
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La difícil tarea de pagar salarios en tiempos de pandemia

Mientras las empresas trasnacionales recortan horas y dejan sin prestaciones a sus trabajadores, las locales hacen un esfuerzo por mantener la nómina y apoyar a sus trabajadores en estos momentos de crisis por la emergencia sanitaria

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“Un conocido me comparte esto: Ánimo Jefe GRegorio Dueño de tlayudas “La calenda” en Oaxaca, gracias por no tirar la toalla y seguir esforzándose por darnos trabajo a mi y a todos los compañeros, se que en estás semanas hasta de su bolsa ha puesto para pagarnos el sueldo.”(sic), se lee en un mensaje acompañado de la foto de un hombre recostado sobre la mesa de un restaurante vacío, a través de Twitter que se viralizó en pocas horas luego de ser publicado en la cuenta @iamFrxnk que ayer fue dada de baja.

Es así como se dio a conocer la historia de un emprendedor oaxaqueño que tuvo la empatía con sus trabajadores en tiempos difíciles como los que vivimos derivados de la contingencia sanitaria por el Covid-19.

“Estamos decididos a superar las difíciles condiciones que existen porque somos una gran familia y como todas, vamos a salir adelante: unidos y decididos a trabajar sin descanso”, afirma el empresario restaurantero Gregorio Jarquín Briones.

Hombre de temple, de trabajo y dedicación, expresó su confianza de que a pesar del impacto económico que hoy se resiente por la pandemia del coronavirus, en poco tiempo se pueda regresar a la vida cotidiana.

Franco y directo, admitió que son tiempos muy difíciles, se han desplomado las venta y los ingresos han disminuido, “pero por ningún motivo vamos a dejar sin empleo a nuestra gente. Tienen que llevar el sustento a sus casas y nos vamos a apoyar”. 

Originario de San Carlos Yautepec, después de dedicar gran parte de su vida al cultivo de la tierra en las regiones del Istmo de Tehuantepec y la Costa, donde trabajó en la cosecha de la papaya maradol y otras frutas, emprendió la titánica tarea de incursionar en el mundo de la gastronomía. 

Con 34 años de edad y decidido a emprender el nuevo reto, desde hace tres años ha colocado a su restaurante en la preferencia del paladar de los oaxaqueños. 

“Gran parte de nuestro éxito es que los empleados acudan a trabajar con gusto, con el deseo de servir a quienes nos visitan. Saben que en la medida en que ofrezcan lo mejor de cada uno de ellos, mejor nos va a ir”. 

Mientras tanto, agregó, en Tlayudas La Calenda debemos hacer un mayor esfuerzo, tanto para mantener las 30 fuentes de empleo que de manera directa a través del chef, meseros, lavalozas y quienes preparan las bebidas, así como de quienes ayudan en redes sociales, como de los indirectos que se generan. 

“A los clientes y amigos que nos dispensan con su preferencia, ante la actual situación de salud mundial y del país, les deducimos que nos preocupamos por el servicio, seguridad y salud de nuestros clientes. Tomamos todas las medidas para garantizar que Tlayudas La Calenda sea una zona libre de contagio del virus Covid-19”.

Con una filosofía de servicio y atención, indicó que han logrado convertirse en un destino gastronómico en nuestra entidad, pues a los trabajadores se les ha solicitado que atiendan a los comensales con esmero y una verdadera actitud de servicio.  

Con ese ánimo emprendedor logró consolidar su restaurant en riberas del Atoyac, en San Jacinto Amilpas, en donde con dedicación y esfuerzo de todos ellos han consolidado una empresa que ahora trata de devolver el favor sus colaboradores.

Más tarde abrió una sucursal en el barrio de Jalatlaco, la cual ha tenido que cerrar temporalmente debido a las actuales circunstancias y concentrado a sus trabajadores en la de San Jacinto. 

A pesar de los sinsabores, no pierde el ánimo y el entusiasmo: “Todavía no sabemos si nos llegará el coronavirus pero el mejor remedio que tenemos para prevenirlo son las tlayudas y mezcal”.

A través de un esquema laboral, dijo que se ha permitido que todos trabajen unos días y puedan obtener algún ingreso para llevar a su casa. “Aquí vemos cómo nos arreglamos pero ni vamos a dejar a nadie sin que lleve sustento a su casa”.

Además de mantener todas las medidas de higiene y salubridad en los platillos, llevan a domicilio su servicio y “estar resistiendo para no dejar sin sustento económico a nuestros empleados y familias, además de seguir comprando nuestros insumos a proveedores locales”.

Jarquín Briones admitió que las cosas no han sido fáciles ni sencillas, pero se se “puede soñar con los ojos abiertos y conseguir muchos de ellos”.

Su restaurante fue inaugurado el 30 de junio de 2017 y desde entonces, se ha convertido en un referente de este tipo de comida oaxaqueña que ha trascendido nuestras fronteras.

ARTEMIO GÓMEZ: CUANDO EL AISLAMIENTO NO ES OPCIÓN

A sus 77 años, Artemio Gómez Sosa, locatario del mercado Benito Juárez sigue atendiendo su puesto en el corazón de la ciudad de Oaxaca, aunque la mitad de la vida cotidiana se haya paralizado. La rutina de levantarse temprano y levantar la cortina, la hace desde 1978, cuando se estableció en el mercado abierto a finales del siglo XIX, el  más antiguo de la capital. Y aunque se reconoce dentro del grupo de mayor riesgo ante la amenaza por Covid-19, asegura que se mantendrá en su local mientras las autoridades se lo permitan, o en tanto su Dios lo mantenga con vida.

“Ya no tengo otra fuente de trabajo y como mis hijas todas ya se casaron, yo me tengo que mantener y seguir adelante”, narra el comerciante mientras lee un diario y se acomoda el cubrebocas.

Gómez Sosa se ha dedicado a la venta de artículos de primera necesidad en este espacio de la ciudad, el segundo con más vendedores tan solo después de la Central de Abasto. En los primeros años comercializaba queso, quesillo, crema y demás productos lácteos, además de mole y chocolate. Pero por la competencia, a veces vendía y otras no. “Saqué eso y ahora vendo agua, refrescos, lo que no se descompone tan fácilmente”.

Artemio trabaja para mantenerse a sí mismo y con lo que obtiene paga la renta de un cuarto al que ha debido recurrir porque la casa de su hija, en la que habitaba en el fraccionamiento Reyes Mantecón, fue afectada por los sismos de septiembre de 2017. La compra de alimentos diarios en el mismo centro de la capital y el pasaje son otros de los gastos que cubre con sus ingresos.

Pero en las últimas semanas, la clientela ha disminuido drásticamente y con ello, sus ventas, que han bajado 20 por ciento o más de lo que habitualmente tenía en una jornada normal. La pandemia por Covid-19 afecta mayormente a las personas mayores 60 años de edad. Gómez Sosa lo sabe, aunque se resigna a decir que la muerte llega cuando a uno le toca, por más que se cuide.

“Con la voluntad de Dios, como uno dice, hay que ir a trabajar para sacar el sustento”, señala. Aunque a eso agrega que es necesario “tener la precaución de estar aseado, bañarse diario y lavarse las manos a cada rato, cubrirse la boca como ahorita”.

Para el comerciante Artemio, exista o no una enfermedad como la pandemia actual, él atiende diariamente su local, en el que estará “hasta que el jefe diga”.

 

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