Central de Abasto: bomba de tiempo y nido de delincuencia
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Central de Abasto: bomba de tiempo y nido de delincuencia

La situación es insostenible en el mercado Margarita Maza de Juárez, inaugurado en 1978, ya que la gran cantidad de comercios fijos y semifijos, la delincuencia, así como las excesivas cantidades de basura, lo han alejado de ser una alternativa, convirtiéndolo en un problema

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EL GIGANTE:

100 mil

visitantes al día

20 mil

comerciantes establecidos

60

bodegas

60

organizaciones intentan mantener el control

INICIOS DEL MERCADO

21

hectáreas de extensión

509

mdp costó la construcción

1978

año de la inauguración

EL PROBLEMA DE LA BASURA

100

toneladas diariamente se recogen

10

viajes por día para retirar los desechos

15 mil

transportistas en la zona

17

sitios de taxis foráneos

El Mercado Margarita Maza de Juárez que al paso del tiempo se conoció como la Central de Abasto es una bomba de tiempo, tanto por sus instalaciones eléctricas y de gas, como por el hacinamiento de miles de comerciantes que todos los días abarrotan esa zona, donde lo mismo se realizan importantes transacciones comerciales y se cometen ilícitos.

El “mercado más grande de Oaxaca” se ha convertido en una verdadera amalgama de intereses económicos y políticos, pues de acuerdo con comerciantes y locatarios hay más de 60 organizaciones cuyos dirigentes pelean por conservar y aumentar sus privilegios.

Existen 60 bodegas, hay una zona de tianguis, las llamadas Zona Seca y Zona Húmeda, así como diversos módulos. Se han contabilizado hasta 15 mil transportistas, 17 sitios de taxis foráneos y la llegada de camiones de todas las líneas de transporte urbano en la capital.

Cifras del Gobierno Municipal de Oaxaca de Juárez establecen que casi cien mil visitantes contribuyen económicamente todos los días a que sea el mayor centro comercial de la ciudad, pero en contraste, carezca de los recursos necesarios para atender sus necesidades.

Miles de comerciantes carecen servicios

Amancio Pérez Cruz, presidente de la Federación de Mercados del estado de Oaxaca, recordó que aquel mercado se convirtió de manera rápida en una enorme Central de Abasto que ahora aloja a más de 20 mil comerciantes establecidos en diferentes ramos.

“Nosotros solo tenemos afiliados en las 60 bodegas y la zona de tianguis”, dijo, al precisar que ha aumentado la población y hay otras organizaciones al interior de la Central.

Durante un recorrido, Carmela Sánchez reconoció que existen comerciantes irregulares, ambulantes, ocasionales, que se han apostado en alrededores, pasillos y corredores al interior de la propia Central.

A muchos de ellos, dijo, las autoridades les cobra derecho de piso, por comercio, por espacio, sin embargo, carecen de servicios como suficiente abasto de agua potable, alumbrado público y seguridad.

Indicó que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) cobra por un servicio cuyo voltaje es irregular lo que ha perjudicado constantemente aparatos eléctricos. “De nada sirve quejarse, pues primero hay que pagar y después revisan”.

Humberto Benítez Contreras, director de Servicios Municipales, confirmó que diariamente cien toneladas de basura se recogen de la Central. Tanto la que se genera en la zona comercial como aquella que van a dejar los habitantes de esta amplia zona de la ciudad.

Para evitar que se acumule la basura se realizan 10 viajes al día al tiradero municipal, ya que se busca evitar que por su aglomeración se genere fauna nociva o cualquier tipo de enfermedad, indicó.

Es un problema que aqueja y preocupa, pues los propios comerciantes denuncian que el olor que emana es insoportable, tanto para ellos como para los visitantes.

Los propios locatarios denuncian que el mayor reto es recuperar la seguridad, pues los asaltos y los robos son cotidianos.

“Lamentablemente en la Central así como se puede encontrar todo tipo de productos también es una zona insegura, debido a la disputa permanente de líderes de varios sectores, de comerciantes, como la de transportistas”.

Sostienen que lo mismo se puede encontrar droga, estupefacientes, alcohol, vino, que cantinas y prostitutas, que tiendas que venden aparatos electrónicos, puestos de juguetes, ferreterías, y muchas cosas más.

Más de 40 años en la historia de Oaxaca

El Mercado de Abasto ofrece una gran diversidad de productos, desde frutas y verduras, carnes, quesos, granos y semillas, hasta flores, artesanías, pasando por los puestos de comida que forman una verdadera amalgama de la gastronomía oaxaqueña.

Comedores que anuncian una infinidad de platillos: enchiladas de coloradito y verdes, entomatadas rojas, huevos con jamón o
con chorizo, salsa de huevo, salsa de queso, sopa de guías con tasajo, tlayudas con tasajo, chorizo y cecina enchilada.

Su construcción obedeció a la gestión realizada por los propios locatarios del mercado Benito Juárez, y las pláticas fueron encabezadas por la entonces dirigente Genoveva Medina de Márquez.

Expusieron ante el entonces candidato a la Presidencia de la República, Luis Echeverría Álvarez, la necesidad de reubicar el tianguis que se instalaba todos los fines de semana en 28 calles del centro de la capital.

Echeverría Álvarez se comprometió a construirlo y en 1970, durante la administración del gobernador Fernando Gómez Sandoval se puso la primera piedra. El mercado se construyó entre 1970 y 1975.

A pesar de que en principio hubo total respaldo, se registraron inconformidades de los 77 locatarios por el reordenamiento comercial, pero gracias al consenso y establecimiento de acuerdos se logró que el mercado funcionara.

Las construcciones se realizaron sobre una superficie de 21 hectáreas, con un costo de 509 millones 625 mil pesos, de los cuales el Gobierno del Estado aportó el 50 por ciento. Con una plaza especial para tianguis, que reemplazaron a los mercados 20 de Noviembre y Juárez Maza y que comprende también el de Industrias y Abastos.

A la par, se construyeron los mercados Democracia y Sánchez Pascuas que suplieron a los viejos mercados conocidos como La Merced y del Carmen Alto.

Tránsito complicado

Y si en su momento se llegó a pensar en su lejanía como una desventaja para las familias oaxaqueñas, hoy es un verdadero calvario acudir a comprar, pues los puestos en las calles se han desbordado, y los vehículos particulares, taxis foráneos, así como los camiones del transporte urbano complican el caminar.

Transitar por los pasillos es complicado, pues junto a los puestos hay vendedoras que en el piso venden tomate, cebollas, zanahorias, pero también hay quienes anuncian tratamientos naturales, venden hígado de tiburón, efectivo para el cansancio; pomada del dragón para el asma y la bronquitis; jarabe de miel con jengibre; y hasta el mariguanol, “pomada efectiva para las reumas”.

Hay que estar a las vivas, pues al grito de ¡golpe!, ¡golpe!, los que trabajan con el “diablo” te pueden arrollar a su paso. Y qué decir de la sinfonía de ¡blandas, tlayudas, chapulines, queso!, que por todos lados se escucha.

Necesario nuevo mercado

Debido a que su capacidad ha sido desbordada por diversos factores, la Central de Abasto de Oaxaca de Juárez ya cumplió con su función para la que fue diseñada e inaugurada en 1978.

Con más de cuatro de décadas al servicio de los oaxaqueños, rebasó ya su capacidad y por su actual ubicación genera problemas de todo tipo, desde conflictos vehiculares, fauna nociva, así como encharcamientos e inundaciones.

Sin dejar de lado las toneladas diarias de basura que se producen, pues no existen depósitos para contener los desperdicios pues el olor que emana es insoportable para los propios locatarios comerciantes como visitantes. Sin dejar de mencionar la presencia de la delincuencia que acecha por todo el lugar.

Celestino Gómez Soto, expresidente del Colegio de Arquitectos del Estado de Oaxaca, consideró necesaria la construcción de una Central de Abasto en una amplia zona que permita el acceso rápido y fácil de los camiones de carga, evite la circulación de camiones pesados sobre las calles y avenidas de la ciudad, donde su presencia ocupa mucho espacio y deteriora los pavimentos.

“Hace alrededor de 15 o 20 años se planteó la idea de construir una nueva Central de Abasto en una franja de terreno entre Etla y la capital del estado, pues la mayoría de los productos y alimentos vienen de la Ciudad de México, Puebla o Veracruz. Con un complejo de bodegas industriales donde empresas concentraran sus mercancías, pero el proyecto no prosperó”.

Ante las crecientes necesidades, es indudable que al paso de los años aquel mercado se quedó chico, la falta de planeación y la improvisación para ubicar a los comerciantes dentro de la misma área y alrededores, sin importar si eran espacios destinados a áreas verdes, banquetas, pabellones, o incluso estacionamientos públicos, ha sido impresionante.

El escenario se ha descompuesto sensiblemente debido a que los espacios públicos se han ocupado por organizaciones de comerciantes, transportistas, sitios de taxis colectivos quienes también han ocupado banquetas, pabellones, estacionamientos públicos.

“Es su momento la Central de Abasto fue construida debido a las necesidades de locatarios, las cuales hoy han sido rebasadas totalmente y requieren de un nuevo concepto ya que actualmente es imposible transitar pues siempre hay congestionamiento vehicular, desde particulares, de carga y hasta de tráileres que llegan a descargar sus mercancías a diferentes puntos de la misma central”.

Además en la misma zona se localiza la Central de Autobuses por lo que la circulación de unidades del transporte federal es de forma constante y en consecuencia resulta cada vez más complicado.

 

El urbanista resaltó la necesidad de resolver de fondo problemas alternos como el transporte público convencional que hace base en esa zona, ya que en “horas pico es muy difícil tener acceso a la Central de Abasto, los comerciantes tienen que dejar las unidades en otras zonas de la ciudad, así como los clientes”.

Hay problemas internos como falta de agua potable, drenaje y alcantarillado en óptimas condiciones, en la temporada de lluvias se presentan inundaciones y encharcamientos.

Sin olvidar los tanques de gas, las instalaciones de energía eléctrica que presentan un peligro latente para todos los que acuden a este enorme centro comercial.