Morena, el PVEM y el PT anunciaron que mantendrán su alianza rumbo a las elecciones de 2027. En un comunicado, Ariadna Montiel, presidenta nacional de Morena, aseguró que la coalición ha generado “resultados muy positivos” para México, destacando avances en derechos sociales y combate a la pobreza.
Citlalli Hernández, líder de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, reafirmó la meta:
“Tenemos la convicción de ganar las gubernaturas, de mantener la mayoría en el Congreso federal, en los congresos locales y competir con mucha fuerza en las principales ciudades del país”.
Alberto Anaya, del PT, reforzó la narrativa de inclusión y candidaturas ciudadanas:
“Buscamos que sean las mejores mujeres y hombres quienes gobiernen este país… nuestras causas son las mejores causas del pueblo de México”.
A nivel nacional, el mensaje es claro: la coalición busca proyectar unidad y fortaleza política frente a 2027.
PVEM: UN ALIADO CON AGENDA PROPIA
Karen Castrejón, presidenta del PVEM, resaltó la diversidad de la alianza y la necesidad de integrar sus causas, en particular la ambiental, al proyecto común.
Sin embargo, la insistencia en “arropar las causas de cada partido” también evidencia que la coalición funciona más como una negociación de intereses que como un bloque homogéneo.
OAXACA: LA REALIDAD ROMPE EL DISCURSO
Contrario al discurso de cohesión nacional, en Oaxaca la relación con el PT está fracturada. Alejandro Velasco Armas, líder de Morena en la entidad, dejó en claro que no habrá alianza con el PT debido a desacuerdos con líderes locales y la percepción de que traicionaron la voluntad popular al no apoyar la reforma electoral impulsada por Morena:
“Nuestra única alianza es con el pueblo… seguiremos recorriendo barrios, vecindarios y ejidos en cada municipio”.
La tensión evidencia un problema estructural: mientras la dirigencia nacional promueve la unidad, las dinámicas locales muestran desgastes y conflictos que podrían limitar la efectividad de la coalición. Dentro de Morena se anticipa que el PT podría incluso perder su registro en Oaxaca, lo que acentúa la divergencia entre la retórica oficial y la realidad electoral.
ENTRE LA UNIDAD Y LA FRICCIÓN
El contraste entre la celebración de la coalición nacional y la ruptura en Oaxaca evidencia un dilema político: la alianza funciona bien en el papel, pero enfrenta desafíos concretos en el terreno. La aparente solidez de la unión es puesta a prueba por intereses locales, rivalidades históricas y la pérdida de credibilidad de algunos aliados.
Finalmente, analistas advierten que este tipo de tensiones podría afectar la capacidad de Morena de mantener la cohesión electoral en estados clave, a pesar de que a nivel central la narrativa oficial se centra en “hacer historia” y consolidar el proyecto nacional liderado por Claudia Sheinbaum Pardo.











































