Una bodega ubicada en Huixquilucan, Estado de México, quedó bajo resguardo de autoridades federales luego de que durante un cateo fueran localizadas aproximadamente 60 toneladas de cigarros apócrifos, equivalentes a cerca de dos millones de unidades.
El inmueble, de acuerdo con la información difundida por autoridades, era utilizado presuntamente para fabricar y distribuir los productos.
El operativo permitió encontrar no solamente mercancía terminada, sino también maquinaria e insumos suficientes para realizar distintas etapas del proceso de elaboración y empaquetado.
En el lugar fueron aseguradas cuatro máquinas, 293 cajas con filtros, más de 4 mil 800 rollos de papel y dos vehículos. También se reportó el aseguramiento de otros materiales relacionados con la fabricación de los cigarrillos.
TRES PERSONAS QUEDARON DETENIDAS
Durante el despliegue fueron detenidos tres hombres, dos de ellos de nacionalidad canadiense.
Los detenidos, cuyas edades reportadas son de 46, 49 y 60 años, quedaron a disposición del Ministerio Público, que deberá determinar su situación jurídica y continuar con las investigaciones.
La detención y el aseguramiento de la mercancía no constituyen por sí mismos una sentencia. La responsabilidad individual tendrá que acreditarse ante la autoridad judicial correspondiente.
UNA OPERACIÓN QUE NO TERMINABA EN LA VENTA
El volumen de mercancía localizado y la presencia de maquinaria especializada apuntan, según las autoridades, a que el inmueble no funcionaba únicamente como almacén.
La existencia de equipos para elaboración y empaquetado, filtros, papel y otros insumos plantea la hipótesis de que en el sitio se desarrollaban diferentes etapas de producción antes de que los cigarros fueran colocados en el mercado.
Será la investigación ministerial la que determine quién abastecía las materias primas, hacia dónde se distribuía el producto y si la bodega formaba parte de una estructura más amplia de fabricación y comercialización.
EL TABACO ILEGAL TAMBIÉN LLEGA POR LAS ADUANAS
El aseguramiento en Huixquilucan ocurre apenas unos días después de otro decomiso de gran volumen.
El 21 de septiembre, autoridades federales aseguraron en la aduana del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México 2.4 millones de cigarros presuntamente apócrifos procedentes de Pekín, China.
La carga estaba documentada como “palillos perfumados”, pero una inspección especializada permitió localizar 120 mil cajetillas de cigarrillos, con un peso de casi cuatro toneladas.
El hallazgo muestra otra de las rutas utilizadas para intentar introducir mercancía irregular al país: declarar un producto distinto al que realmente contiene el embarque.
DOS FRENTES: PRODUCCIÓN Y CONTRABANDO
Los dos aseguramientos recientes ponen bajo la lupa diferentes puntos de la cadena del comercio ilegal de tabaco.
Por un lado, en Huixquilucan fue localizada una instalación presuntamente destinada a la fabricación y distribución de cigarros apócrifos. Por otro, en el AICM fue detectado un cargamento procedente del extranjero que había sido declarado con una descripción distinta a su contenido real.
La conexión entre ambos casos no ha sido establecida públicamente. Por lo que no existe, hasta ahora, sustento para afirmar que forman parte de una misma organización.
Lo que sí muestran ambos operativos es que las autoridades están siguiendo tanto los puntos de producción y almacenamiento como los mecanismos utilizados para introducir mercancía irregular al territorio nacional.
EL IMPACTO NO ES SOLO ECONÓMICO
El comercio de cigarros apócrifos representa un problema que va más allá de la competencia desleal.
Al tratarse de productos que no necesariamente pasan por los mismos controles fiscales, sanitarios y de calidad que los cigarrillos comercializados legalmente, existe incertidumbre sobre su composición y condiciones de fabricación.
A ello se suma el impacto sobre los ingresos fiscales y sobre las empresas que operan dentro del mercado formal.
Las autoridades han señalado además que este tipo de mercancías puede fortalecer redes de comercio ilícito y contrabando.
LA INVESTIGACIÓN APENAS COMIENZA
Tras el cateo, el inmueble y los objetos asegurados quedaron bajo disposición de las autoridades mientras continúan las diligencias.
El siguiente paso será determinar quiénes están detrás de la operación, cuál era el destino de los cigarros y qué alcance tenía la presunta red de fabricación y distribución.
El caso también plantea una pregunta de fondo: ¿cuántos puntos de producción y almacenamiento similares permanecen activos y qué tan extensa es la cadena que coloca estos productos en el mercado?
La respuesta dependerá de las investigaciones que deriven del aseguramiento y de las pruebas que eventualmente sean presentadas ante un juez.











































