“Si matan a Javier Valdez, ¿a quién no pueden matar?” | El Imparcial de Oaxaca
Oaxaca
La Capital Los Municipios
El Imparcial del Istmo El Imparcial de la Costa El Imparcial de la Cuenca
Nacional Internacional Súper Deportivo Especiales Economía Estilo Arte y Cultura En Escena Salud Ecología Ciencia Tecnología Viral Policiaca Opinión

Nacional

“Si matan a Javier Valdez, ¿a quién no pueden matar?”

“En México es un peligro estar vivo”, frase célebre del extinto comunicador sinaloense, expresa el periodista Silber Meza


“Si matan a Javier Valdez, ¿a quién no pueden matar?” | El Imparcial de Oaxaca

Javier Valdez tenía entre sus cualidades como periodista una que es más certera que una bala al momento de describir la realidad, la ironía. Una de sus frases debería estar escrita en la entrada de cada una de las ciudades y estados que desde hace más de diez años han vivido la fiesta fúnebre de la guerra contra el narcotráfico: “en México es un peligro estar vivo”.

La frase la recuerda el periodista Silber Meza, director de Iniciativa Sinaloa, una ONG que busca que los ciudadanos tengan mayor incidencia en la toma de decisiones del gobierno y que recientemente logró que se aprobara que cualquier sinaloense pueda presentar proyectos de ley en el Congreso.

Premio de crónica 2016 de la Sociedad Interamericana de Prensa por La increíble historia del Gabo, el profe, y un lugar llamado Recoveco, en donde cuenta cómo la lectura y los encuentros con García Márquez suceden de forma paralela a las balaceras cotidianas en Sinaloa, Meza asegura que tras la perturbación inicial por el asesinato de Valdez, ha seguido una reflexión colectiva de periodistas que tratan de superar el miedo.

Valdez, asegura, es “el periodista más exitoso de Sinaloa y de los más exitosos de México”, por lo que su asesinato envía una señal devastadora: “Ningún asesinato de periodista puede quedar en la impunidad, menos aún el de un personaje como él porque si matan a Javier ¿a quién no pueden matar?, una persona con un foro global, con premios internacionales, con capacidades impresionantes, una persona muy respetada y si este caso queda en la impunidad qué otro caso no va a quedar en la impunidad”.

Este caso también ha implicado el reforzamiento de aprendizajes obtenidos en la cobertura diaria. Los periodistas han reconocido que para contar el narcotráfico es indispensable entenderlo como un sistema en el que no están involucrados políticos, partidos o policías, sino la clase política, los partidos y la policía en su conjunto.

“No es un asunto de partidos políticos, es un asunto de clase política, no es un asunto de un grupo de policías nada más que le trabajan a un cártel o a otro, es un asunto de una policía corrupta, que los exámenes de control y confianza no están funcionando, que no están incentivados con el sueldo, que aunque reprueben los exámenes de control de confianza no los corren porque nadie quiere ser policía en un momento como el que vivimos en México”.
También han entendido que fuera del interés periodístico está “la farándula del narco”. Un narco contrata 49 prostitutas cada vez que llega su cargamento exitosamente a Estados Unidos, puede ser un gran personaje para una crónica, pero es también un riesgo innecesario que no ayudará a denunciar la corrupción.
Ese tipo de historias, señala, puede derivar en que el narcotraficante crea que el periodista hace un trabajo “personal”. Lo que se requiere, aconseja, es que cada uno de los datos denunciados en un reportaje esté cien por ciento verificado, “sin darle al afectado, al denunciado, la oportunidad de que piense que esto es un asunto personal, lo mismo aplica en la política y en la narcopolítica”.
En Sinaloa ha habido también un cambio radical en las relaciones entre la prensa y el crimen organizado, pues con la captura de grandes capos, principalmente el “Chapo” Guzmán, el poder quedó en manos de juniors que han convivido con un exceso de poder y de dinero
“Los papás no vinieron así, la mayoría vinieron de la pobreza, ellos traen otro modelo en el que todo el tiempo lo han logrado todo, han tenido todo el poder, están empezando a entender que ellos tienen que adaptarse a la realidad del país y que el periodismo en la democracia es indispensable”, asegura.
Meza resalta que con las constantes agresiones contra periodistas se ha comprendido que a los narcotraficantes como al propio Estado les molesta la libertad de expresión.
“Al Estado no le importa la libertad de expresión, le incomoda, no es algo que le guste a la clase política de ningún partido, no les gusta la transparencia, les saca ronchas la rendición de cuentas, yo sí creo que si al Estado le importara tener una prensa de calidad, si respetara al periodista no hubiera estos niveles de impunidad, si no hubiera estos niveles de impunidad hubiera menos agresiones y menos asesinatos de periodistas”.


 

Relacionadas: