Con poco más de mil pobladores este municipio perteneciente al distrito de Tlaxiaco en la región Mixteca, cada 1 de mayo el pueblo acude a la Cueva Mágica para pedir por la lluvia, agua y buenas cosechas.
Una actividad que nace desde tiempos inmemorables, se organiza desde muy temprano, para llevar flores, decorar la cruz a llevar, la comida y acudir a misa.
Guillermina Ortiz, con su lento andar por la edad y ese dolor de rodilla, comentó que viajó una hora desde San Isidro, para encontrarse con su comadre e ir como madrina de flores a esta fiesta por la cruz y el agua.
“Nos mueve la fe a la Cueva Mágica hay que llevarle su misa, los cohetes, velas, agua bendita, al padre y flores y mucha fe para que el agua siga siendo abundante con la cosecha, que nos de trabajo y alimento”, aseveró.
Abel Guzmán profesor y cronista del acto de los maromeros, dijo que para la gente y la comunidad el agua es sustento de muchos y por eso que se venera, se baila.
Mateo Gómez López presidente del comisariado de bienes comunales, dijo que es una fiesta grande en la comunidad y que se busca mantener viva la tradición, se hace un conjunto de esfuerzos para sacar adelante está tradición.
Misael Juárez Reyes, presidente municipal de San Pedro Molinos, destacó que está tradición lleva muchos años y lo que resta cómo autoridad es sumar, apoyar y difundir esta actividad que tiene un carácter, religioso, cultural y turístico para la comunidad.
“Le vas a invertir, vamos a mejorar esta actividad con la ayuda de la población, los vecinos y que molinos sea un sitio de interés en la región”, resaltó.
Luego de lo religioso y después de colocar la cruz al interior de la Cueva Mágica se escuchó la música y disfrutó de la suerte de los maromeros, tras lo cual se culminó con una comida pozole con mole de garrote al estilo de la región Mixteca.









































