Yatandoyo, comunidad que produce durazno orgánico | El Imparcial de Oaxaca
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Yatandoyo, comunidad que produce durazno orgánico

La familia de Aristea Mendoza ha decidido trabajar el campo antes que migrar; hoy cuenta con 200 árboles de durazno criollo


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La familia de doña Aristea Mendoza León ha trabajado el campo desde hace varias generaciones. Ella enseñó a sus cuatro hijos la siembra y cosecha de frambuesa, jitomate y durazno; de este último tiene una producción de 200 árboles en la comunidad de San José Yatandoyo, Tlaxiaco, en la región Mixteca.

Doña Aristea comentó en entrevista que sus padres le enseñaron que no hay necesidad de migrar en busca de trabajo a los Estados Unidos o a la Ciudad de México, ya que la tierra les proporciona el alimento y el sustento económico. “Por lo menos hay comida; mis cuatro hijos han aprendido y también siembran frijol para consumo del hogar”.

Los hijos de doña Aristea también han experimentado con la siembra del jitomate y la frambuesa bajo el sistema de macro túnel. “Esta es una forma honrada de ganarse la vida; además, mis hijos no arriesgan sus vidas al intentar cruzar la frontera, no regalan su trabajo, porque además se aprovechan de las buenas voluntades de los trabajadores mexicanos”.

La familia de doña Aristea cuenta actualmente con 200 árboles de durazno criollo, el prisco amarillo, blanco… todos son criollos, el tempranero. La cosecha de esta rica fruta inicia desde marzo y hasta septiembre. Resalta que “mientras duren las lluvias se pueden lograr buenos resultados”.

LAS OTRAS SIEMBRAS

La siembra de frambuesas la han trabajado con el sistema de macro túnel y con abonos orgánicos para lograr un producto de calidad. Los hijos de doña Aristea aseguran la producción de alimentos básicos como la calabacita, frijol, jitomate y maíz; de esta forma no faltará qué comer. Asimismo, abonan la tierra con lo que el propio suelo da, es decir, la yerba que crece la tapan con tierra, esta se descompone y nutre el área donde sembrarán.

Estas son algunas prácticas que se vienen realizando desde hace más de 20 años en su familia. Recuerda que sus papás sembraban ya las semillas de los duraznales, luego los cambiaban de lugar, les hacían las cepas más hondas porque decían que el árbol duraba más tiempo.

La práctica de sembrar el árbol de durazno más hondo es porque sus raíces se profundizan en la tierra y las ventajas, decían sus papás, es que son árboles frutales que tienen mayor duración de vida; además logran obtener agua más directamente, su producción es casi exacta y no necesitan de mucho abono, solos se mantienen vivos.

Esta teoría no la aprendieron de los ingenieros o de los especialistas del campo, si no es una experiencia que han ido adquiriendo de la siembra de durazno, por ejemplo: esos árboles frutales que están sembrados a más profundidad logran mayor grosor de sus tallos y ramas más fuertes; los resultados son frutos más deliciosos.

La venta de los duraznos la realizan en los mercados locales de la región Mixteca, en Tlaxiaco, y algunas partes de la ciudad de Oaxaca, Puebla, pero es poco, es decir, donde las personas prefieren lo natural, lo criollo, ya que estos frutos en su mayoría no son de gran tamaño.