Lorenzo, de 29 años de edad, a punto estuvo de perder la vida al sufrir una sobredosis de droga, en la colonia Heladio Ramírez López; paramédicos lo auxiliaron trasladándolo al hospital mientras su amigo intentaba ayudarlo.
“Aguanta mijo, tranquilízate, ya te vienen ayudar”, abrazaba a su amigo mientras lo consolaba para que se aliviara. Lorenzo estaba más que asustado, “ya no aguanto carnal, no aguanto, me duele el pecho, mira como se me está enchuecando mi brazo”, “es que te inyectaste mucha heroína carnal, te hizo daño”, le respondió su amigo.
Serían las 12:00 horas cuando el joven de 29 años de edad se encontraba con su amigo José, en la calle José Mirar, esquina Coral, de la colonia Heladio Ramírez López. Ambos se curaban la malilla con una jeringa con heroína, la que se inyectaron para saciar sus ansias por la droga.
Los dos amigos se inyectaron la heroína y se quedaron esperando el resultado; después de unos minutos, la droga empezó hacer efecto en el organismo de Lorenzo, quien se llevó las manos en el pecho, quejándose de dolor.

Con la Santa Muerte colgando del cuello, la colocaba en su mano y la apretaba con gesto de dolor, le repetía a su amigo José que no aguantaba.
Al pedir ayuda a los vecinos, al ver que su amigo estaba sufriendo una sobre dosis de droga, llamaron a emergencias para que enviaran a los cuerpos de rescate.
A los pocos minutos, elementos de la Policía Municipal llegaron al lugar, quienes trataron de ayudar al hombre, pero al ver que se ponía mal, pidieron el auxilio de la ambulancia.
Minutos después, al lugar llegaron paramédicos de la Cruz Roja, quienes le brindaron atención pre hospitalaria, estabilizándolo; enseguida lo trasladaron al Hospital Civil donde quedó internado.
Paramédicos comentaron que uno de los efectos más perjudiciales de la heroína es la adicción en sí. Una enfermedad crónica con recaídas, caracterizada por la búsqueda y uso compulsivo de drogas y por cambios neuroquímicos y moleculares en el cerebro.
Indicaron que la heroína produce dependencia física que motivan su uso compulsivo y abuso, que se desarrolla con dosis más altas de la droga y los síntomas del síndrome de abstinencia incluyen inquietud, dolor en los músculos y huesos, insomnio, diarrea, vómito, escalofríos y movimientos de las piernas.











































