La cobertura de los bloqueos en Oaxaca derivó nuevamente en un episodio de violencia contra la prensa. El reportero Adrián Gaytán, del diario El Imparcial, fue agredido mientras documentaba las protestas en el crucero del estadio de béisbol, en una escena que evidencia el deterioro de las condiciones para ejercer el periodismo en espacios públicos.
¡Callar a golpes! Agreden nuevamente a reportero en bloqueo y desatan alerta por censura en Oaxaca
Reportero es agredido mientras cubría bloqueos en Oaxaca; denuncian intento de censura y exigen garantías a su labor. pic.twitter.com/lqyPSJrFoY
— El Imparcial de Oaxaca (@ImparcialOaxaca) April 23, 2026
El comunicador fue rodeado por manifestantes del área de Personal de Apoyo y Asistencia a la Educación (PAAE), encabezado por un tal Rodolfo Valentino, quienes intentaron obligarlo a borrar su material, lo empujaron y le arrebataron momentáneamente su teléfono celular.
“SOLO HAGO MI TRABAJO”: TESTIMONIO DEL ATAQUE
Lejos de una confrontación, el propio reportero aseguró que su labor se realizaba con cautela:
“Yo no lo hago con el afán de provocar… solo hago mi trabajo”, relató.
Sin embargo, describió cómo la situación escaló rápidamente:
“Empezó a gritarme, a decirme chismoso… yo me hice a un lado, pero me empujaron y me quitaron mi celular”.
En medio de la tensión, insistió en su derecho a informar:
“Yo no quiero problemas con ustedes… estoy haciendo mi trabajo, no estoy provocando a nadie”.
A pesar de no resultar gravemente lesionado, denunció el hostigamiento reiterado:
“Otra vez me echaron bolita y empezaron a gritar y a retar”.
PROTESTA QUE CRUZA LÍMITES
El hecho ocurre en un contexto de bloqueos que han paralizado vialidades clave de la ciudad. No obstante, la agresión a un periodista marca un punto crítico: el paso de la protesta social a la intimidación directa contra derechos fundamentales.
Intentar impedir la documentación de hechos públicos no solo afecta a un reportero, sino que restringe el derecho colectivo a estar informado. La protesta, en este escenario, deja de ser únicamente una expresión social para convertirse en un espacio donde se tolera la censura de facto.
SILENCIO OFICIAL Y RESPONSABILIDAD INELUDIBLE
Hasta el momento, no se ha informado de acciones concretas por parte de autoridades ante esta agresión, lo que agrava la percepción de permisividad. La falta de reacción inmediata frente a ataques contra periodistas envía un mensaje preocupante: la vulnerabilidad del ejercicio informativo en contextos de conflicto.
Organismos defensores de derechos humanos, particularmente la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), también han sido emplazados a intervenir ante un hecho que involucra la posible violación a la libertad de expresión. Aunque por oficio debería seguir el caso y otros de este tipo.
EXIGEN RESPUESTAS Y GARANTÍAS REALES
El gremio periodístico ha condenado lo ocurrido y exige acciones claras: protección efectiva para quienes cubren hechos de interés público, investigación de los responsables y sanciones que eviten la repetición de estos actos.
Más allá del incidente, el caso deja una pregunta abierta: ¿quién garantiza el derecho a informar cuando quienes documentan la realidad son agredidos en plena vía pública?











































