Monopolio y agandalle controlan trabajos en ambulantaje
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Monopolio y agandalle controlan trabajos en ambulantaje

Pagan sueldos de miseria pero son las únicas oportunidades laborales que tienen sectores sociales vulnerables

Monopolio y agandalle controlan trabajos en ambulantaje | El Imparcial de Oaxaca
Fotos: Rubén Morales

Debido a la falta de oportunidades socioeconómicas y las limitaciones para concluir una profesión o conseguir un empleo en el sector formal, el comercio en vía pública es la única opción que han encontrado miles de ciudadanos que laboran entre las calles de la ciudad de Oaxaca.

La necesidad por encontrar una oportunidad de empleo remunerado, es aprovechada de manera ventajosa por algunos dirigentes de ambulantes y comerciantes que controlan la venta de diversas mercancías como ropa, artesanías, tamales, elotes y hasta las empanadas.

Desde tamales, pasando por atole y hasta elotes, venden en carritos y triciclos.

OPORTUNIDAD DE EMPLEO

Román es uno de los jóvenes que encontró una oportunidad laboral entre las calles del Centro Histórico de la Verde Antequera.A sus escasos 19 años de edad se dedica a vender atole, café de olla y pan en el primer cuadro de la ciudad.

Al igual que otros siete compañeros de trabajo, fue contratado por un comerciante para ofrecer sus productos en las céntricas calles del municipio capitalino, zona considerada como la de mayor venta para los encargados.

“Nosotros no preparamos nada, el patrón nos entrega el triciclo con todos los productos, lo único que hacemos es vender lo más que se pueda para que salgan libres los 150 que nos pagan al día, el resto es ganancia para ellos”.

El empleado explicó que por falta de recursos económicos truncó sus estudios hasta el nivel secundaria, “somos 7 integrantes en mi familia y como mis papás también se dedican a esto, ya no les alcanzó para mantener el estudio de todos, a mí me hubiera gustado estudiar medicina pero no se pudo”.

 

La mejor opción para los trasnochadores.

El joven ingresó al sector laboral a sus 16 años cuando laboró en una dulcería como cajero, sin embargo, por recomendación de sus padres decidió experimentar como vendedor en la vía pública en donde aumentó sus ingresos.

“Pues muchos dicen que nos explotan en la calle pero yo no lo veo así, mi primer trabajo fue como cajero donde me pagan 1,250 pesos a la quincena y aquí estoy ganando 150 al día, 4500 al mes casi lo doble y es casi la misma función”.

Su horario de trabajo inicia desde las 6 de la mañana, hora en que son citados por sus patrones para después trasladarlos a cada una de las zonas distribuidas para la venta del atole, café y pan, cuando la venta supera las expectativas “a las 10 o cuando mucho a las 11 ya estamos terminando, a veces sacamos arriba de los 500 al día, es la ganancia del patrón pero cuando la venta está baja nos quedamos hasta las 4, 5 de la tarde y lo que salga”, refiere Román, quien es originario del valle eteco.

 

Durante la noche abundan los puestos de comida rápida en el primer cuadro del Centro Histórico.

Expuso que el programa “miércoles sin ambulantes” contribuyó para poder contar con un día de descanso a la semana, pues anteriormente laboraba de lunes a domingo, sin prestaciones ni seguridad social.

INFORMALIDAD

De acuerdo a los Registros del Primer Trimestre del 2019 de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la entidad oaxaqueña registró un aumento en el empleo informal con 81.6% de la población económicamente activa, en comparación con el 81.2% de 2018. En este periodo Oaxaca tuvo un registro de un millón 732 mil personas ocupadas, de las cuales, un millón 407 mil tenían un empleo informal.

En ambos periodos (2018 y 2019), Oaxaca se ubicó en el primer lugar nacional entre los estados con mayor tasa de informalidad, donde el ambulantaje encabezó la lista con más de 660 mil personas, seguido por los del sector agropecuario con más de 515 mil, los del sector empresarial y de gobierno con más de 160 mil, y del trabajo doméstico con 71 mil 256.

DE CAMPESINO A AMBULANTE

Otra de las historias que marcan el fenómeno del comercio en la vía pública en la ciudad, es la de una familia proveniente de la Sierra Sur del estado, quienes ante la crisis que afecta el campo oaxaqueño se vieron obligados a emigrar hacia la ciudad.

Fermín y Rosalba dejaron atrás sus parcelas donde cosechaban maíz y frijol para viajar a la capital en busca de un empleo digno para poder sacar adelante a sus hijos.

 

Las vendedoras de las empanadas que vienen desde San Antonino Castillo Velasco, se quejan de competencia desleal.

“El campo ya no dejaba, se desplomó el precio del maíz y el frijol, ya no salía ni para comer”, comentó el padre de familia.

Con los estudios truncados de nivel básico y sin documento alguno, con lo mínimo de recursos económicos subsistieron durante los primeros días cuando llegaron a la capital, en tanto la pareja buscaba colocarse en el sector laboral.

“Fuimos a preguntar a las tiendas y empresas que hay en la ciudad pero todos nos pedían experiencia y cartas de recomendación, uno como campesino y sin conocer a nadie, ¿a dónde vamos a conseguir eso?”.

 

Las calles se han vuelto un espacio codiciado para los comerciantes.

Por azares del destino llegaron a los puestos que se ubican en el primer cuadro del Centro Histórico, en donde fueron contratados por los comerciantes sin mayores requisitos, ahora atienden puestos ambulantes que ofrecen ropa y productos de temporada.

“Desde hace más de 10 años nos dedicamos a vender ropa, somos trabajadores con un salario diario de 200 pesos, a parte nos proporcionan nuestros alimentos y lo único que nos haría falta es seguridad social, es un trabajo honrado”, expuso Rosalba quien también tiene la fortuna de cuidar a sus hijos mientras realiza sus ventas en la vía pública.

COMPETENCIA DESLEAL

Para algunos comerciantes que cuentan con negocio propio en la vía pública, los dirigentes que cuentan con dos o más puestos y pagan a trabajadores, ellos representan una competencia desleal que afecta directamente en sus ingresos.

Un grupo de mujeres que viajan desde el municipio de San Antonino Castillo Velasco, señalaron que en los últimos años han aumentado el número de personas que ofrecen las famosas empanadas de amarillo.

“Ya está pasando lo mismo que pasa con el chapulín, tamales, quesillo y los elotes, solamente hay una persona que mueve estos productos, los distribuye, la mayoría de las empanadas que se ofrecen en el centro ya no son de San Antonino, las hacen en la ciudad y los patrones las reparten en cada esquina para obtener mayores ingresos”, denunciaron un grupo de mujeres que por años se han dedicado a elaborar esta exquisita gastronómica, pero no solo cocinan sino que viajan a la ciudad de Oaxaca para venderlas.

A decir de los mismos comerciantes que se encuentran en la vía pública, el mercado de la ropa, raspados, muebles y artesanías, también se encuentran acaparados por ciertos grupos de proveedores y dirigentes que han extendido su control en toda la ciudad.

Sus trabajadores recorren las calles ofreciendo gastronomía oaxaqueña y otros se encuentran colocados en puestos semifijos en el Centro Histórico, centros comerciales y en los diferentes tianguis que recorren la capital.

A la fecha las autoridades municipales desconocen el número real de comerciantes en vía pública, así como el registro de empresas, tiendas o proveedores que cuentan con varios puestos o trabajadores en las calles.

Jóvenes procedentes de comunidades indígenas, los empleados ideales para trabajar en las calles.

Er regidor de Bienes, Panteones y Servicios Municipales y de Mercados y Comercio en Vía Pública, Luis Arturo Ávalos Díaz Covarrubias, señaló que la autoridad estima que el número de puestos en la vía pública entre los que recorren las calles y se encuentran en puestos semifijos alcanza hasta los 4 mil.

Expuso que el reto de la actual administración municipal, es el reordenamiento del comercio ambulante lo que permitirá conocer la cantidad exacta de los comerciantes tanto los que laboran como empleados, así como los que cuentan con sus propios puestos.

 

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