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En fugas y tomas clandestinas, “se va” 40 % del agua potable en Oaxaca

Se están buscando diversas maneras para revertir estos actos y lograr calidad del vital líquido almacenado, señala Juan José Consejo.


En fugas y tomas clandestinas, “se va” 40 % del agua potable en Oaxaca | El Imparcial de Oaxaca

Según estimaciones de autoridades estatales y asociaciones civiles, al menos el 40 por ciento del agua potable que se distribuye en la ciudad de Oaxaca y municipios conurbados, se pierde en fugas y tomas clandestinas.

Para tratar de revertir esta situación, especialistas proponen sustituir la red de agua potable con obras de calidad que permitan hacer un uso adecuado del vital líquido, así como rehabilitar las plantas tratadoras de aguas residuales.

Juan José Consejo, Instituto de la Naturaleza y la Sociedad de Oaxaca (INSO), expuso el problema del agua en la ciudad de Oaxaca, “no es la falta de agua, es la disrupción que hemos provocado en el ciclo del agua y el agua rápida que se da en época de lluvias, los caudales corren a gran velocidad, arrastra suelos e inunda en las partes bajas”.

“Necesitamos frenar la velocidad del agua como receta final de lo que hacemos, conservar las esponjas naturales de las que depende el agua y que están alrededor de la ciudad, restaurar las redes de agua potable”.

Refirió que ese 40 por ciento del agua que se pierde en la red del sistema, “es porque la red está en tan mal estado, entonces erróneamente lo primero que se contempla es hacer una gran obra muy lejos para traer agua, pero para qué traemos agua a un costo elevadísimo para tirar la mitad y la otra parte que nos queda la tiramos nosotros en la casa”.

Por ello consideró que lo más viable, es un cambio de paradigma en la sociedad. “El problema que tenemos con la naturaleza es que las hemos convertido en objetos de manipulación o bienes económicos y hemos perdido esta visión de lo sagrado, lo que todavía tienen algunas comunidades”.

Expuso que otro de los grandes problemas que enfrentan los ríos que corren en la Zona Metropolitana de Oaxaca, es la contaminación, ya que se calcula que el 90 por ciento de las plantas tratadoras de agua potable se encuentran inservibles.

“Las plantas de tratamiento, en vez de limpiar el agua son fuentes de contaminación, probablemente el 90 por ciento del agua que usamos en la ciudad se regresa a los ríos prácticamente sin ningún y en condiciones muy desagradables”.

En ese sentido destacó que para revertirlo se deben tomar como ejemplo las acciones de captación de agua que llevan a cabo las comunidades indígenas, limpiar los ríos y modernizar el sistema de la red de agua potable, lo que costaría la mitad del presupuesto que se pretende invertir en la construcción de la presa Paso Ancho.

“Hacer la mayoría de estas cosas, cuesta más o menos la mitad de la obra de Paso Ancho, represar el agua del río Atoyac, regresarlo hacia arriba, limpiarlo y luego distribuirlo en una red toda rota. Lo que necesitamos hacer son cosas como las que se siguen haciendo en el campo, en estos lugares vuelven a filtrar el agua de lluvias, producen sus propios alimentos y esto es lo que nosotros llamamos pluralizar las ciudades”.

“Olvidarnos la idea de entubar total o parcialmente los ríos, evitar los asentamientos en las orillas, dejar las condiciones naturales, no rectificar las cauces, si un rio corre de esta manera sinuosa no es porque la naturaleza se equivocó sino es porque se produce más humedad, nos llevamos muy mal con el agua y es la raíz a de nuestro problema, necesitamos un cambio de paradigma”, apuntó.


 

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