¿Puede un virus matar el sueño americano?
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¿Puede un virus matar el sueño americano?

Desde el mes de marzo, Estados Unidos se convirtió en el epicentro mundial de la pandemia provocada por Covid19

¿Puede un virus matar el sueño americano? | El Imparcial de Oaxaca

 Por Keysi Fernández Benítez/Estudiante de comunicación

Colaboración: Adela Alarcón Romero

Desde el mes de marzo, Estados Unidos se convirtió en el epicentro mundial de la pandemia y de acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) a causa del coronavirus han muerto más de 1,500 migrantes, pero hasta el 13 de julio, alrededor de 250 urnas con cenizas de paisanos fueron trasladadas a México para que sus familiares puedan darles el último adiós.

Aunando a la mortandad que generó el Covid-19 se suma el impacto en el sector salud, en la economía y en las relaciones sociales de los migrantes; miles de paisanos se quedaron sin empleo y lo que un día significó el sueño americano, hoy es una lucha contra el coronavirus para salir adelante.

De acuerdo con el Instituto Oaxaqueño de Atención al Migrante (IOAM), el estado de Oaxaca es una de las entidades con mayor número de migrantes hacia el norte del país, en el 2018 había 2 millones de Oaxaqueños radicados en Estados Unidos, mismos que día a día enfrentan el miedo de ser deportados por el gobierno estadounidense y al mismo tiempo buscan el reconocimiento por parte del gobierno mexicano, ya que contribuyen a la economía del país con las remesas que envían a sus parientes.

 

Sin embargo, por la contingencia, indocumentados oaxaqueños, residentes en Los Ángeles California, han sido afectados ante la ola de desempleo. Según datos del Departamento del Trabajo de Estados Unidos, más de 6,6 millones de trabajadores presentaron solicitudes de prestaciones por despido en la primera semana del mes de abril y suman 17 millones los que piden ayuda económica, ante estas peticiones, el gobierno de Donald Trump prioriza a los ciudadanos estadounidenses y migrantes con residencia.

“Somos los indeseables para este gobierno y para el gobierno de México los inexistentes, tenía razón la India María, no somos ni de aquí ni de allá” expresó Lucia Peralta, migrante oaxaqueña.

Desde el 12 de marzo, cuando se dio a conocer el primer caso, el mandatario estadounidense Donald Trump optó por implementar la cuarentena como una medida de prevención, pero permitió la labor de establecimientos que son clasificados como esenciales, entre ellos: farmacias, medios de comunicación, supermercados, lavanderías, transporte público, bancos, gasolineras y actividades agrícolas.

Foto: Lucia Peralta

Lucia, oriunda de Tlacolula de Matamoros, Oaxaca, tiene 49 años y vive desde hace 30 años en Los Ángeles California, se dedica a la venta de celulares, recargas, envío de paquetería y envío de remesas, pero pese a la crisis sanitaria no ha podido estar en cuarentena, sólo sigue las medidas de prevención emitidas por los expertos de salud, que son: el uso de cubrebocas o mascarillas, gel antibacterial, distanciamiento social y limpiar las superficies con alcohol y jabón “mi trabajo está clasificado como esencial, porque son pagos de teléfonos y recargas, entonces entran en el área de comunicaciones, lo cual es indispensable en estos casos, por esa razón estoy trabajando” comentó.

El desempleo no ha afectado a Lucia, pero los ingresos que obtiene en sus ventas han disminuido en un 10 por ciento, no obstante, los pagos de las líneas de celulares la mantienen a flote: “Los móviles son indispensables, es lo que más cuida la gente de pagar, porque es lo que utilizan para entretener a sus niños y aún para las tareas”. Agregó, que ha tenido que ahorrar, para comprar lo más esencial como es la comida, ha dejado de invertir en ropa y en electrodomésticos, para poder sustentar a su familia.

Pero por otra parte, la cancelación de actividades en los sectores de limpieza en casas u oficinas, restaurantes, hoteles, cuidado infantil o de ancianos, entre otros, ha dejado sin empleo a la mayor parte de los migrantes indocumentados.

En este sentido, Lucia comentó que su esposo estuvo desempleado: “él tiene su propio negocio de imprenta, su trabajo no está clasificado como algo esencial, por esta razón respetó la cuarentena desde el 19 de marzo al 29 de mayo y volvió a laborar en la primera semana del mes de junio, pero siguiendo las medidas sanitarias”.

Sin embargo, otros testimonios de oaxaqueños dejan ver la incertidumbre económica, como el caso de Carmen Gabriel Pascual, otra oaxaqueña que lleva 13 años viviendo en Los Ángeles California, ella cuenta que la tintorería donde trabajaba, desde el año pasado ha tenido que cerrar por completo, “empecé a trabajar en una compañía más pequeña que estaba empezando el negocio, pero también cerraron y ahorita no tengo la seguridad de que ellos vuelvan a abrir o van a cerrar definitivamente, no sé qué va a pasar”, fueron sus palabras al comentar que se encuentra desempleada desde hace tres meses.

Una de las tintorerías donde trabajaba Carmen.

 

Buscar trabajo en otros lados no es su opción, pues las personas no salen de casa, por lo tanto, el consumo también disminuye, por esta razón no se anima a buscar trabajo en otros lugares. A pesar de no tener a una familia que mantener, Carmen comenta que se ha sustentado de sus ahorros para poder sobrevivir a la cuarentena, por tal motivo ha tenido que reducir sus gastos a la mitad comparado con lo que gastaba antes de la contingencia.

En otro contexto, las labores en los establecimientos de comida también han parado, Secundino Marcial Antonio, originario de San Francisco Yatee en la Sierra Norte de Oaxaca, describe que después de 25 años desde su llegada a Estados Unidos, a causa de la pandemia se encuentra desempleado, “mi puesto está suspendido, porque mi turno es en la mañana y  lo cerraron, las horas para atender a la gente se modificaron a la nueva regla que implementó el estado, cada estado tiene sus reglas (sic).”

Fotografía: Secundino Marcial

“Tenía dos trabajos, uno en la mañana y otro en la noche pero en los dos me suspendieron, como redujeron el personal, le dieron preferencia a los que tienen más tiempo trabajando ahí  y como no tengo mucho tiempo en el trabajo de la noche, entonces me explicaron la situación, me dijeron que cuando iban a volver a abrir el restaurante me volverían a contratar (sic)”, reiteró al explicar que los restaurantes sólo abren unas pocas horas y trabajan para pedidos a domicilio.

Secundino ha recibido apoyo por parte de uno de sus patrones, aunque no en todos los establecimientos los jefes tienen esa solidaridad con los empleados que han sido despedidos. “En uno de mis trabajos me ayudaron, aunque llevaba poco tiempo, depende de cada negocio, hay personas que tienen un buen corazón, en donde estoy en la noche, la señora apenas compró este restaurante, tiene como dos años nada más y es la que ha ayudado más a sus empleados y parejo”. Reducir sus gastos, limitarse a comprar lo indispensable y ahorrar ha sido prioridad para él en estos meses.

Noé Yescas, nativo de San Juan Juquila Vijanos, en la Sierra Juárez de Oaxaca, al igual que Secundino Marcial, se ha visto afectado por este virus, ha trabajado en restaurantes desde hace 10 años,  “desafortunadamente perdí mi trabajo, descansé tres meses, apenas esta semana empecé a trabajar, por lo mismo, por el poder económico uno no puede soportar tanto tiempo más seguir aislado”.

Explicó que tuvo que buscar empleo en otro restaurante, y por la situación ha tenido que adaptarse a las medidas de prevención sanitaria y a la sana distancia, pues su nuevo empleo queda lejos a comparación de donde trabajaba, asimismo mencionó que en los restaurantes hay un mayor riesgo de contagio, pero mientras sigan las medidas de protección evitarán que se prolongue este virus.

 

Fotografía: Noe Yescas en su trabajo, siguiendo las medidas sanitarias.

“Tenía dos empleos, los dos eran en restaurantes, pero ya no me ocuparon en ninguno”, el desempleo que estaba viviendo y por la necesidad económica arriesga su vida para trabajar, ya que ha tenido que sustentarse en los tres meses de cuarentena con los ahorros que tenía, señaló que el salario que está recibiendo se ha reducido.

“Fue un cambio drástico, bastante, los empresarios de alguna forma están tratando de recuperar sus pérdidas, por lo que están recortando salarios” fueron sus palabras al explicar que con la llegada de este virus la mano de obra es barata, esto lo obliga también a reducir sus gastos ya que tiene que mantener a su familia que se encuentra en la Sierra Juárez.

Otro de los empleos afectados es el de las empleadas domésticas, como cuenta Teresa Benítez de 48 años, que desde su llegada a este país hace 30 años, ha trabajado en diferentes sectores, desde fábricas de ropa hasta empleada doméstica, siendo este último su fuente de ingresos en los últimos meses.

“No perdí mi trabajo, pero mi patrón me preguntó si algún miembro de la familia había perdido el suyo, le dije que mi esposo perdió su trabajo y una de mis hijas también, entonces le expliqué que tengo que mantener a mi familia, por lo que mi patrón decidió darme unas pocas horas y los días se alternaban, porque ellos tampoco trabajaron”,  explicó que su esposo laboraba en un restaurante, y también estuvo desempleado durante los tres meses de cuarentena.

Fotografía: Teresa Benítez

Teresa Benítez mencionó que al igual que sus paisanos, ella contaba con dos empleos antes del confinamiento, pero con la llegada del virus a Los Ángeles, en uno de sus trabajos le dijeron que ya no la ocuparían, quedándose con un solo trabajo en el cual le siguen pagando el mismo sueldo, lo único que le recortaron fueron las horas de trabajo.

Añadió que las personas que trabajan en restaurantes a ellos si les redujeron el sueldo, y ha sido para todo el personal, sin respetar el tiempo que tienen trabajando en el lugar.

Mencionó también que tiene que mantener a su hija mayor que se ha quedado sin empleo como también a una menor, por lo cual ha tenido que reducir sus gastos, ya que ha tenido que solventarse con sus ahorros para comprar comida, “biles” o bills (agua,luz, gas e internet) renta y las cosas esenciales. Dejó de comprar ropa, zapatos y productos que no son necesarias en esta época de crisis.

Efecto en las remesas

El desempleo que viven los migrantes ha tenido como consecuencia la disminución de remesas, Carmen no ha enviado dinero para sus padres, “lamentablemente ahorita yo no puedo andar enviando dinero a mis familiares porque tengo gastos acá, el que no tengamos trabajo en este país no perdonan las rentas, los bills. Entonces, si no pagas renta no tienes dónde vivir, por eso tenemos que pagar mes a mes, aunque no estemos trabajando…”.

 

La situación en la que se encuentra, es la misma que están pasando sus paisanos Teresa, Secundino y Noé quienes refieren que no han enviado dinero a sus familiares que se encuentran en Oaxaca, prefieren ahorrar para solventar sus gastos.

Por su parte, Lucia en su trabajo, se da cuenta de que el envío de remesas ha disminuido hasta un 30 por ciento: “bajó el número de envíos, bajó la cantidad que enviaban, pues antes de la pandemia los migrantes enviaban desde 1000, 1500 hasta 2000 dólares y ahora envían 100, 50, 40 ó 25 dólares, es muy conmovedor, porque aparte los clientes tenían la preocupación de su renta acá”.

Imagen del local de Lucia.

Ante esta crisis, el valor del dólar subió de 18,804 a 24,2701 (MXN/USD) en los últimos meses de este 2020 de acuerdo con la tabla de valores de la página web: temáticas.org. En marzo, las remesas ingresadas alcanzaron un aumento récord de 4 mil mdd (49 por ciento más respecto a febrero pasado), mientras que en abril las divisas registraron una caída del 28.5 por ciento, al sumar 2 mil 861.7 millones de dólares, según datos del Banco de México (Banxico).

Tras la vulnerabilidad de los migrantes indocumentados por la pandemia del Covid-19, la comunidad migrante oaxaqueña se enfrenta a un mayor riesgo de contagio y son los que menos servicios y apoyos están teniendo, afirmó Artemio Arreola, coordinador de Asuntos Políticos de la organización de la sociedad civil Fuerza Migrante, en entrevista para el diario El Economista.

Mientras tanto, la embajadora de Nueva York, Martha Bárcena advirtió, en entrevista con la revista Proceso, dijo que la población mexicana indocumentada que vive en Estados Unidos enfrenta un alto riesgo por el virus, de igual forma se resienten los efectos económicos y laborales, anticipando una caída de 3 mil 200 millones de dólares en las remesas. Aunque a decir del gobierno mexicano la situación no es tan grave, los testimonios parecen contradecir el efecto económico.

 

 

Efecto en la salud emocional

El impacto que ha tenido el coronavirus en la vida de los migrantes indocumentados no sólo ha recaído en la economía, sino también en la salud, y no sólo se habla de las personas que contraen este virus, sino el golpe emocional que causa en cada persona. La preocupación por encontrar un nuevo empleo y así pagar la renta, tener para la comida, enviar dinero a los familiares que no están cerca de ellos, el miedo de contagiarse, o el shock que les produce al enterarse que alguien cercano a ellos ha dado positivo al Covid-19.

Ante este panorama, Lucia agregó lo siguiente: “Las primeras semanas terminé el día tan cansada física pero más emocionalmente, porque podía sentir la preocupación de las personas”, los clientes que iban a su negocio le han guardado confianza para platicarle la angustia que están viviendo.

“Si algo es admirable de nosotros los mexicanos es que lloramos y nos levantamos” resaltó al dar a conocer que en las últimas dos semanas algunos comercios han decidido regresar a la normalidad. Esto al mismo tiempo ha beneficiado a los migrantes que andaban en busca de trabajo, que de alguna forma se han puesto al corriente y así generan dinero para enviarles a sus familiares.

Por consiguiente, la preocupación no sólo es por parte de los migrantes, sino también de sus familiares que se encuentran en Oaxaca. De acuerdo con las palabras de Carmen: “En este país estoy sola, no tengo familiares y he sobrellevado las cosas como se me ha facilitado más, lamentablemente son mis papás los que se preocupan más por mí porque saben lo difícil que es estar en un país donde estás completamente sola y no tienes la ayuda de nadie, por esa razón ellos se preocupan”.

Las Américas unidas

En lo que respecta al gobierno estadounidense como el mexicano y diferentes organizaciones no gubernamentales han decidido implementar ayudas económicas y de salud emocional para migrantes indocumentados.

En lo económico, el gobernador de California, Gavin Newsom, prometió que su administración distribuirá pagos únicos que van desde 500 dólares a migrantes indocumentados que se encuentran en el estado, contemplando un aproximado de 150 mil personas que recibirán esta ayuda única y en efectivo, la cual tiene un límite de mil dólares por hogar, anunció Newsom en Los Ángeles Times.

“Hemos estado revisando todos los avisos que dan, en especial el gobierno local para ver si hay algún apoyo para nosotros, salió una donde decían que iba a ayudar económicamente a las familias que tienen hijos menores que mantener y que perdieron su trabajo, entonces decidí aplicar para esa ayuda, pero a la semana me mandaron un mensaje diciéndome que no podía obtenerla porque son muchas personas que están pidiendo el apoyo y por eso ya no apliqué” fueron las palabras de Teresa, migrante oaxaqueña, que al tener una hija menor que mantener, tuvo que buscar ayuda como muchos migrantes.

Agregó que sí hay ayuda por parte del gobierno estadounidense y por parte de organizaciones no gubernamentales, pero no todos los migrantes pueden obtenerla.

En tanto, el Movimiento Fuerza Migrante que agrupa a 150 organizaciones mexicanas en la Unión Americana, busca recaudar fondos para ayudar a todos los mexicanos y latinos que se vieron afectados por la pandemia, para que puedan tener un 40 por ciento de descuento en distintos servicios, explicó Avelino Meza uno de los coordinadores de la organización al diario El Universal.

En cuanto al apoyo en el sector salud, el gobierno estadounidense también ha apoyado, de acuerdo con el Consulado General de México con sede en Los Ángeles California, el alcalde de dicho país, Eric Garcetti acordó con el Concejo Municipal destinar $20 millones de fondos de reserva que se destinarán a los refugios y suministros de emergencia, también se agregaron 1,600 camas de refugio de emergencia en trece centros de recreación de la ciudad, conforme al comunicado de prensa que se dio a conocer en la página web: consulmex.sre.gob.mx.

 

Asimismo, se ofrece apoyo emocional ante la preocupación por la situación, por lo que pueden llamar al departamento de Salud Mental al: 800 854 7771 o enviar un mensaje de texto con la palabra LA al:741741 donde un especialista los atenderá. De acuerdo con la página Migrante informado, se emiten un sinfín de guías para asesorar a los migrantes que estén en una situación vulnerable y que necesiten de ayuda, en la guía del sector salud se menciona que los Call Hope California (CHC) un grupo de jóvenes que brindan atención médica primaria y preventiva a todos, independientemente de su estado migratorio o su capacidad de pago.

En cuanto al gobierno de México, éste ha ofrecido ayuda desde el Consulado con sede en Los Ángeles California, el cual cuenta con una Ventanilla de Salud que ofrece de manera gratuita, servicios de salud preventiva, orientación, consejería, detección oportuna y canalización. La atención es segura, confidencial, gratuita y en español, sin importar la condición migratoria de los mexicanos. Al igual que implementan talleres para ayudar emocionalmente a los connacionales.

Por otra parte el Instituto Nacional de Migración (INM) dio a conocer en su página web un Programa de Repatriación, encabezada por el gobierno mexicano, que consiste en ofrecer ayuda para los mexicanos que deseen ser repatriados voluntariamente al verse afectados por el  coronavirus, esto con la intención de brindarles otra oportunidad de reinserción en la sociedad mexicana y que ésta sea de forma segura y ordenada, por último, promover su incorporación al mercado productivo, como su inclusión en los programas sociales.

 

De este modo, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha externado su apoyo a los familiares de los fallecidos a través de la página electrónica de la SRE, en la cual se puede consultar una guía de las acciones que deben tomar los familiares para el traslado de restos o cenizas de los connacionales acaecidos en el extranjero para su disposición final en México.

Recalcan que también se ofrecerá ayuda económica para repatriar los cuerpos sin vida a sus lugares de origen, siempre y cuando los familiares comprueben imposibilidad financiera, si se procede con el aporte del gobierno de México, se cubrirá únicamente los servicios básicos de traslado y el embalsamamiento o cremación.

Los anteriores, son algunos tipos de ayuda que ofrece el gobierno estadounidense, el gobierno mexicano y algunas organizaciones no gubernamentales que buscan la forma de apoyar a los migrantes ante la pandemia.

 

 

 

A la guerra contra el Covid-19 y la solidaridad entre los indocumentados

Por otro lado, están las víctimas de este virus que se han recuperado pero viven con el miedo de ser discriminados y están los que han perdido la vida, ellos siembran tristeza en sus familiares.

Los familiares de los que han contraído el virus también se han visto afectados emocionalmente, pues están lejos y se sintieron impotentes al saber que sus parientes no recibieron ayuda médica y en consecuencia han perdido la vida. El Instituto Oaxaqueño de Atención al Migrante (IOAM) informó que en la segunda semana del mes de julio han muerto 146 migrantes oaxaqueños.

Los connacionales que han arriesgado su vida por seguir trabajando a pesar de la contingencia sanitaria han sido los más afectados, muchos perdieron la vida en su lucha por sobrevivir. Ante esta situación, la comunidad migrante oaxaqueña se ha solidarizado ante la pérdida de algún paisano.

“Apoyamos a los familiares de las personas que han perdido la vida por esta enfermedad, si llegan a ocupar apoyo económico” dijo Teresa Benítez al explicar que los parientes de los que pierden la vida hacen colecta para poder pagar los gastos funerarios.

El aprendizaje

“Esta enfermedad nos vino a dejar varias enseñanzas, entender que todos dependemos de todos, que todos estamos conectados, que lo que pasa con uno le afecta a otro y también de que este virus afectó de igual forma al pobre y al rico”, señaló Lucia.

El SARS-COV-2 como se le conoce al nuevo coronavirus, ha tenido otro efecto en la sociedad, en cuanto al aislamiento social, ha separado amigos, familiares y compañeros de trabajo. Ahora las reuniones familiares en los días festivos ya no son posibles, “lo de ahora, son caravanas para felicitar a tal persona por sus 15 o por su graduación y sólo se pasa por enfrente de la casa y a gritos se saluda o felicita y ya” mencionó Peralta, al hablar de las relaciones sociales en tiempos de pandemia.

Aunque persiste la incredulidad de las personas ante la existencia del virus y que de la noche a la mañana se prohibieran los abrazos, el apretón de manos o las conversaciones en grupo, la relación social se reforzó en el núcleo familiar, mantenerse seguro en un círculo más cercano (mamá, papá, hijos, hermanos). Estos cambios, sin duda, causaron confusión en las personas, como menciona Lucia que un día su esposo despertó confundido y le preguntó: “¿estoy soñando o es real lo que está pasando?”.

Pero este virus al mismo tiempo ha fortalecido la comunicación entre los miembros de la familia, en especial en la relación familiar a distancia, que por estar trabajando no pueden pasar tiempo con sus seres queridos. Al encontrarse en un país donde no pueden darse el lujo de no trabajar un día, ya que tienen que pagar renta, comida, los gastos de sus hijos, ayudar a sus padres entre otros.

“Antes de la pandemia yo me dediqué a trabajar mucho, para ahorrar, para mantener a mi familia, me vine de Oaxaca con la intención de salir adelante, tuve que trabajar diario y en los días de descanso, no descansaba porque tenía que llevar la ropa a la lavandería, limpiar la casa, dedicar tiempo en los quehaceres, por lo que no tuve tiempo para mis hijas” mencionó Teresa Benítez, cuando contó que su hija de ocho años se sentía feliz porque todos estaban en la casa y podían pasar más rato juntos ante el confinamiento, lo único que extraña son sus clases.

Por otro lado, se encuentra Lucia quien sigue trabajando, pero se ha percatado que la unión en su familia ha mejorado con la cuarentena: “Antes cada uno salía a sus ocupaciones, ahora estamos más tiempo en la casa”.

Pero para Noé Yescas, la situación cambió, “muy difícil, realmente complicada porque soy una persona bastante sociable, siempre me ha gustado ayudar, siempre me ha gustado brindarle la mano al que lo necesita, y ahora con esta situación da un poquito de miedo, no saber con quién está uno relacionándose”.

Visitas virtuales y telefónicas

A pesar de la distancia que hay entre los indocumentados y sus familiares que se encuentran en Oaxaca, la cercanía se hace presente en las llamadas telefónicas, haciendo que la comunicación sea más estrecha. “Todos los días mantengo comunicación con mi papá y hermana, por lo mismo que tengo más tiempo y se lo dedico a ellos, aunque sea a la distancia” mencionó Secundino Marcial.

“Ahora que estoy en la casa, ya tengo tiempo de marcarle a mis hermanas por teléfono, para preguntarles cómo están, recordarles que tienen que usar cubrebocas, tenemos más comunicación”, mencionó Teresa Benítez.

La preocupación que viven los familiares de los connacionales que se encuentran en Oaxaca, ha sido mutua, como lo mencionó previamente Carmen y como también lo explica Don Noé, “ha sido estresante, por el miedo a contagiarse”, sus familiares que se encuentran en Oaxaca se preocupan por él, temen que se contagie, como también él se preocupa por ellos.

Sólo un sueño

El sueño americano que era tan común para los inmigrantes indocumentados ahora representa un riesgo, que al mismo tiempo los mantiene fuertes ante los problemas que enfrentan desde que salieron de Oaxaca, sus deseos de conseguir un mejor futuro para ellos y para su familia, en Estados Unidos los ha motivado a seguir luchando.

No obstante, son los más vulnerables, pues no cuentan con un seguro de vida, la mayor parte de ellos trabajan en restaurantes, el sector más afectado, y en el que algunos de los trabajadores no tienen prestaciones.

Frente a este panorama, la economía de Estados Unidos se ha visto afectada, y aunque la cuarentena ha llegado a su fin a principios del mes de junio, el sueldo de los trabajadores es insuficiente para cubrir gastos personales.

A ello se suma, la demora de una vacuna para combatir esta enfermedad; esto ha tenido como consecuencia el aumento de contagios. “Desafortunadamente lo único que está funcionando es el aislamiento social” mencionó Yescas, ante el alza de víctimas mortales del coronavirus.

Añadió que, si el mandatario de Estados Unidos Donald Trump implementa la cuarentena de nuevo, él seguirá con las medidas de prevención, aunque la opción para él es regresar a México con sus familiares, ya que implica más seguridad.

“Después de que volvieron a abrir, el rebrote empezó otra vez en varios estados, y si vuelven a cerrar por esto, para mí es mejor regresar a Oaxaca, ya nada será igual” señaló Secundino Marcial.

“Aunque volvieron a abrir algunos lugares, no hay mucho trabajo, ni para ir a buscar, no hay, eso no ayuda a mejorar nuestra economía, y si no hay vacuna para esta enfermedad pues no hay seguridad tampoco, me conviene más regresarme a mi pueblo porque si sigo aquí no podré hacer nada, por lo menos ahí podré sembrar mis propios productos, en cambio aquí es muy difícil que eso pase” fueron las palabras de Teresa Benítez.

Por otro lado, Carmen Gabriel Pascual quien lleva tres meses sin trabajar y no ha recibido ningún tipo de ayuda, ha tenido que sobrellevar la cuarentena. “En este momento pienso seguir luchando en este país, pero si más adelante las cosas siguen igual, lo más probable es que me regreso para Oaxaca” recalcó.

En cambio, Lucia Peralta, quien no se ha visto afectada ante esta crisis, al tener su propia fuente de empleo, tiene otra opinión, “tengo fe en Dios, que esto acabe pronto y que pronto esté la vacuna accesible para todos”, finalizó.

Con esta situación, los indocumentados que buscan ser repatriados a México recibirán la ayuda por parte del gobierno mexicano. Asimismo, la Secretaría de Gobernación informó el inicio de un plan de repatriación de mexicanos a través de un programa de ocho vuelos en coordinación con el gobierno de Estados Unidos, los traslados se llevarán a cabo desde San Diego, California, Brownsville y Texas. Agregó que llegando al país se asistirán a los connacionales para expedirles un certificado de repatriación y asistirlos para el regreso terrestre a sus estados de origen, a través del INM.

Ante la lucha por un sueño americano que han buscado miles de oaxaqueños, se ha sumado un enemigo invisible (Covid-19) que los ha dejado sin empleo, en otro caso les ha arrebatado la vida. La fragilidad de los indocumentados en tiempos de coronavirus es aún mayor, donde la constante es la adaptación y la repatriación voluntaria sólo una opción.

El sentir de la nueva normalidad

Cada migrante entrevistado, externó su sentir y la dificultad que ha sido para ellos adaptarse a esta nueva normalidad, como menciona Secundino Marcial “Tener ahora mucha paciencia, ser tolerantes, solidarios, pues ha sido muy aburrido porque siempre me la pasaba trabajando”.

“Ha sido demasiado complicado, para serte honesta, estar encerrada tres meses es difícil” apuntó Carmen, una de las migrantes que ha tenido que salir adelante sola en ese país.

Para la familia de Teresa Benítez a pesar de estar en cuarentena con su esposo e hijas, ha sido complicado adaptarse a la nueva normalidad. “Los primeros días se nos hizo muy difícil, estábamos sin trabajo, encerrados y sí se nos dificultó demasiado, como esto llegó de repente pues no estábamos prevenidos, al usar cubrebocas nos ahogábamos, ahorita como lo llevamos todos los días, ya nos acostumbramos”.

Finalmente, para Lucia Peralta, ha sido cuestión de ambientarse con las medidas sanitarias, “y aparte porque llegan los inspectores y son rudos, si nos encuentran sin las mascarillas nos hacemos acreedores a una multa, pues eso nos anima a seguir las reglas. Aunque mi esposo me dice que lo use por salud no tanto por dinero” recalcó.

 

 

 

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