La noticia de que la jurista sudafricana Navanethem “Navi” Pillay recibió el Premio Nobel de la Paz 2026 trae a la memoria su visita a Oaxaca en julio de 2011, cuando conoció parte de la riqueza cultural de los Valles Centrales, particularmente las tradiciones de Teotitlán del Valle.
El Comité Noruego del Nobel anunció el 9 de octubre que Pillay recibiría el galardón por su trayectoria en favor de la paz y el derecho internacional, así como por su contribución al fortalecimiento de la justicia frente a crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio.
En aquel momento, Pillay encabezaba la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, cargo que ocupó de 2008 a 2014. Su visita a México comenzó en Oaxaca el 3 de julio de 2011, como parte de una gira oficial en la que sostuvo encuentros con autoridades y representantes de distintos sectores para abordar asuntos relacionados con los derechos humanos.
Su recorrido por Teotitlán del Valle permitió acercarla a las expresiones culturales de una comunidad reconocida por su tradición artesanal. Durante la visita, acompañada por autoridades estatales, conoció el trabajo de los talleres de textiles, donde generaciones de familias han preservado las técnicas del telar y el uso de tintes naturales.

La jornada también incluyó una muestra de las tradiciones comunitarias, con la majestuosa Danza de la Pluma, una de las expresiones dancísticas más representativas de Oaxaca, además de un acercamiento a productos emblemáticos de la gastronomía local, entre ellos el mezcal.
Otro de los momentos destacados fue el encuentro gastronómico con la cocinera tradicional Abigail Mendoza, quien la recibió en su restaurante para ofrecerle una comida con sabores de la cocina oaxaqueña, reconocida por la diversidad de sus ingredientes, preparaciones y saberes ancestrales.
La visita quedó registrada en la cobertura periodística de aquellos días. El 3 de julio de 2011, medios locales reportaron el recorrido de la alta comisionada por Teotitlán del Valle y la zona arqueológica de Yagul, como parte de su agenda en la entidad.
Quince años después, la trayectoria de Pillay vuelve a la atención internacional con el Nobel de la Paz. Nacida en Durban, Sudáfrica, en 1941, creció bajo el régimen del apartheid y dedicó buena parte de su carrera a combatir la discriminación y defender los derechos fundamentales. También fue jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda y participó en procesos que contribuyeron al desarrollo del derecho penal internacional.
El reconocimiento de 2026 pone nuevamente en primer plano una trayectoria vinculada con la defensa de la dignidad humana y la rendición de cuentas ante los abusos de poder. Para Oaxaca, el anuncio también evoca aquella visita en la que una figura de la justicia internacional conoció de cerca el patrimonio cultural, artesanal y gastronómico de una comunidad zapoteca.








































