Literatura infantil, un puente entre generaciones | El Imparcial de Oaxaca
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Arte y Cultura

Literatura infantil, un puente entre generaciones

Autores y autoras ganadoras de los Premios CaSa consideran que los cuentos y otras historias hechas para la niñez propician la conservación de la cultura de una comunidad


Literatura infantil, un puente entre generaciones | El Imparcial de Oaxaca

¿Por qué escribir en lenguas indígenas y para la niñez? La pregunta lanzada por la poeta Nadia López García (Oaxaca, 1992) hizo que cuatro escritores, docentes e impulsores de sus lenguas maternas coincidieran en que esta es una manera de preservar el idioma y, por ende, la cultura de sus comunidades de origen. En sus casos, de Juchitán de Zaragoza, San Juan Chicahuaxtla, San Mateo del Mar y Santa María Ocotepec, en donde se hablan las lenguas zapoteca, triqui, huave y mixe, respectivamente.

Las reflexiones de estos autores fueron parte del conversatorio que en torno a la literatura infantil organizó el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa), a propósito de las convocatorias de creación literaria que en su actual edición mantiene una categoría para reconocer los textos enfocados, desde las lenguas indígenas, en la niñez.

En él participaron Felipa Noriega Figueroa, Julia Ortiz Martínez, Leonor Pérez Castro, José Manuel Hernández Fuentes y Juan Bernardo Valdivieso Hernández, ganadores en las ediciones 2018 y 2019 de los premios.

El conversatorio fue moderado por la poeta oaxaqueña Nadia López García, quien explicó que al hablar de literatura para niños y niñas, si se aborda desde una perspectiva occidental, se observa un gran terreno y trayectoria, con siglos de desarrollo. Pero en lenguas originarias, apuntó, es un terreno que apenas se está construyendo como tradición escrita. “Sin embargos, muchos de nosotros y nosotras estamos sostenidos en la tradición oral de nuestras comunidades”.

Luego de que López García se introdujera en por qué escribir en lenguas indígenas para la niñez, Felipa Noriega explicó que desde culturas como la zapoteca de su natal Juchitán “hay muchas historias que nuestros niños deben de saber”. Y que “nosotros somos quienes debemos tender los puentes, dar las herramientas a las generaciones que siguen para que puedan apreciar nuestra cultura, para que se identifiquen, reconozcan y habiten en ellas”.

Desde su mirada, estos escritos son una manera de cultivar para que no se pierda la cultura.

En eso coincidió Leonor Pérez, quien consideró importante enfocarse en la literatura infantil, en especial en lengua originaria para que las y los menores “se sientan identificados” y así surja en ellos “un interés más hacia nuestra lengua, que quieran aprenderla, tanto a escribirla como leerla”.

José Manuel Hernández reflexionó sobre algo similar, pues al menos desde su trabajo, subrayó que lo que hace es para preservar su lengua. “Ahora muchos padres están enseñando a hablar más español que triqui, en este caso. Pero vemos que hay mucha esperanza de que nuestros niños sigan manteniendo nuestra lengua”, ahondó sobre una posibilidad para que se mantenga este idioma de Chicahuaxtla.

Las palabras de Juan Bernardo Valdivieso remarcaron lo que sus compañeros dijeron, en tanto que con este tipo de textos se puede dotar de un sentido de pertenencia a las y los niños, quienes también pueden reflexionar sobre sus vidas desde la ficción que emanan los cuentos u otras historias plasmadas en sus lenguas.