Laura Alonso: seguir el trabajo es mi responsabilidad | El Imparcial de Oaxaca
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Arte y Cultura

Laura Alonso: seguir el trabajo es mi responsabilidad

La bailarina con más de 66 años de trayectoria, e hija del matrimonio Alicia y Fernando Alonso, realiza una gira por México, con la obra Drácula


Por 25 años fue bailarina principal del Ballet Nacional de Cuba, pero su arte lo practica desde los tres años de edad y lo enseña hace varias décadas. Laura Alonso (Estados Unidos, 1938) ha seguido en este camino desde varios frentes; a partir de 1994, como directora del Centro de Promoción de la Danza de Cuba (Prodanza), con el cual realiza su primera gira por México. La pieza Drácula es la que la mantiene de septiembre y hasta noviembre en el país.

El pasado 28 de septiembre, el montaje se estrenó en el territorio teniendo como sede el Teatro de Cancún; luego, el 29, volvió a ejecutarse, pero en el Teatro Armando Manzanero, de Mérida, un lugar icónico para la hija del matrimonio conformado por Alicia y Fernando Alonso. Su madre recibió ahí varios premios. En Oaxaca, el quinto estado que visita, la compañía actuó el jueves, en el Teatro Macedonio Alcalá.

SOBRE LA PIEZA

Con Drácula, un ballet clásico que se basa en el libro del irlandés Bram Stoker y se inspira también en la película de Francis Ford Coppola, Prodanza mostró un guion responsabilidad de Alonso y el trabajo coreográfico de la puertorriqueña Nana Bradena.

La treintena de bailarines ofreció tres funciones y con ello un ejemplo de las más de 10 piezas que ejecutan Alonso y Prodanza, desde los clásicos como El lago de los Cines y Don quijote hasta un montaje cuya coreografía la hizo su hijo.

Laura, quien en más de seis décadas ha cosechado premios como el Grand Prix de La Ville y el Jackson International Ballet Competition, habla de esta obra que ha ejecutado por 10 años. Ahora con los primeros bailarines Patricia Hernández Ortega y Luis Antonio Núñez Ariosa, en los roles de Mina y Drácula.

Sus palabras también surgen de la memoria personal, la que guarda los nombres de la abuela, de los tíos y de sus padres.

“Mi abuela, que era Laura Rayneri, era pianista concertista, presidenta de Pro-Arte Musical, y ella es la que empieza el ballet en Cuba, contratando a un maestro de ballet ruso”, cuenta Laura sobre un arte que “todas las muchachas” fueron a estudiar, incluidas su madre y su tía, y al que su padre (Fernando) y tío (Alberto) se aproximaron siendo estudiantes de piano y violín.

“El hermano de mi madre, mi padre, mi tío y todo el equipo de futbol de la universidad de la Habana entraron al ballet porque ahí estaban las muchachas bonitas, y empezaron a bailar en Pro-Arte y a hacer cosas”, apunta la que entre sus alumnos ha tenido a Marcela Goicochea, solista del ballet del Teatro Colón de Buenos Aires, y a Lorna Feijoo, Alihaydeé Careño y Víctor Gilí, primeras figuras del Ballet Nacional de Cuba.

La historia, prosigue, la marcan su tío Alberto, quien se va con el Ballet Ruso de Monte Carlo (heredero del legado los Ballets Rusos de Diaghilev) y sus padres, quienes emigran a Estados Unidos.

“Al regreso de todo deciden que los latinos, los americanos —porque todos somos americanos— se mueven diferente a los europeos y que el modo de bailar debe ser diferente. Entonces, ellos tres, especialmente mi padre, escriben en la metodología de la escuela cubana, que es la más moderna que hay porque la otra tiene 500 años ya”.

En la escuela que ha marcado un referente para el ballet, Laura destaca todos los adelantos del atletismo, de cómo repartir y ordenar los ejercicios para que se calienten los músculos, también del orden de la enseñanza.

“Para mí es un orgullo que sea hecho por mi familia, pero también un peso terrible, porque es una responsabilidad”, reconoce la bailarina que entre sus profesoras tuvo a una de sus tías. También, que cuando reconocen su mérito se queda “un poco confundida”.

Aun así, Laura intenta que “la nueva metodología se use porque funciona muy bien”.

“Nuestra idea es que el ballet no desaparezca sino suba”, dice Laura, quien además reconoce que “hay que competir muy duro con Disneyworld” y que el arte da para hacer muchas cosas, “siempre y cuando estén bien hechas”.