Tras la consulta de revocación de mandato, que fue calificada como una simulación, una veintena y media de activistas y académicos oaxaqueños llamaron a la sociedad a conformar un bloque civil, ajeno a cualquier corriente o partido político con el objetivo de exigir respuestas a las principales demandas de la población.
Luego de la consulta realizada el pasado 25 de enero, que registró un 70 por ciento de abstención, los impulsores de la iniciativa y creadores del colectivo Poder Ciudadano, consideraron que es tiempo de que la población se organice de manera independiente y demandé por sí sola soluciones efectivas a las crisis de inseguridad y de violación de derechos humanos que prevalecen en la entidad.
Reiteraron que los grupos políticos nunca encaminarán a Oaxaca hacia el progreso, por lo que el pueblo no está obligado a acatar órdenes provenientes “de una autoridad que recurre a la apariencia para intentar legitimarse”.
“La revocación de mandato en Oaxaca no representó un verdadero ejercicio democrático, sino que se trató de una simulación orquestadla por quienes detentan el poder”, subrayaron en el documento, que fue firmado, entre otros, por Samael Hernández Ruiz, Mario Cruz López, Joel Vicente Cortés, Clemente de Jesús López, Rafael Velasco Morales, Mario Ortiz Gabriel, Gilberto Eulogio Sánchez Ortiz, Estela Bautista Ángeles y Eloísa Valentina Ortiz Santiago.
Activistas y académicos reiteraron que la sociedad tiene una responsabilidad histórica: “sobrepasar los límites que impone la simulación y actuar en consecuencia”.
EL PUEBLO GUARDÓ SILENCIO
Reiteraron que el 25 de enero “el poder quiso hablar en nombre del pueblo, pero el pueblo decidió guardar silencio en las urnas. Ese silencio –el 70 por ciento de abstención- es el verdadero plebiscito: un voto de desconfianza masivo contra una clase política que confunde gobierno con botín y consulta con trámite”.
OAXACA PARTIDA ENTRE LO URBANO Y LO RURAL
Analizaron que Oaxaca quedó partida entre lo urbano, que expresó rechazo a la actual administración y lo rural, que “fue movilizado por la vieja maquinaria electoral de control territorial”.
“No hubo deliberación libre sino administración del miedo y del presupuesto. El órgano electoral se comportó como notario del poder, no como árbitro ni autoridad independiente y autónoma. Se consumó así una consulta de Estado con barniz participativo”. Ante ello reiteraron que frente al panorama actual, “hacemos un llamado a la ciudadanía para que se organice de manera autónoma, sin pedir permiso a ninguna instancia ni esperar la aprobación de actores externos.



































