A casi dos meses del brutal accidente ocurrido el 10 de septiembre de 2025 en Iztapalapa, donde una deflagración de gas LP proveniente de una pipa volcada de Gas Silza —que transportaba 49,500 litros de combustible— dejó un saldo de destrucción y alarma nacional, Oaxaca enfrenta hoy un problema que recuerda peligrosamente aquel desastre.
En ese momento, tanto el Gobierno Federal como el de la CDMX anunciaron que endurecerían la circulación de vehículos que transportan materiales peligrosos, especialmente gas. El mensaje fue claro: ni una tragedia más por omisiones logísticas o regulatorias.
Sin embargo, en Oaxaca, ese mensaje parece haberse diluido.
PROMESAS INCUMPLIDAS EN OAXACA
Durante una conferencia de prensa posterior a la tragedia de Iztapalapa, el titular de la Secretaría de Gobierno de Oaxaca aseguró que se implementarían medidas estrictas:
- Prohibición de circulación diurna de pipas con gas.
- Rutas restringidas dentro de la ciudad.
- Transporte únicamente en horarios nocturnos o de madrugada.
Pero la realidad ha demostrado lo contrario.
Un ciudadano denunció este fin de semana que, en avenida Ferrocarril, llegó a contar al menos 15 pipas con material peligroso circulando en un lapso de un par de horas, tanto por la mañana como por la tarde. Algunas incluso eran doble salchicha, las de mayor capacidad y riesgo.
No se observó ninguna restricción. Ningún operativo. Ningún control.
EL RIESGO ES REAL: OAXACA PODRÍA ENFRENTAR UNA TRAGEDIA SIMILAR
Que estas pipas circulen sin regulación en zonas urbanas revive el fantasma de Iztapalapa:
- Una fuga mínima
- Un vuelco accidental
- Un golpe de otro vehículo
- Un descuido humano
Y Oaxaca podría enfrentar un accidente de proporciones catastróficas, especialmente en corredores urbanos donde el tránsito es denso y las viviendas están a escasos metros de la vialidad.
La deflagración en Iztapalapa, ocurrida a las 14:20 horas, demostró que un evento de este tipo no da margen de reacción. La explosión destruyó vehículos, lesionó civiles y generó daños millonarios.
En Oaxaca, muchos temen que el escenario pueda repetirse… y con peores consecuencias.
CIUDADANOS EXIGEN ACCIÓN, NO DISCURSOS
Ante la clara contradicción entre lo prometido y lo ejecutado, la ciudadanía pide a las autoridades que cumplan su palabra antes de que sea demasiado tarde.
La molestia se hace evidente en redes sociales y denuncias públicas:
“¿Para qué esperan? ¿Para lamentar muertes?”
“Prometieron regular, pero las pipas siguen circulando como si nada.”
“Oaxaca no está preparada para un accidente así.”
Los habitantes señalan que la prevención no puede ser un discurso vacío, y que un solo error podría provocar una tragedia evitable.
¿QUÉ FALTA PARA QUE SE ACTÚE?
La pregunta que circula entre especialistas y ciudadanos es directa:
¿Por qué Oaxaca no ha implementado las restricciones anunciadas, pese a un antecedente tan reciente y trágico?
La respuesta oficial no ha sido clara. Ninguna autoridad estatal ha emitido un nuevo posicionamiento. Tampoco se han observado operativos visibles para regular la circulación de estos vehículos.
Mientras tanto, el riesgo sigue ahí: rodando por las avenidas principales, a plena luz del día.




































