Los más de 4 mil kilómetros de recorrido de la edición 2025 de La Carrera Panamericana (LCP), fueron seguidos muy de cerca por los integrantes del grupo Asistencia Técnica en Rescate (ATR), A.C. que estuvieron al tanto de cualquier accidente.
Se cumplen 10 años desde su primera participación en la justa motora, que reúne a los mejores pilotos del país, así como de otras nacionalidades que recorren las carreteras federales de sur a norte.
Los integrantes dieron a conocer que ART tuvo su primera participación en 2015, por invitación de Gustavo Toledo, actual delegado honorario de LCP, y cada año hasta este 2025, han tenido el honor de participar.
En cada una de las ediciones se han hecho preparativos para participar con personal y equipo especializado, con el objetivo de otorgar en caso de accidente de los competidores, el servicio de rescate y salvamento de manera profesional durante los diferentes tramos de recorrido en la Carrera Panamericana, desde los arcos de salida hasta la meta de cada etapa y en los tramos de libre tránsito.
Todo esto se realiza en coordinación con los médicos, comité organizador y las diferentes instituciones que están en los servicios de emergencia y seguridad de la Carrera Panamericana, como también es el caso de la seguridad pública local y federal y demás prestadores oficiales de servicios de emergencias.

La Carrera Panamericana necesita profesionales, para esto se establece el plan de operaciones de seguridad de la Carrera Panamericana, en donde las actividades del grupo de paramédicos oaxaqueños se centran en tres etapas:
Etapa Preventiva: Revisión de los sistemas de seguridad de cada vehículo como también el uso correcto de equipo de protección personal de cada piloto y copiloto.
Coordinación y comunicación con los oficiales de seguridad de la carrera, los Médicos de Intervención Vehicular (MIV); y para este caso la unidad de Rescate es catalogada como Técnico en Intervención Vehicular (TIV), así como la coordinación con la Guardia Nacional.
Etapa de auxilio: Durante la emergencia, el despliegue consiste en asegurar el área del accidente y reducir o eliminar peligros y riesgos, controlar, contener y confinar derrames de combustibles, extinción del fuego y realizar maniobras de extracción vehicular para liberar a los ocupantes del vehículo de carrera así como la recuperación de las víctimas en caso de necesitar rescate con cuerdas y camillas especiales, y de manera inmediata, iniciar con el soporte de vida hasta la llegada de personal médico y ambulancia para su traslado el centro hospitalario más cercano en caso necesario.
Etapa de recuperación: Realizar acciones de vuelta a la normalidad en el tramo de carrera afectado.
Para todo esto hay procesos de preparación, planeación, logística y evaluación que se realizan meses antes de las fechas de inicio de cada edición en la que han participado.
Equipamiento de la Unidad Especial de Rescate e Intervención Rápida:
- Material y equipo de atención prehospitalaria (Camilla rígida y camilla de rescate SKED, trauma y dispositivos de soporte de vida).
- Material y equipo de Extracción Vehicular (Herramientas hidráulicas, Quijadas de la vida, así como herramientas manuales y neumáticas).
- Equipo y Material de Rescate en alturas (Cuerdas, Arnés, Mosquetones, etc.).
- Extintores portátiles de Polvo Químico Seco (clase A, B y C) y extintores portátiles húmedos AAAF (de Espuma).
- Cuatro elementos capacitados en Atención Prehospitalaria y Rescate Urbano.







































