Es innegable que el Gran Premio de México es un espacio que genera empleo, impulsa el turismo y mantiene inversiones privadas con buenos resultados hasta hoy; en suma, se ha consolidado como una estructura empresarial.
En sus inicios podría haberse dicho que su éxito dependía de una figura: Sergio ‘Checo’ Pérez, pero en la actualidad el panorama es otro. El Gran Premio de México ya tiene relevancia con su propia estructura económica, más allá de la taquilla, ha mostrado que puede mantener un interés comercial estable y un impacto propio año con año.
El Gran Premio de México mantiene peso económico comprobado. En 2024 generó 19,551 millones de pesos (mdp) en derrama y atrajo 238 mil turistas, según el gobierno capitalino. Para este año, el evento operó con financiamiento privado y contrato vigente hasta 2028.
A través de su presidente nacional, la Coparmex ha reconocido que “éste es el fin de semana más fuerte económicamente en la Ciudad de México”. Y es que más allá del turismo, la cadena de valor del evento se expandió como plataforma económica.
La estructura económica del Gran Premio de México activa 225 mil unidades productivas y beneficia a más de un millón de trabajadores. Los sectores con mayor impulso son hotelería, aerolíneas, agencias de viaje, restaurantes, bares, transporte privado y consumo local. La Coparmex también asegura que el 65% de las búsquedas en plataformas de viaje para la última semana de octubre están relacionadas con el Gran Premio, incluso sin Checo Pérez en la parrilla.
Hay que recordar que la salida de Checo Pérez se anunció al cierre de la temporada 2024, semanas después de que se vendieron los boletos del Gran Premio de México 2025. Eso generó reacciones inmediatas, ya que mucha gente quiso vender sus boletos, ante la ausencia de Checo. Ese comportamiento expuso una realidad: parte del público que llegó en los últimos años lo hizo empujado por su figura.
Sin embargo, los aficionados reales a la Fórmula 1 no se fueron, quedó de manifiesto que el Gran Premio de México entró, en esta edición, a una etapa de madurez. Su permanencia no depende de una sola figura, sino de un modelo económico funcional y una base real de afición. Más que una prueba de supervivencia, 2025 fue una demostración de estabilidad deportiva y económica.
La fiesta no se detuvo sin el protagonista, más aún, como es del conocimiento general, ya hay fecha para su regreso. Se ha manejado que el futuro deportivo de Sergio Pérez es un hecho, y su retorno a la Fórmula 1 quedó confirmado con su fichaje por Cadillac Racing, un nuevo equipo de fábrica que debutará en la categoría.
Medios europeos describieron la contratación como un movimiento estratégico por la combinación de experiencia y valor comercial que aporta el mexicano, al señalar que ofrece “experiencia y poder de patrocinio, exactamente lo que necesita un nuevo equipo de fábrica”.
Pérez contextualizó su llegada con un mensaje que perfila su papel dentro del proyecto estadounidense: “Es un honor formar parte de la construcción de un equipo que pueda desarrollarse en conjunto para que, con el tiempo, luchemos en primera línea. Cadillac es una marca legendaria en el automovilismo estadounidense y ayudar a traer una compañía tan fantástica a la Fórmula 1 es una enorme responsabilidad, una que confío en asumir”.
También habló directamente a México en un mensaje especial para su afición: “No vuelvo solo, vuelve el grito de todo un país, la fuerza de un continente”. Se ha dicho que su debut con Cadillac será el 6 de marzo de 2026, durante el Gran Premio de Australia, primera fecha del próximo calendario de Fórmula 1.
Sergio “Checo” Pérez no estuvo en la parrilla por primera vez desde su regreso a la Fórmula 1 y eso modificó, para muchos, el alma del evento, pero no su tamaño. Su ausencia a todas luces reacomodó el foco mediático y abrió espacio para medir qué pesa más en México: si la emoción deportiva o la economía de un espectáculo que ya evolucionó más allá del aficionado ocasional, que tal vez se diluyó, pero sin comprometer la gran estructura que se ha generado en temporadas pasadas. A partir de ahí se configuró el nuevo escenario del Gran Premio de México en este año.
































