Oaxaca vive nuevamente los estragos de la temporada de lluvias: ríos crecidos, carreteras intransitables, puentes dañados y zonas completamente aisladas. Las regiones de la Cuenca del Papaloapan, el Istmo de Tehuantepec y la Costa han sido especialmente afectadas en las últimas 48 horas, con consecuencias tanto materiales como humanas.
Las imágenes de caminos convertidos en ríos y arroyos que desbordan sus márgenes se han viralizado en redes sociales. Sin embargo, lo que más alarma es la conducta temeraria de algunas personas que, desoyendo las recomendaciones de Protección Civil, intentan cruzar afluentes crecidos con vehículos particulares o de transporte público.
IGNORAR LAS ALERTAS, UNA DECISIÓN LETAL
A pesar de los llamados constantes de las autoridades, como el difundido por usuarios en redes que señala:
“En Oaxaca, la gente arriesga su vida y desatiende llamados de Protección Civil a no pasar arroyos crecidos”, los hechos muestran una preocupante normalización del riesgo.
En Colotepec, un intento imprudente de cruzar un afluente en camioneta terminó en tragedia: un niño de tres años murió ahogado y dos personas más resultaron gravemente heridas. Aun así, los videos continúan apareciendo.
CHOÁPAM Y GUEVEA: CASOS QUE ALERTAN
Uno de los ejemplos más recientes ocurrió en la comunidad de Arroyo Choápam, en San José Chiltepec. Ahí, vecinos fueron captados cruzando una carretera cubierta por el agua del río desbordado, a pesar del evidente peligro.
En otro caso, en Guevea de Humboldt, Istmo de Tehuantepec, el conductor de una urvan de pasajeros desafió la corriente del río Nizavia, el cual presentaba un caudal peligrosamente elevado.
El resultado fue predecible: el vehículo quedó varado a mitad del afluente, con pasajeros a bordo. Gracias a la rápida intervención de pobladores que usaron cuerdas, se evitó una tragedia.
LA FUERZA DE LA NATURALEZA NO PERDONA
Este tipo de comportamientos evidencian la falta de conciencia sobre los riesgos reales. La lluvia no solo inunda: arrastra, destruye y mata. Y mientras los servicios de emergencia hacen llamados a mantenerse informados y evitar conductas temerarias, la población parece dividida entre la necesidad, la costumbre y la desinformación.
En zonas rurales con pocas alternativas de movilidad y sin infraestructura adecuada, muchas veces los ciudadanos se ven forzados a “jugársela”, pero en otros casos, la decisión parece más un acto de desafío que de necesidad.
URGE REFORZAR LA PREVENCIÓN
Frente a esta realidad, expertos en protección civil insisten en que la prevención debe ir más allá de las recomendaciones: se necesita educación comunitaria, campañas sostenidas y señalización efectiva. Además de mejorar la infraestructura vial en zonas con alta incidencia de lluvias y deslaves.
Mientras tanto, las lluvias continúan y los riesgos también.





































