En un país donde la población envejece rápidamente, el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) ha redoblado esfuerzos para integrar a los adultos mayores al mercado laboral mediante su programa de Vinculación Productiva. Una iniciativa que no solo busca brindar empleo, sino también garantizar derechos laborales como el aguinaldo. Esto, en conformidad con la Ley Federal del Trabajo.
La medida, vigente para el 2025, establece que los adultos mayores de 60 años inscritos activamente en el programa y con credencial INAPAM vigente podrán recibir un aguinaldo mínimo equivalente a 15 días de salario. Esta prestación deberá ser entregada antes del 20 de diciembre de 2025.
“Queremos que las personas mayores tengan acceso no solo a empleo, sino también a condiciones laborales justas, como cualquier otro trabajador”, declaró un vocero del INAPAM.
REQUISITOS CLAROS, PERO DEMANDANTES
Para acceder al beneficio, los adultos mayores deben cumplir con una serie de requisitos, algunos considerados por especialistas como excesivos o poco accesibles, sobre todo en comunidades rurales.
Entre ellos:
- Tener mínimo 60 años cumplidos.
- Credencial vigente del INAPAM y una identificación oficial.
- CURP y comprobante de domicilio reciente.
- Dos fotografías tamaño infantil.
- Participar en una entrevista con un promotor de Vinculación Productiva.
Este proceso culmina con una entrevista laboral en una empresa afiliada, donde, de ser seleccionados, los adultos mayores podrán desempeñar un empleo formal con salario base y prestaciones.
Sin embargo, la logística para reunir los documentos y asistir a entrevistas representa una barrera para muchos adultos mayores, especialmente aquellos con movilidad reducida o sin acceso a transporte.
¿Y LA PENSIÓN DEL BIENESTAR?
Uno de los puntos más críticos del programa es que quienes ya reciben la Pensión del Bienestar quedan automáticamente excluidos del aguinaldo laboral. La razón: no están registrados como trabajadores activos.
Esto ha generado confusión y descontento entre algunos beneficiarios, quienes interpretan el beneficio como exclusivo para quienes no reciben apoyos federales. Desde el INAPAM aclaran:
“El aguinaldo se otorga como resultado de una relación laboral activa. La pensión no implica un trabajo, por eso no entra en este esquema.”
¿UNA OPORTUNIDAD REAL O UNA POLÍTICA DECORATIVA?
El programa de Vinculación Productiva pretende ser una herramienta de inclusión social y laboral, sin embargo, críticos advierten que su alcance aún es limitado. Muchos adultos mayores que quisieran trabajar no encuentran vacantes adecuadas o cercanas, o simplemente no logran cumplir con todos los requisitos.
A pesar de ello, el INAPAM continúa promoviendo esta estrategia como una vía para que los adultos mayores se mantengan activos y con ingresos estables, en un contexto donde la informalidad y la precariedad aún dominan el panorama laboral de este sector.
“Esto no es un favor, es un derecho laboral. Si trabajamos, merecemos aguinaldo como cualquier persona”, dijo María Teresa, una mujer de 67 años que recientemente fue contratada como asistente administrativa a través del programa.
UN PASO NECESARIO, PERO INSUFICIENTE
El otorgamiento de aguinaldo a adultos mayores que participan en el programa de Vinculación Productiva representa un avance significativo en la protección de sus derechos laborales.
Sin embargo, para que esta política sea realmente efectiva, será necesario ampliar su cobertura, facilitar el acceso y eliminar obstáculos burocráticos que hoy impiden que más personas mayores puedan beneficiarse.









































