Ante la polémica que se ha generado por la copia de los diseños oaxaqueños, surge una reflexión necesaria: ¿por qué no verlo desde otra perspectiva? Hoy más que nunca es momento de pensar en grande y de romper con ese paradigma que históricamente nos ha llevado a rechazar cualquier oportunidad que, bien gestionada, podría representar un verdadero beneficio para nuestro Estado.
Más allá de cómo concluyan estas discusiones —que a veces parecen más un espectáculo político que un debate serio—, lo que debería preocuparnos como sociedad es identificar y promover alternativas que impulsen el desarrollo económico y social de Oaxaca, al tiempo que dignifican y fortalecen el trabajo de nuestras familias artesanas.
El contexto de las plataformas digitales.
En el mundo de la moda, dos actores han demostrado cómo la innovación, la inversión en diseño y la capacidad de distribución global pueden transformar industrias enteras. Adidas, una de las marcas más influyentes del planeta, destina cada año millones de dólares a mercadotecnia, posicionamiento y desarrollo de modelos vanguardistas. Su estrategia no solo ha consolidado su imagen de prestigio, sino que la ha convertido en un referente cultural y deportivo.
Por su parte, Shein ha irrumpido como un fenómeno del comercio electrónico. Su modelo de negocios, basado en la inmediatez digital y en la llegada directa al consumidor, ha logrado expandirse a prácticamente todos los rincones del mundo. Gracias a ello, la moda dejó de estar concentrada en las grandes capitales y pasó a estar disponible para públicos masivos, con una velocidad y una escala nunca vistas.
¿Dónde entra Oaxaca en este escenario?
Este panorama plantea una pregunta estratégica: ¿qué pasaría si Oaxaca lograra insertar a sus artesanos en estas dinámicas globales? La respuesta es clara: estaríamos ante un escenario de beneficio mutuo, bajo un esquema de ganar-ganar, donde la riqueza cultural de nuestro Estado se convierte en un activo de valor mundial y, al mismo tiempo, las comunidades artesanas obtienen regalías, ingresos sostenibles y reconocimiento.
No se trata solo de vender a quienes nos visitan, sino de llegar a consumidores que aún no tienen acceso físico a Oaxaca. El turismo cultural puede así complementarse con el comercio digital, proyectando al Estado no solo como un destino de gran tradición, sino como un actor innovador dentro de las industrias creativas.
Beneficios potenciales para Oaxaca
1. Convenios con Adidas
Establecer acuerdos comerciales que reconozcan la autoría cultural de los diseños oaxaqueños y permitan recibir regalías por cada producto inspirado en ellos. Estos ingresos, bien canalizados, podrían traducirse en proyectos de desarrollo comunitario, capacitación y preservación del patrimonio cultural.
2. Alianzas con plataformas digitales
Colaborar con proveedores y distribuidores internacionales que integren modelos inspirados en el Istmo y en otras regiones del Estado. De este modo, se garantizan regalías para los artesanos y, en paralelo, se abre un canal formal para vender piezas auténticas en plataformas globales. Así, desde Oaxaca podría enviarse al mundo no solo la riqueza de nuestros bordados, sino también una amplia variedad de artesanías: textiles, cerámica, joyería y más.
Reflexión final
El reto no es menor. Para aprovechar esta oportunidad, será necesario garantizar mecanismos de protección a la propiedad intelectual, establecer esquemas de comercio justo y diseñar políticas públicas que acompañen a los artesanos en este salto al mercado global. Sin embargo, la alternativa -seguir rechazando alianzas o cerrando la puerta a proyectos de alcance internacional- condena a nuestras comunidades a permanecer en la marginación económica, a pesar del enorme valor cultural que producen día a día.
Oaxaca tiene en sus manos la posibilidad de mostrarse al mundo no solo como un territorio de tradiciones, sino también como un laboratorio de innovación cultural. La pregunta ya no es si debemos participar en este escenario, sino cómo hacerlo de manera justa, equitativa y sostenible.
Martín Vásquez Villanueva


































