Los edificios de la zona arqueológica de Dainzú parecen estar recargados contra el cerro y están adaptados a la topografía del lugar. De acuerdo con documentación del Instituto Nacional de Antropología e Historia, el sitio tuvo un periodo de ocupación que va desde el 750 a. C. hasta el 1200 d. C, y aunque fue una ciudad contemporánea a Monte Albán, tuvo su apogeo antes que ésta.
A 23 KM DE OAXACA
La zona arqueológica de Dainzú se localiza en el sector oriente del valle de Oaxaca, a 23 kilómetros de la ciudad de Oaxaca, sobre la carretera federal 190, y antes de Tlacolula de Matamoros, al oriente de la capital. De la ciudad a Oaxaca a la zona arqueológica el recorrido emplea alrededor de 40 minutos en auto.
Fichas informativas del INAH indican que Dainzú viene de dannizhú, y se refiere a “cerro de órganos”, por los cactos de este tipo que hay en la zona
Se le conoce como Quiebelagayo, en zapoteco, que es el sinónimo de Macuilxóchitl, “5 flor”, nombre náhuatl que conserva la actual población hacia donde debió de extenderse el sitio.
HABITADO ANTES QUE MONTE ALBÁN
El sitio tiene una temporalidad que se extiende desde la época Monte Albán I desde más o menos el año 600 a.C. hasta el 1200 de nuestra era.
El asentamiento prehispánico ocupó la parte oeste del cerro como centro cívico ceremonial y posiblemente el mismo cerro Danush fungió como un espacio sagrado.
Muestra una estructura monumental, riqueza en sus tumbas, juego de pelota y templos construidos sobre un terreno adaptado, a base de un sistema de terrazas.
EL JAGUAR
El jaguar era considerado como el dios de la noche y que de alguna manera tenía también una estrecha relación con el juego de pelota y con la definición entre el día y la noche.
El lugar destaca por la construcción de su estructura principal, denominada Estructura A, situada en las laderas del cerro Danush, en el cual se hicieron modificaciones topográficas durante la época prehispánica, pues en la porción occidental del cerro se utilizó como centro cívico ceremonial. Es probable que es el propio cerro desempeñara un papel fundamental como un sitio sagrado.
EL BAUTISMO
El sitio fue bautizado por Ignacio Bernal como Dainzú, al enterarse de que los pobladores de la zona le conocían con un nombre similar a Dannizhú, refiriéndose en lengua zapoteca a “cerro de órganos”, por la vegetación que hay en él. También se le atribuye el nombre de Quiebelagayo, sinónimo zapoteca de la palabra náhuatl Macuilxóchitl o “cinco flor”. Oliveros propone que Macuilxóchitl es el más adecuado, pues además de ser el nombre de la población actual bajo la que se encuentran los restos del área habitacional del sitio, “5 Flor” es el nombre de una de las deidades principales de la práctica del juego de pelota, actividad ampliamente representada en Dainzú.










































