El anuncio del aumento en la tarifa del transporte operado por la empresa Ómnibus de Ixtepec S.A. de C.V. (OMISA) ha encendido el malestar de usuarios, principalmente estudiantes y trabajadores que diariamente recorren la ruta Ixtepec–Juchitán. A partir del 20 de agosto, el pasaje subirá de 20 a 25 pesos, lo que representa un incremento del 25%.
“Es un abuso, viajamos todos los días y el gasto mensual se nos dispara hasta en 1500 pesos. ¿Y para qué? ¿Para ir colgados en fierros viejos que echan humo?”, expresó Luis Ramírez, estudiante universitario.
QUEJAS POR EL ESTADO DE LAS UNIDADES: “PARECE CHATARRA CON RUEDAS”
El malestar no es solo por el alza. Usuarios denuncian que el servicio que reciben es deficiente y hasta peligroso. Las unidades, señalan, están deterioradas, sin mantenimiento y muchas veces operadas por conductores con actitud agresiva.
“Las unidades parecen fumigadoras, se la pasan rociando humo negro por toda la calle. Los asientos son piedras con forro”, escribió una usuaria en redes sociales. Otros mencionaron que algunos camiones no tienen amortiguadores y que al pasar un tope “hasta el techo va a dar la cabeza”.
Además, denuncian irregularidades en el respeto al pago preferencial:
“No respetan el medio de INAPAM, y eso da coraje ver a los ancianos regateando el descuento con cobradores que inventan mil excusas”, acusó Martha Z., vecina de Juchitán.
EMPRESA JUSTIFICA AUMENTO POR COSTOS; USUARIOS RECLAMAN TRANSPARENCIA
Según la empresa OMISA, el aumento se debe al encarecimiento de piezas, mantenimiento y otros insumos. Sin embargo, los usuarios señalan que los vehículos no han sido renovados en años, y que el costo no se traduce en mejoras evidentes del servicio.
“Suben los precios pero no invierten en seguridad ni en calidad. Ya basta de pagar por un servicio que ni siquiera cumple lo básico”, comentó un trabajador del sector salud que viaja a diario.
¿Y EL GOBIERNO? USUARIOS PIDEN INTERVENCIÓN Y REGULACIÓN
Ante el silencio institucional, estudiantes y trabajadores ya planean movilizaciones si no se da una respuesta concreta. Exigen que el gobierno estatal intervenga para regular las tarifas y exigir a la empresa mejoras reales.
“No puede ser que en las capitales el pasaje sea de 10 pesos y con autobuses nuevos, y aquí nos cobren más por subirnos a fierros oxidados”, reclamó una manifestante que participó en la organización de una marcha previa.
Además, se han lanzado propuestas ciudadanas como permitir la entrada de nuevas líneas de autobuses, crear rutas de transporte alternativo o incluso implementar servicios compartidos para estudiantes.
REDES SOCIALES DIVIDIDAS ENTRE APOYO, BURLA Y DESCONFIANZA
El anuncio provocó una ola de comentarios en redes sociales, algunos a favor del reclamo y otros en tono de burla o desdén. La polarización refleja un ambiente tenso.
“Que entren otras líneas de autobuses”, escribió un usuario. Mientras que otro criticó: “Se quejan, pero cuando dejaron de dar servicio pagaban 50 pesos a los taxis sin protestar”.
También hubo ataques personales:
“Para cervezas y celulares sí tienen, pero no quieren pagar 5 pesos más por el pasaje”, publicó alguien más.
RUMORES DE EXTORSIÓN Y CRISIS ECONÓMICA, SIN RESPUESTA OFICIAL
Aunque no hay confirmación oficial, se ha especulado sobre un posible cobro de piso por parte de grupos delictivos a las líneas de transporte, lo que podría estar motivando el aumento. No obstante, hasta ahora no se ha presentado ninguna denuncia formal ni las autoridades han emitido una postura clara al respecto.
En medio del alza generalizada de los precios, algunos argumentan que el aumento era inevitable, pero otros exigen rendición de cuentas: ¿por qué pagar más si el servicio sigue igual o peor?
¿AUMENTO JUSTIFICADO O ABUSO SISTEMÁTICO?
La situación ha puesto en jaque el delicado equilibrio entre necesidad y abuso. Mientras OMISA se escuda en los costos operativos, los usuarios cargan con un servicio que consideran indigno. El llamado a manifestaciones deja claro que el malestar es real, y la falta de regulación solo agrava el conflicto.
Lo que está en juego no es solo un incremento de cinco pesos, sino el derecho a un transporte seguro, accesible y digno.











































