Este sábado, un brutal ataque armado acabó con la vida de Mario P.C., conocido cariñosamente como “Mayito”, un mototaxista de 35 años, afuera del domicilio de su madre, ubicado sobre la calle Ferrocarril, entre Avenida Juárez y Avenida Allende, en la cuarta sección de Juchitán. Las autoridades investigan los sangrientos y lamentables hechos.
Testigos relataron que la víctima, considerada una persona amable y trabajadora, había llegado al lugar para visitar a su familia cuando fue sorprendido por sujetos armados que abrieron fuego contra él. En un acto de valentía, “Mayito” intentó proteger con su cuerpo a una pequeña niña que lo acompañaba, logrando que ella sólo resultara herida, aunque él perdió la vida en el sitio.
Las autoridades aún no han determinado los motivos del ataque, mientras que la indignación crece entre la población.
EL PUEBLO HABLA: INDIGNACIÓN Y DOLOR EN REDES SOCIALES
La ejecución de “Mayito” generó una fuerte oleada de comentarios en redes sociales, en los que ciudadanos expresaron su dolor, enojo y frustración ante la creciente violencia en la región y la aparente inacción de las autoridades.
“Ya esto se está volviendo cotidiano”, escribió un usuario. Otro cuestionó el actuar de las fuerzas de seguridad: “Parece que desde que llegó la policía estatal nos va peor… Según era para que se terminara la delincuencia… Pero parece que aumentó… ¿casualidad?”
Entre los comentarios también hubo críticas directas al gobierno estatal y federal, así como a la estrategia de seguridad conocida como “Operación Sable”. “Ahí está su operación sable y la primavera Oaxaqueña”, ironizó otro habitante.
Las publicaciones reflejan un sentimiento generalizado de abandono por parte de las autoridades:
“Y los polis durmiendo o levantando gente inocente, qué tristeza” y “Ya temes visitar la tierra que fue tu cuna”, fueron algunas de las voces que dejaron en claro que el miedo se ha instalado en una comunidad que antes se sentía segura.
CRÍTICAS A LA 4T Y EXIGENCIAS DE CAMBIO
La desilusión con el actual gobierno no tardó en hacerse notar. Varios ciudadanos dirigieron su enojo hacia el gobernador Salomón Jara y al proyecto de la Cuarta Transformación, al que culpan de la falta de resultados en seguridad.
“Fuera Salomón Jara, él tiene controlado Juchitán, por eso no hacen nada las autoridades”, se lee en uno de los comentarios más compartidos.
Otros apuntan directamente a la necesidad de un cambio político:
“Así seguiremos hasta que cambiemos de autoridad y de partido sobre todo, porque es una decepción con esta transformación de la 4T”.
UNA CIUDAD EN LLAMAS Y UNA SOCIEDAD HARTA
La ejecución de Mario P.C., más allá del dolor individual, representa para muchos un símbolo de cómo la violencia se ha normalizado en Juchitán. Lo que antes era un lugar de tranquilidad, ahora es percibido por sus propios habitantes como un territorio en disputa. Donde el miedo es constante y la justicia parece lejana.
Mientras las autoridades guardan silencio y la impunidad prevalece, la sociedad civil exige respuestas, acciones y un alto urgente a una ola de crímenes que ya no distingue horarios, calles ni inocentes.
Finalmente, la muerte de “Mayito” no es solo una cifra más. Es el reflejo de un estado fallido en la seguridad local y un grito colectivo que exige justicia. La ciudadanía ya no calla: observa, denuncia y exige, mientras Juchitán se debate entre el luto y la esperanza de que algo cambie antes de que sea demasiado tarde.






































