Como Diego Santiago, al menos otros siete fotógrafos volvieron a sumarse a la celebración a la Virgen de Guadalupe en los alrededores de la capilla de Belén y El Llano, en la ciudad de Oaxaca. En 2020, la festividad fue prácticamente suspendida, pues aunque las misas se realizaron y transmitieron en redes sociales, no hubo puestos ni escenarios alusivos a la fecha.
Este fin de semana, la festividad realizada bajo la nueva normalidad significó también un respiro económico. La venta de imágenes religiosas, usualmente adquiridas por personas de comunidades vecinas de la capital, devolvió la esperanza de la reactivación económica para personas como María de Jesús o Claudia Lucía Valladares.
Fue casi a última hora del sábado cuando Diego y sus compañeros de oficio supieron de la autorización municipal para colocarse en torno al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.
Aun de madrugada, logró llegar con todo lo necesario para montar un paisaje que evocara al cerro del Tepeyac y la historia que según la fe católica describe el encuentro del indígena Juan Diego con la Virgen de Guadalupe.
Hace cuatro años que Diego, al igual que su fallecido padre, se dedica a la fotografía en ocasiones especiales como la de la Virgen de Guadalupe. “Él tenía 20 años en la fotografía, pero ahora nos quedamos con esa tradición”, cuenta Diego, quien recuerda cómo hasta el año 2019 la afluencia al Llano y el santuario era muy alta. Ahora, calcula que apenas se rebasa la mitad.
“No se pierde esa costumbre a pesar de todo lo que pasamos, de la pandemia. La fe de las personas es muy grande”, señala Diego. Él es parte de una de las dos uniones de fotógrafos que se instalaron este fin de semana en unos ocho puestos. Se estima que en años previos, esta cifra era fácilmente duplicada, pero por la pandemia incluso su trabajo a tenido que adaptarse y sobreponerse a la crisis.
“Nos perjudicó bastante (la pandemia), estuvimos batallando y buscar otras fuentes de ingresos”, comenta el fotógrafo de eventos sociales y religiosos, quien en su caso da cuenta de lo que vivieron los demás del gremio.
Lograr ingresos, explica, sigue siendo complicado, por lo que en esta festividad tuvo que bajar los precios de las fotografías y calendarios.
Para María de Jesús y Claudia Lucía, vendedoras de artículos religiosos, la festividad ha devuelto también parte de sus esperanzas. Ambas aclaran que aunque la fiesta ha congregado a cientos de asistentes, pocos son los de las comunidades vecinas, aquellos que suelen comprar una imagen de la virgen.
Los locales, refieren, no son dados a comprar tales recuerdos, aunque sí los elementos necesarios para la “levantada”, una costumbre en la que la familia o padres buscan a un padrino o madrina para que acompañe a su hijo durante la celebración y así pidan por la salud de este.










































