Por Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez
Cristóbal Colón fue un navegante y explorador, reconocido por haber descubierto América el 12 de octubre de 1492, y por haber propiciado el primer encuentro entre las civilizaciones europeas y americanas, las conquistas y colonización que cambiaron la historia de la humanidad.
Sin embargo, se sabe que no fue la primera persona en descubrir el “Nuevo Mundo” ya que existen antecedentes que muchos años antes, los vikingos ya habían pisado tierras americanas.
Cristóbal Colón estaba convencido de la redondez de la Tierra, por lo que, después de su fracaso con el Rey Juan II de Portugal, acudió con los reyes católicos de España para presentar su proyecto. Isabel I de Castilla y Fernando de Aragón accedieron a financiar su expedición.
Cristóbal Colón salió del puerto de Palos con tres carabelas: la Niña, la Pinta y la Santa María, las cuales llegaron después de 6 meses a la isla Guanahaní, a la que Colón llamó San Salvador, el 12 de octubre de 1492, creyendo que había llegado a las Indias. Además de este primer viaje realizó tres viajes más con el fin de explorar el Nuevo Mundo.
En 1492 se inició un Encuentro entre dos mundos sumamente diferentes. En América, el hombre europeo encontró dos culturas superiores: la maya-azteca en México y América Central y la Inca en Perú. La distancia cultural era muy amplia entre el hombre hispánico y los nativos de cultura superior.
Sin embargo, esta distancia cultural no impidió que la Europa cristiana y las “Indias” se encontraran; encuentro profundo y estable, iniciando un inmenso proceso de mestizaje biológico y cultural que dio lugar a un “Mundo Nuevo”, que más tarde se le llamó América.
En el norte, los colonizadores ingleses se limitaron a poblar las tierras que habían dejado vacías previamente por la expulsión o el exterminio de los nativos, pero en la América hispana, se realizó algo infinitamente más complejo y difícil: la fusión de dos mundos; posible gracias a la enorme tarea evangelizadora de la Iglesia donde miles de misioneros no sólo realizaron su tarea evangelizadora, sino que fueron artífices de una verdadera civilización. A diferencia de los ingleses, los españoles no exterminaron a los pobladores nativos.
En el caso específico de México, de acuerdo al historiador Eduardo Matos, el pago de tributo a la Tripe Alianza, conformada por Tenochtitlan, Texcoco y Tacuba, se convirtió en el principal factor económico – político que inclinó a las comunidades a sumarse a las filas del avance español. Un ejército aproximado de 70 mil hombres (menos de mil españoles y el resto aliados indígenas tlaxcaltecas, huejotzincas, totonacas, y cempoaltecos) que así cumplían una venganza sobre su opresor. La Malinche y los tlaxcaltecas no fueron traidores defendieron a sus pueblos de los mexicas.
Las guerras floridas o Xochiyáoyotl eran un tipo de guerra ritual propio de los aztecas en los siglos anteriores a la Conquista consistente en el acuerdo entre varias ciudades que organizaron combates en los que se capturaban prisioneros de ambos bandos que eran sacrificados ritualmente; que originalmente fueron acompañados de prácticas caníbales. Los prisioneros tomados en las guerras floridas eran ofrecidos a Huitzilopochtli. Ellas fueron parte de una estrategia política imperial que arrojaba beneficios concretos a quienes las llevaban a cabo. Todavía quedan vestigios de paredes construidas con cráneos humanos en lo que fue el templo mayor. Todas estas prácticas cesaron a partir de la llamada conquista.
El 12 de octubre conmemoramos el encuentro de culturas que dio origen a lo que somos hoy. México es producto de una fusión cultural. La mayoría de los mexicanos llevamos en nuestro genoma esa mezcla étnica. El pelear con esa parte de la historia es negarnos a nosotros mismos. Es importante conocer la historia para aprender de ella. El quitar monumentos como el de Colón, no ayuda en nada a ese conocimiento y reconciliación con nuestro pasado. Como dijera Enrique Krauze, a la historia y a sus personajes se les descubre no se le inventa. Solo así se destruyen mitos ideológicos que utilizan la historia para dividirnos e incluso que nos lleva a pelear con fantasmas. El pedir que otros pidan perdón por el pasado, por algo que ya está perdonado resulta ocioso, sobre todo habiendo tantas prioridades presentes desatendidas. Por eso el 12 de octubre es un día para recordar sin filias, ni fobias.
































