Aunque los señalamientos de prohibición son varios, el Jardín Conzatti se ha convertido en un espacio contaminado por la basura dejada en sus papeleras o arrojadas a su piso y jardineras. El espacio ubicado en el centro de la ciudad de Oaxaca, rodeado por restaurantes y una clínica, lucía ayer con varios desechos.
En algunos casos, las bolsas estaban llenas de residuos procedentes de hogares o de establecimientos. Esto a pesar de que las papeleras no son para tal uso sino para desechos pequeños de transeúntes o de visitantes de la zona.
Las bolsas, botellas de plástico y vidrio, además de otros residuos rebasaban la capacidad de al menos tres contenedores, además de estar entre las jardineras o sobre el piso de otras zonas donde no hay papeleras. En algunos casos, muy próximas al módulo de información turística o de una caseta de alimentos.

En diversas ocasiones, vecinos de la zona se han inconformado por esta situación y lo consideran una invasión a este espacio, donde se ha tratado de instalar un tianguis. Una lona que cuelga de los árboles muestra esta inconformidad e incluso rechaza actividades de este tipo, así como cualquier acto de campaña política.
A la par de ello, varios carteles recuerdan que está prohibido pisar el pasto de las jardineras o el acceso de mascotas. Sin embargo, esto último no especifica si la prohibición es solo para las jardineras o todo el espacio.
Ante señalamientos como este, algunos paseantes se han mostrado en descuerdo, debido a que consideran que a diferencia de otros parques y jardines como El Llano, no hay negativa hacia los animales de compañía.

Carlos Zárate Padilla, quien este domingo paseaba a su perro, señaló que la prohibición es excesiva, pues debe haber un espacio para las mascotas, en las que se pueda llevar de manera segura y para que también disfruten del espacio público. “No siento que (las mascotas) dañen tanto un jardín porque sus desechos se levantan. Esta es nuestra responsabilidad (como dueños). Creo que deberían considerar el dejar más libres los espacios públicos”, expresa.
Para el usuario, medidas como esta dan pie a una especie de privatización de un espacio que es público, y que fue donado por un botánico para disfrute del público. Aunque también pide a quienes llevan mascotas a ser responsables y evitar contaminar el jardín.










































