“Anteriormente no teníamos plagas y ahora tenemos plagas que acaban con bosques enteros”, señala Érick Pérez Ruiz, comisariado de Bienes Comunales de San Agustín Etla, municipio de los Valles Centrales de Oaxaca que ante la disminución de sus áreas naturales ha empezado a experimentar a escasez de agua.
Son 4 mil 158 hectáreas de bosque, de pino y encino, con que cuenta San Agustín, entre ellas 2 mil 520 contempladas en el Programa de Apoyos para el Desarrollo Forestal Sustentable 2020. Con el cambio climático y las plagas que derivan de él, así como los incendios forestales, el bosque ha perdido su capacidad de regeneración.
“Ahorita estamos reforestando, tenemos campañas de reforestación permanente y el compromiso es sembrar 15 mil árboles (principalmente pinos) como mínimo anualmente”, explica Pérez Ruiz. Entre las plagas que han mermado el bosque de San Agustín están el gusano descortezador, además de factores como el estrés hídrico y el muérdago o lirio.
Frente a la problemática, al menos desde hace 16 años es la autoridad comunal la que ha coordinado la reforestación en una de las tantas zonas para nuevos árboles, pero en las que no siempre hay caminos que faciliten la labor. Y es que a decir del comisariado, el bosque necesita de ayuda y la sociedad no puede guardar sus esperanzas en una autoregeneración.
Para la reforestación, se han conseguido semillas y se ha trabajado con la introducción de hongos que también ayuden a la resistencia de los árboles. Esperanza Mejía Ruiz, encargada del vivero forestal que se ubica junto a los tanques de Vista Hermosa, cuenta que para tener ejemplares aptos es necesario cuidar cada árbol al menos ocho meses o un año.
Ellas y otras tres mujeres empiezan el proceso de producción de pinos con un almácigo, en donde se siembran las semillas que después germinan y luego dan lugar a pequeños ejemplares como los de la variedad “devoniana” y “oaxacana”. Desde muy temprana hora, cuidan a cada ejemplar hasta que este es apto para ser sembrado en el bosque.
El bosque, necesario para tener agua
Mejía Ruiz apunta que el trabajo en el vivero y la reforestación son labores claves para que zonas como el bosque de San Agustín se regeneren y así ayuden al suelo. Asimismo, para que ayuden en la retención y filtración del agua.
El bosque juega un papel muy importante en la captación de agua, subraya el comisariado, pues tiene “la función de esponja”. Si en el bosque no hay agua, tampoco habrá en los pozos ni habrá en el valle, explica.
“Si llueve en el bosque, nos beneficia a todos”, comenta al tiempo de hacer un llamado a los gobiernos para que sean más sensibles a políticas forestales, a políticas para frenar o combatir el cambio climático.








































