La nevería de Irma Santiago Allende guarda un legado familiar de más de 100 años, en la que ella es la cuarta generación, pero que como otros negocios de la capital oaxaqueña se ha visto afectado por la epidemia de Covid-19. Ubicada en el interior del mercado Benito Juárez, con más de 120 años de antigüedad, Nieves Chagüita bajó considerablemente sus ingresos y de siete empleados pasó a tener solo dos.
“Platiqué con ellos sobre la reducción de sueldos y lo entendieron con la esperanza de estar mejor, pero esperar, tener paciencia y esperar la calma”, comparte la propietaria.

Aunque ahora ya tiene a cuatro trabajadores y sabe que la nueva normalidad seguirá al menos un año más, Irma señala que las ventas no son las de antes, ni en temporada normal ni en las de vacaciones y de mayor turismo. Por eso cuenta que para mantener su negocio ha tenido que reforzar su presencia en redes sociales y en plataformas de reparto a domicilio.

Hace dos años ya era parte de una, pero no impulsaba tanto su negocio. Con la crisis y en un panorama todavía incierto, se vio obligada a apostar por tales plataformas y desde ahí tener un nuevo emprendimiento.
No obstante, y como figuran en las paredes de su local, es la experiencia de disfrutar una nieve en el mercado la que se pierde en el servicio a domicilio.

“En redes sociales, procuramos que la gente pida a domicilio y se quede en sus casa. Pero es entendible que hay quienes vienen de vacaciones y quieren pasear. También siento que la gente (oaxaqueños) ya está con cierta confianza de salir, aunque cuidándose”, relata Santiago Hernández, quien cree que desde estas aplicaciones puede tener beneficios que no se consiguen en el local físico.
No obstante, remarca que como empresaria esto implica otros esfuerzos, tanto para absorber otros costos o invertir en publicidad, esta última a manera de beneficios para la clientela. “Si regalas medio litro de nieve es como pagar una publicidad”.

En los primeros meses de la epidemia en el estado, Irma inscribió su negocio en una lista de mercados públicos de la ciudad con servicio a domicilio, como opción para que la gente no saliera de sus casas. Sin embargo, y aunque dice que de parte de sus representantes hubo apoyo, su negocio no tuvo el impulso esperado. Y por ello se decidió por invertir esfuerzos en las plataformas de servicio a domicilio.
Maximiliano Néstor Ortiz, representante de la Organización Benito Juárez de Artesanos, Locatarios y Comerciantes (OBJALCO), explica que el proyecto del ayuntamiento solo quedó en una iniciativa para “quedar bien con la sociedad”, pero que no se apoyó a las y los locatarios. Esto, en tanto hubo poca difusión de la lista que incluía a comercios de mercados como el Benito Juárez, el Sánchez Pascuas, el Cuarto Centenario o La Merced.

Frente a ello, fueron los mismos comerciantes quienes se organizaron y se promocionaron en redes sociales o se apoyaron para realizar entregas por cuenta propia. En el caso de los que ingresaron a las plataformas de servicio a domicilio, señala que si bien ha sido una oportunidad, también ha implicado tener un negocio paralelo al físico, por lo que es necesario conocer las responsabilidades, beneficios y/o riesgos.
Asimismo, se requiere de una visión para reconocer que en un momento dado se puede tener otro negocio desde la virtualidad y no solo como capital extra o de ayuda ante la crisis que atraviesan.







































