Una gran mayoría de niños se verán obligados en el presente verano a no poder disfrutar de sitios al aire libre, dadas las medidas restrictivas por el Covid 19, a fin de evitar mayores contagios.
Para la especialista, los menores de edad principalmente en edad preescolar y primaria deben ser escuchados y atendidos por los mayores de edad, dado que son más vulnerables.
“Hay casos en donde el momento de distracción es la escuela o el camino de casa a la escuela y de la escuela a su casa nuevamente y ahora con el confinamiento se agravan ciertos patrones conductuales”, explica.
Incluso sugiere a los padres de familia comunicar vía telefónica a los menores con sus amigos, dado que ese simple hecho los estabiliza de manera favorable; “hay que combinar actividades seguras y divertidas dentro de casa”.
Cabe recordar que desde el la última semana del pasado mes de marzo, al menos 900 mil estudiantes de los diversos niveles educativos en el estado fueron enviados a sus casas, como una forma de evitar contagios de nuevo coronavirus.
Sin embargo, al aumentar los contagios en el estado de Oaxaca y llegar al pico de la epidemia (Más de 3 mil casos positivos y casi 350 muertos), las autoridades sanitarias ordenaron que no se regresara a clases presenciales y el confinamiento se prolongó para los menores.
“Es una situación complicada porque no se tienen antecedentes pero lo que se ha observado en algunos casos de menores es una constante fase de enojo, frustración, tristeza, aburrimiento y es ahí donde los padres deben detectarlo y ayudarlos”, opina.
Algo que ayuda muchísimo es escucharlo de lo que quiera contar y los padres lejos de regañarlos o castigarlos, preguntar sobre qué quieren hacer los niños y los deberes se pueden involucrar y no ser rechazados, apunta.
Historias de cuarentena
Vanessa, de 15 años de edad y tercero de secundaria, extraña las salidas al parque, a caminar, pero sobre todo las tardes de entrenamiento.
Hoy la mayor parte del día transcurre entre su cuarto y el patio, en donde juega a ratos con su hermano menor.
La adolescente ya se hartó de ver televisión aunque cuenta con servicio de streaming (emisión continua), ella prefiere salir a la calle a jugar con sus amigos o ir al cine los fines de semana, pero desde hace casi tres meses de aislamiento preventivo, no visita estos lugares.
“Es frustrante no poder salir a la calle, ni ver a mis amigos o primos porque no puedo reunirme físicamente con ellos, aunque puedo hablar con ellos a través del celular, pero no es lo mismo”, dice.
También extraña los fines de semana con sus abuelos, pues junto a su hermano no han podido acudir a abrazarlos, dado que los adultos mayores rebasan los 75 años y son población vulnerable.






































