En la entidad, el grupo de personas de los 25 a 44 años de edad representa el de mayor número de casos confirmados de Covid-19, al rebasar los más de mil positivos de un total de 2 mil 536 hasta este martes.
Pese a este registro, las personas de la tercera edad son las que más fallecen y ocupan el primer lugar desde que se dieron los primeros decesos en la entidad, donde la población joven se sitúa en la tercera posición.
De las 291 defunciones que se contabilizaban hasta el corte del 11 de junio, el grupo de 25 a 44 años tenía un registro de 36 casos, a diferencia de los adultos de 60 y más, con 145 decesos, la mayoría con comorbilidades asociadas como la diabetes, hipertensión, obesidad y otras enfermedades.
ES ASINTOMÁTICO: NO SE QUEDÓ EN CASA
Antonio tiene Covid-19, pero es asintomático. Lo supo porque su compañero de trabajo presentó todos los síntomas de esta nueva enfermedad y dio positivo a la prueba, que también se le aplicó por tener contacto cercano y estar en constante movimiento en espacios públicos.
El joven de 27 años era un caso sospechoso hace una semana y los resultados de laboratorio le confirmaron que es portador de Covid-19, sin que a la fecha presente algún síntoma que lo obligue a tomar un tratamiento.
Antonio decidió aislarse y evitar el contacto con sus familiares para evitar algún contagio, pero se ve obligado a salir del cuarto que renta para ir a comprar la despensa que apenas le alcanza para unos días.
Así como él, sabe que puede haber decenas o cientos de personas asintomáticas que salen diariamente y recorren diferentes espacios públicos, pero Antonio afirma que sí lleva las medidas necesarias para evitar el contagio a otros.
“Apenas fui a comprar comida y algunas cosas que me hacían falta; en la fila un hombre hablaba con la cajera sobre lo ridículo de portar cubrebocas porque la enfermedad no existe. Yo solo me quedé pensando en que muchos no creen y no saben que pueden estar muy cerca de una persona con el virus, como lo estuve yo con ese señor”, relató.
Aunque las personas con Covid-19 deben permanecer en casa y evitar salir, Antonio afirmó que él se ve obligado porque no tiene otra forma de adquirir lo que requiere. “¿Cómo le haces cuando vives solo?”, pregunta, después de insistir que a la fecha no tose, no estornuda ni tiene fiebre.
JAVIER, EMPEZÓ CON DOLOR DE CABEZA
Empleado de conocida empresa privada, Javier es compañero de Antonio, pero él sí presentó todos los síntomas.
Javier cuenta que inició con sintomatología leve de Covid-19 el 21 de mayo y después empezó con dolor de cabeza y fiebre durante dos días, aún con la toma de dosis de paracetamol.
Descartó que padeciera la enfermedad porque apenas en 2019 había tenido problemas respiratorios y de manera regular acudía con su neumóloga de cabecera.
De 26 años de edad, el joven sin ninguna comorbilidad asegura que en su vehículo particular llevaba consigo en todo momento cubrebocas y sanitizante, por el temor que le generaba el nuevo coronavirus y las noticias en todo momento.
Incluso evitaba convivir con sus padres cuando llegaba a casa, “por si llevaba el virus en la ropa o en los zapatos”.
Sin embargo, el 25 de mayo empezó a tener dificultades para respirar y pensó que era psicológico. Prefirió guardar silencio para no alarmar a la familia y pensó que pronto pasaría.
El 28 de mayo se le dificultaba respirar aún más y no sentía que se oxigenara su cuerpo. “Mentalmente trataba de controlarlo e incluso opté por remedios caseros. Hervía agua con vaporud y empezaba a inhalarlo”, cuenta.
Durante la madrugada del día siguiente, Javier se levantó de manera intempestiva de su cama y salió al patio para respirar, al sentir que le faltaba el aire.
Por la información que ya tenía consigo, minutos después de controlar su respiración marcó al número telefónico que había anotado ante sospecha de Covid-19, donde lo comunicaron con un médico y éste le hizo un cuestionario.
Después contactó a su neumóloga por videollamada, donde hizo ejercicios de respiración y le informaban también que tenía todas las características de haber adquirido el nuevo coronavirus.
Javier decidió llamar a la Unidad de Inteligencia para Emergencias en Salud (UIES), que le comunicaron que irían hasta su casa. “Mi primer pensamiento fue que mis vecinos se darían cuenta y se armaría un escándalo, que llegaría la ambulancia y todo, pero para mi suerte fueron bastante discretos”.
“Los recibí solo en el patio, no ingresaron hasta la casa. La toma de muestra son dos cotonetes: uno para la garganta y otro más delgado para la nariz, fue un procedimiento ligero, soportable”, expuso el joven.
Cuando los resultados llegaron y dio positivo, Javier se aisló por completo de su familia, pero cuenta con los recursos para tener alimento a disposición y lo necesario para no salir de casa durante su aislamiento.
El joven afirma que desde el inicio de la emergencia sanitaria cuidaba mucho su higiene y a veces hasta se sentía “exagerado”.
“Tenían un estricto control y no permitía que las personas se acercaran demasiado a mí, por eso pienso que me contagié por algo que toqué, no por hablar con alguien. Quizá en algún momento me toqué la cara sin darme cuenta”, expone.
Al igual que Antonio, Javier coincide en la necesidad de no relajar las medidas de higiene y quienes tengan necesidad de salir vayan bien protegidos. “Hasta los productos que compran y llevan a casa recomiendo que los desinfecten; que no importa parecer exagerados y cuando se sientan mal se comuniquen a los número de atención”.
Ante el incremento de casos de Covid-19 en el estado, las autoridades han solicitado en constantes ocasiones la sana distancia y el fortalecimientos de las medidas de higiene, pero Oaxaca se mantiene entre los primeros estados del país que no acata el aislamiento social como en otras entidades.
Tan solo en la capital del estado, en diferentes calles y espacios públicos, se observa una gran presencia de personas jóvenes, sobre todo hombres, que también representan el grueso de la población que más contagios tiene.






































