Durante las semanas recientes a través de medios internacionales han sido publicadas diversas mediciones que evalúan a los diferentes países del mundo, principalmente de Europa y Asia, en relación con su capacidad de respuesta frente a la crisis de salud originada por el COVID-19.
De acuerdo a indicadores obtenidos de los análisis de la Universidad John Hopkins de Estados Unidos, el “Safety Ranking” creado por el Deep Knowledge Group con sede en Hong Kong y el Institute of Certified Management Accountants de Australia, han coincidido en identificar a países como Dinamarca, Islandia, Finlandia, Alemania, Nueva Zelanda, Noruega, Taiwán, Australia, Singapur, Canadá y Corea del Sur, entre otros, como los países que mejor capacidad de respuesta han tenido en el manejo de la crisis del COVID-19. Ha llamado la atención que de todos estos países, siete tienen un denominador común: son gobernados por mujeres.
Destaca el caso de la canciller Angela Merkel, en Alemania, quien con determinación y oportunidad, dirigió a su país un fuerte discurso muy al principio de la crisis, haciendo un llamado firme: “Tomémoslo en serio”. Hoy Alemania registra un número muy bajo de muertes por millón de habitantes en comparación con el resto de los países europeos.
Destacan también Jacinda Ardern en Nueva Zelanda, cuyo país ha sido considerado por algunos estudios como el más exitoso del mundo en la batalla contra el coronavirus y Tsai Ing-Wen en Taiwán, quien una vez iniciados los contagios en China, con anticipación implementó en su país 124 acciones para el combate al contagio, entre las cuales destacaron la producción de 2 millones de cubrebocas al día.
También está el caso de Katrín Jakobsdóttir en Islandia, quien de forma oportuna, ofreció pruebas a toda la población sin importar que tuvieran o no síntomas del virus. Islandia es el país que más pruebas ha hecho en relación con su población.
En Finlandia tienen a la jefa de estado más joven del mundo con tan solo 34 años. Sanna Marín se sirvió de los influencers más populares para dotar a la información oportuna y recomendaciones a la población para frenar los contagios.
Erna Solberg en Noruega, además de un confinamiento temprano y un seguimiento exhaustivo de los contagiados, se dirigió a los niños y niñas a quienes hizo sus principales aliados para concientizar a las familias noruegas.
Y finalmente Mette Frederiksen de Dinamarca, quien destaca por haber tomado medidas de acción rápida, pruebas masivas, seguimiento de contagios, confinamiento selectivo y la garantía del 70% del salario a quienes se aislaran de forma voluntaria.
En todas estas gobernantes detectamos algo en común: son mujeres que han ejercido un liderazgo incluyente, han actuado con oportunidad, han sido éticas en el manejo de la información, empáticas con la población y nunca perdieron el tiempo en confrontaciones con sus “adversarios”.
Esta cifra de siete Jefas de Estado y de gobierno es destacable, tomando en consideración la evidente subrepresentación de las mujeres en los puestos de toma de decisión en los más altos niveles a nivel mundial, pues de acuerdo con la ONU, de 193 países reconocidos, sólo 10 mujeres son jefas de Estado y 13 mujeres son jefas de gobierno. Así la cifra de presidentas en pleno siglo XXI.
La pandemia del COVID-19 indiscutiblemente nos dejará varias lecciones. Una de ellas, es la urgencia de contar con un número mayor de mujeres líderes en puestos de decisión. El mundo requiere contar cada vez más con la visión incluyente, las capacidades y el liderazgo creativo ante el cambio que las mujeres podemos y debemos aportar para resolver los desafíos que la humanidad enfrenta.
Se trata de reconocer y hacer conciencia de que es imperativo que quienes conformamos más del cincuenta por ciento de la población mundial, incidamos y ejerzamos en forma igualitaria en la toma de decisiones que tienen que ver directamente con nuestra vida, salud, seguridad, educación, y el desarrollo social y económico de nuestras comunidades.
Es una cuestión de justicia, de derechos y de igualdad. Ni más ni menos.
Mariana Benítez Tiburcio.
Abogada oaxaqueña.



































