Aunque el abuso sexual infantil ubica a Oaxaca en los primeros lugares del país con mayor incidencia, apenas uno de cada 10 casos es denunciado ante las autoridades de impartición de justicia.
Los principales agresores de los abusos sexuales en menores de edad son padres o padrastros, tíos, abuelos, profesores, vecinos, entre otros cercanos a la víctima, que suele ser amenazada por el mismo victimario.
Ayer en un preescolar de Santa María Atzompa madres de familia denunciaron un caso de abuso sexual infantil que las autoridades educativas intentaron mantener oculto, para que no fuera denunciado ante las instancias correspondientes.
La falta de la cultura de la denuncia también se pone en evidencia en las quejas ante organismos como la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), que tan solo en tres años se tienen apenas 12 expedientes de abuso sexual infantil en escuelas de educación básica.
En su momento, la titular de la Procuraduría Estatal de Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Estado de Oaxaca, María Cristina Susana Pérez Guerrero, había señalado que el abuso sexual infantil es un delito del que no se habla socialmente, y mucho menos en el núcleo familiar.
Afirmó que los casos que se conocen apenas representan un 5% de lo que sucede en realidad, porque es difícil que un niño o niña pueda hablarlo de manera inmediata o haya denuncias al respecto.
De acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México ocupa el primer lugar mundial abuso sexual infantil, donde cada año se estiman al menos 4 millones y medio de víctimas.










































